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jueves, 13 de junio de 2024
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La educación: cimiento de la productividad en la agricultura

Miller Preciado, Columnista, Más Colombia

Miller Preciado

Ingeniero agrónomo, especialista en gerencia, MBA con énfasis en Finanzas y estudios de alta gerencia internacional. Gerente de Operaciones de Elite Blu, empresa exportadora de arándanos.

La interacción con expertos en el ámbito comercial y productivo del país me llevó a reflexionar profundamente sobre el futuro de Colombia.

Todos coincidimos en que la clave para elevar el Producto Interno Bruto y con ello construir una sociedad más próspera, que mejore la calidad de vida de sus ciudadanos, radica en aumentar la productividad en diferentes sectores.


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Bajo esa conciencia, comprendemos que el sector agrícola desempeña un papel fundamental. Si observamos las tendencias globales en generación de riqueza, está claro que un país puede impulsar su crecimiento económico al tiempo que mejora la vida de sus ciudadanos, mediante la eficiencia en la producción agrícola.

Un vistazo a la productividad en Colombia

En comparación con otros países, Colombia se encuentra en una situación lamentable en términos de productividad, los indicadores económicos que incluyen índices de competitividad y productividad nos sitúan consistentemente en la parte inferior de la tabla.

A pesar de los esfuerzos, nuestra clasificación en los índices económicos no muestra mejoría notoria ni importante, lo que nos obliga a reflexionar sobre cómo podemos transformar nuestras circunstancias.

Según los datos del Foro Económico Mundial, Colombia tiene un índice de competitividad cercano al 61 y ocupa una posición en el rango de 52 a 55 a nivel mundial. Este resultado no solo es deficiente, sino que también denota que hay mucho por hacer para lograr un cambio significativo en la vida de millones de colombianos.

El papel de la educación en la productividad

Ante este panorama, es esencial considerar el papel de la educación como cimiento de la productividad. Aunque la posición de Colombia en los índices planteados en el párrafo anterior puede parecer negativa, en realidad, presenta una gran oportunidad de mejora.


Esta situación refleja el potencial de crecimiento y desarrollo que tenemos como nación. La educación es la llave para activar el cambio que necesitamos en la productividad y, en particular, la del sector agrícola.

Educación y productividad en la agricultura

La educación es especialmente crucial para el sector agropecuario, si consideramos que la modernización y la transferencia efectiva de conocimiento pueden impulsar el crecimiento económico y abrir oportunidades en las zonas rurales.

El acceso a la educación, especialmente en áreas apartadas, es esencial para el desarrollo de la productividad en la agricultura. Debemos modernizar la estructura educativa y la transferencia de conocimientos hacia el sector rural.

Este proceso implica llegar a los empresarios rurales y técnicos agrícolas con información relevante que sea probada y actual. Además, debemos utilizar canales de comunicación contemporáneos, como la tecnología y la conectividad, para brindar información sobre oportunidades comerciales.

Si logramos realizar cambios significativos y establecer políticas públicas enfocadas en la transmisión de conocimiento en zonas rurales, el resultado será la transformación en el campo.

Esto generará empleo, consolidará la paz, disminuirá las desigualdades y la pobreza, al paso que posibilitará que Colombia se destaque como una despensa agroalimentaria moderna.

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Quiero agradecer a todos los lectores que se han embarcado en este viaje conmigo. Colombia está en un proceso de transformación, y el campo colombiano representa una parte esencial de esta metamorfosis.


La educación es la clave para desbloquear el potencial de productividad de nuestro país. Siempre hemos procurado acciones de mejora, es hora de activar los pasos necesarios para impulsar el cambio.

A través de la educación, la innovación y la tecnología, podemos llevar al país hacia una nueva era de prosperidad y desarrollo, mientras mantenemos el equilibrio ecológico y contribuimos al crecimiento económico global.

El reto de elevar la productividad es apasionante y está en nuestras manos. Transformemos la realidad de más de 3.5 millones de personas que dependen de la producción agroalimentaria y de la sostenibilidad agrícola en Colombia.

La educación es el cimiento, la puerta a un futuro más próspero y un país en constante mejora. Unidos y comprometidos, podemos hacer la diferencia y llevar a Colombia a un lugar honroso y respetable, como una despensa agroalimentaria moderna y sostenible, en armonía con la naturaleza.

A seguir transformando el futuro del agro

Si me preguntan, corriendo el riesgo de poder estar sesgado como el agroapasionado que me defino, el camino para la evolución del país se sustenta en el sector primario. Gracias a su gran potencial y posibilidad de oferta de productos y generación de divisas para el país, este constituye una ruta clara que debemos impulsar desde todos los sectores.

Por todo lo anterior, hago un llamado a la academia y a todas las instituciones privadas y públicas relacionadas con la transferencia de conocimiento, para que nos unamos en la definición de acciones concretas para transmitir conocimiento moderno a una agricultura que lo necesita a gritos.