sábado, 24 de septiembre de 2022
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La chagra carijona

La selva que camina. Por: Diego Ricardo Rodríguez Pava, Ingeniero agrónomo y magíster en Medio Ambiente y Desarrollo. Actualmente labora como asesor en sistemas sostenibles en Tropenbos Colombia. Créditos: Resguardo indígena Carijona de Puerto Nare, Fundación Tropenbos Colombia, Pilar indígena de Visión Amazonía. Proyecto: “Manekone Karijona Esemarï Tae: Vamos al camino hacia el fortalecimiento cultural y territorial de la comunidad Carijona de Puerto Nare, Guaviare”.

Chagra, Carijona,

Para los Carijona la Chagra inicia en el árbol de la abundancia de donde vinieron todas las semillas y frutas. “Un árbol grandísimo grandísimo. ¡Inmenso!, un árbol ¡Mmmm! que tenía toda clase de frutas” (Relato del árbol de la abundancia contado por Gabriel Romero de la comunidad Carijona de Puerto Nare).

Chagra, Carijona,

Una vez llegaron las semillas, se pudo hacer chagra: Se tumba el monte, se quema, se espera a que enfríe, se siembra el maíz y la yuca, luego el plátano y después llegan los árboles frutales y palmas. Algunos de ellos son sembrados por animales. Así, la chagra va dando alimento hasta convertirse nuevamente en selva.

Chagra, Carijona, guacamayas

Así como las dantas, las guacamayas son dispersoras de semillas en la selva y en la chagra. La sentencia STC4360-2018 reconoce a la Amazonía como sujeto de derechos. En esta rectificación del camino, los Carijona tienen mucho qué enseñar. Por ejemplo, las chagras después de un tiempo vuelven a ser monte y solo cazan para alimentarse; no para vender.

Chagra, Carijona,

La chagra empieza su camino siendo maíz y yuca.

Chagra, Carijona,

Va creciendo, se cosecha el maíz, y la yuca y plátano siguen creciendo, rodeadas de selva.

Chagra, Carijona,

Luego, la chagra es recibida por la selva nuevamente y no se sabe qué hubo allí. La selva cierra los ojos hacia un nuevo amanecer.

Chagra, Carijona,

La diversidad que hay en la chagra permite que otros animales puedan alimentarse, y de paso sembrar las frutas que les gustan pues también son agricultores. La chagra es una celebración de la vida, es la fiesta de los alimentos.

Chagra, Carijona,

La alimentación también está en los ríos. Selva, chagras, ríos y comunidades son un ecosistema.

Chagra, Carijona,

La mochila de los Carijona es la chagra andante, es la selva en la palma de la mano que espera a ser sembrada por las familias. No solo Carijonas; loros, guacamayas y micos churucos y maiceros también comen de la chagra.

Chagra, Carijona,

Las manos Carijonas sembrando la selva. El rostro de la esperanza en tres generaciones.

Chagra, Carijona,

La pequeña Yensi le puso el nombre a “La casita de los árboles”, parte del vivero donde están germinando cacaos de monte (Metororï), cacaos maraca y plantas que la comunidad trajo del monte bravo, es decir, de selva adentro.

Chagra, Carijona,

Las chagras han sido testigo de la historia de los Carijona. Abuelos y abuelas, sabedores, han vivido los horrores del caucho, de la guerra, del glifosato. Su fortaleza y ejemplo ha sido siempre seguir adelante, seguir caminando la selva, seguir sembrando el mundo, haciendo la chagra y enseñando a los niños cómo vivir.