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jueves, 23 de mayo de 2024
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Gente Divinamente

Marta Isabel González, Columnista, Más Colombia

Marta Isabel González

Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.

Juan vende aguacates en una calle de Medellín, a unos dos o tres metros de la portería de mi edificio. Por lo poco que he interactuado con él, Juan es una persona seria pero amable, nos vende aguacates a muchos vecinos y nos hace el favor de subirlos hasta el apartamento; nos conoce a todos y todos lo conocemos.

Para poder vender sus aguacates, Juan los pone en unas cajas que le sirven de mostrario y a veces de silla. Hace poco supe que alguna vez pidió que le guardaran en la portería esas cajas, que por obvias razones no es cómodo transportar en transporte público, pero la respuesta fue que no se permite.


¿Por qué? Porque, según algunas personas, eso nos puede traer problemas legales. Quise creer que era un chiste pero no, hay gente preocupada porque, si se le guardan las cajas, él podría demandar al edificio.

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Tengo que admitir que yo de leyes no sé NADA, pero me cuesta creer que guardar dos cajas en una portería sea un motivo real de preocupación para una posible demanda. Creo que hay más posibilidades de que lo demanden a uno si le pasa algo manejando y muchos lo hacemos todos los días. Ahora, más allá de las leyes ¿en qué momento se nos acabó la humanidad?

Esto me hizo acordar de Neilys, que también vende aguacates en otra esquina. Ella llevaba una sillita porque pasa horas parada vendiendo sus aguacates al sol, y tuvo que quitarla porque a un señor le estorbaba mucho verla ahí con su sillita desde la comodidad de su apartamento de lujo.

Aclaremos que Neillys trabaja por lo menos a 30 metros de la portería de ese edificio, pero al señor no le gustaba verla ahí. Es mejor que el señor nunca vaya al centro ni ponga un noticiero porque le puede dar un infarto. Claramente no está en capacidad de ver la realidad del país.

Afortunadamente no todos pensamos así, son minorías (que de todas formas terminan por afectar las decisiones que se toman con respecto a estos casos), pero no logro entender qué pretenden estas personas al negar cosas tan simples a otras personas que, claramente, en condiciones económicas son mucho, pero mucho menos favorecidas que ellos.


Eso sí, estoy segura de que están convencidos de que son gente divinamente. ¿Qué quiere decir eso? Yo ya ni sé.