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domingo, 16 de junio de 2024
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América Latina y su comercio con China

El comercio con China luce promisorio a raíz de los esfuerzos del país asiático por fortalecer sus relaciones comerciales con América Latina y el Caribe. Actualmente, es el segundo socio comercial de la región.

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A medida que la demanda china por materias primas crece, el gigante asiártico se consolida como un mercado atractivo para las exportaciones latinoamericanas. De hecho, el comercio con China de la región de América Latina y el Caribe ha crecido en los últimos años.

En el comercio con China, en 2022, el 95% de las exportaciones de América Latina y el Caribe son materias primas y manufacturas basadas en recursos naturales con poco valor agregado, mientras que el 88% de las exportaciones chinas hacia América Latina y el Caribe son manufacturas con distintos niveles tecnológicos.

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Incremento significativo en el comercio con China

Un análisis del comercio con China realizado por la CEPAL en 2023 reveló que, mientras que el intercambio comercial entre ese país y América Latina y el Caribe en el 2000 apenas superaba los USD $14.000 millones, en el 2022 se acercó a los USD $500.000 millones. Esto significa que se multiplicó por 35. 

Según el estudio, en 2022 China representó el 13% de las exportaciones de bienes de la región y el 22% de las importaciones.

El 7% de las exportaciones chinas se dirigen a América Latina y el Caribe y del total de las importaciones chinas el 8,5 provienen de esa región. Llama la atención que América Latina y el Caribe superan a Estados Unidos en su participación en las importaciones totales de China.

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Un comportamiento heterogéneo de las exportaciones

En el comercio con China, América Latina tiene superávit solamente en cuatro grupos: minería y petróleo; agricultura, silvicultura, caza y pesca; alimentos, bebidas y tabaco, y madera y papel.

Se destacan las exportaciones latinoamericanas de cinco productos: soja, mineral de cobre y de hierro, petróleo y cátodos de cobre. En conjunto, estos cinco productos representaron el 67% de las exportaciones totales de América Latina y el Caribe hacia China en 2022

Algunos países tienen mayor diversificación de productos exportados. Es el caso especialmente de Brasil, seguido de lejos por Argentina, Chile y México.

Del total de los productos que América Latina y el Caribe exportan a China, en 2022, el 93% proviene de América del Sur, principalmente de Brasil, Chile y Perú (estos tres países representaron el 82% de los envíos).

Solamente el 6% de los productos exportados por la región a China proviene de México. El país azteca, a su vez, es un fuerte importador de productos chinos y representa el 82% de las compras de la región a China. 

Todos los países de la región tienen déficit comercial con el gigante asiático, excepto Brasil, Chile y Perú, para los cuales el comercio con China representó entre el 30% y el 37% de sus exportaciones totales.

Oportunidades latinoamericanas en el comercio con China

Algunos países tienen una participación significativa —que incluso se acerca al 70%— en el mercado chino con productos puntuales. Es el caso del azúcar de caña, el carbonato de litio, el mineral de plomo, el aceite de soja, las cerezas, los camarones y langostinos, y la carne bovina congelada.

América Latina y el Caribe es un importante proveedor de alimentos para China. Entre 2010 y 2022, esta región representó casi un tercio de sus importaciones totales de alimentos.

China, por su parte, es un proveedor importante de productos manufacturados a América Latina y el Caribe. Se destacan las partes y accesorios para máquinas, herramientas, computadores personales, teléfonos celulares, circuitos electrónicos, células fotovoltaicas y equipo óptico, automóviles, artículos de plástico, herbicidas y aceites de petróleo. 

Mientras que los países latinoamericanos exportan materias primas que son procesados industrialmente por China, esta provee productos que son usados para el consumo final, lo cual significa que el consumo de productos chinos sustituye en buena medida la producción local. 

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El comercio con China ha dependido en buena medida de las variaciones en los precios internacionales de las materias primas, tal como sucedió durante lo que se llamó el superciclo de altos precios en las exportaciones de materias primas, que comenzó en el año 2000. 

Los altibajos en la economía china también son determinantes en su capacidad de compra, pero dentro de una tendencia creciente, pues la economía de ese país crece a un ritmo superior al de los países desarrollados.

La intensificación del comercio con China no se ha acompañado de una diversificación de los productos exportados y, aunque tiene el factor positivo de aumentar el acceso de la población latinoamericana a diversos productos manufacturados, ha reemplazado en buena medida la producción local.

La CEPAL prevé que el peso de las exportaciones de productos primarios como el petróleo puede caer en el comercio con China. Otros productos, como el cobre o el litio, pueden asumir una importancia creciente. 

El organismo internacional también estima que las oportunidades de agregar valor a las exportaciones de América Latina al gigante asiático podrían  concentrarse en el sector de alimentos, dada la creciente demanda de ese país.

La CEPAL percibe un incremento de la inversión extranjera hacia actividades no extractivas y de procesamiento de recursos naturales. Asimismo, invita a explorar la generación de nuevas capacidades productivas, como sería el procesamiento del litio y la fabricación de vehículos eléctricos.

La experiencia indica que, en la medida en que los países aumenten su oferta y les agreguen valor a sus productos, tendrán mayores posibilidades de romper la dependencia exclusiva de la exportación de materias primas al gigante asiático.