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miércoles, 17 de julio de 2024
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Las cadenas productivas y de valor en el sector agrícola colombiano

Leonardo Ariza, Acosemillas, Columnista, Más Colombia

Leonardo Ariza Ramírez

Gerente general de la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología (Acosemillas).

Colombia es un país con una gran riqueza en recursos naturales y una diversidad climática que favorece la producción agrícola. Sin embargo, para maximizar el potencial de este sector y asegurar el desarrollo sostenible, es fundamental fortalecer las cadenas productivas y de valor.

Estas cadenas son cruciales para agregar valor a los productos del agro, mejorar la competitividad del sector, y promover el desarrollo económico y social en las zonas rurales.


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La cadena productiva es un concepto que proviene de la escuela de la planeación estratégica (Ansoff 1965).  Según esta escuela, la competitividad de una empresa se explica no solo a partir de sus características internas a nivel organizacional o micro, sino que también está determinada por factores externos asociados a su entorno.

En tal sentido, las relaciones con proveedores, el Estado, los clientes y los distribuidores, entre otros, generan estímulos y permiten sinergias que facilitan la creación de ventajas competitivas. 

Así, la cadena productiva puede definirse como “un conjunto estructurado de procesos de producción que tiene en común un mismo mercado y en el que las características tecno productivas de cada eslabón afectan la eficiencia y productividad de la producción en su conjunto” (dnp, 1998 – referenciado en Onudi, 2004). Las cadenas productivas se subdividen en eslabones, los cuales comprenden conjuntos de empresas con funciones específicas dentro del proceso productivo.

Para Porter (1999) “una cadena productiva es un eslabonamiento de múltiples etapas a través de la producción de bienes y servicios diferenciados entre empresas; estos incluyen desde los insumos y los elementos del proceso de producción, hasta el consumidor final, u otra forma del proceso productivo”.

El término agrocadena de valor hace referencia a la manera como un conjunto de actores se relaciona en función de un producto específico, para agregar o aumentar su valor a lo largo de los diferentes eslabones, desde su etapa de producción hasta el consumo, incluyendo la comercialización, el mercado y la distribución (Acosta, 2006).


Con estos conceptos entonces podemos definir a las cadenas productivas agrícolas como el conjunto de actividades interrelacionadas que se realizan desde la producción de materias primas hasta la comercialización de productos finales. Incluyen a todos los actores involucrados en el proceso, como productores, proveedores de insumos, procesadores, transportistas, comerciantes y consumidores finales.

Aquí debemos entonces, diferenciar claramente, que una cadena productiva es la descripción de todos los participantes en una actividad económica que se relacionan para llevar unos insumos a un producto final y entregárselo a los consumidores finales, mientras que una cadena de valor se entiende como una alianza vertical o red estratégica entre un número de organizaciones empresariales independientes dentro de una cadena productiva (CIAT, 2005).

Maíz y soya

Un buen ejemplo de lo que se viene haciendo en el país, es el de la cadena de valor del maíz y la soya que se viene construyendo hace unos años, a la que se han venido vinculando además de los productores agrícolas, las empresas de maquinaria, la banca, el gremio de las semillas, las casas de insumos, fertilizantes, los transportadores, la agroindustria de alimentos balanceados, y las empresas productoras de proteína animal a través de Fenavi (huevo y pollo). 

Este es un buen ejemplo de integración, además de lo que se hace en otros sectores relevantes de la producción como los son la floricultura y la palma de aceite entre otros.

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Las cadenas productivas son cruciales para agregar valor a los productos del agro.

Es clave resaltar la importancia de las cadenas productivas de valor en Colombia en los siguientes aspectos:

  • Generación de empleo y desarrollo económico: Las cadenas productivas agrícolas son una fuente significativa de empleo en las zonas rurales de Colombia. Al integrar a pequeños y medianos agricultores en estas cadenas, se promueve el desarrollo económico local y se reduce la pobreza rural.
  • Mejora de la competitividad: Al fortalecer las cadenas productivas, se mejora la eficiencia y la competitividad del sector agrícola colombiano. Esto incluye la adopción de mejores prácticas agrícolas, la incorporación de tecnología, y la optimización de procesos logísticos y de distribución. Mejores condiciones de negociación de los productos.
  • Valor agregado y diversificación: La transformación de materias primas en productos de mayor valor agregado es clave para el crecimiento del sector. La agroindustria, por ejemplo, permite la producción de bienes como jugos, conservas, y productos procesados que pueden comercializarse a nivel nacional e internacional, diversificando la oferta agrícola. Mayores posibilidades de estandarización de la producción.
  • Sostenibilidad y buenas prácticas agrícolas: Las cadenas productivas también juegan un papel importante en la promoción de prácticas agrícolas sostenibles. Esto incluye el uso racional de recursos, la protección del medio ambiente y la implementación de técnicas de agricultura sostenible que aseguren la productividad a largo plazo.

Aunque las cadenas productivas agrícolas presentan numerosas ventajas, también enfrentan desafíos significativos en Colombia. Entre ellos se encuentran la falta de infraestructura adecuada, el acceso limitado a financiamiento y tecnología, y las barreras para la comercialización y exportación de productos.

Sin embargo, estos desafíos también representan oportunidades para la innovación y la inversión en el sector.


Las cadenas productivas de valor agrícola son un pilar fundamental para el desarrollo del sector agrícola en Colombia. No solo contribuyen a la generación de empleo y al desarrollo económico en las zonas rurales, sino que también son clave para agregar valor a los productos del agro y mejorar la competitividad del país en el mercado global.

Fortalecer estas cadenas requiere un esfuerzo conjunto de todos los actores involucrados, incluyendo al gobierno, el sector privado y las comunidades agrícolas, para superar los desafíos y aprovechar las oportunidades que presenta el sector agrícola colombiano.