lunes, 4 de marzo de 2024
Inicio  »  Columnistas  »  No hablar más de subsidios a la gasolina y el diésel

No hablar más de subsidios a la gasolina y el diésel

Diego Otero Prada, Columnista, Más Colombia

Diego Otero

Ingeniero eléctrico de la Universidad de los Andes y PhD en Economía de la University of Pennsylvania. Presidente de la Asociación Colombiana de Economía Crítica (ACECRI) y miembro de la junta directiva de la Academia de Ciencias Económicas (ACCE).

Los medios de comunicación desinformadores, los economistas ortodoxos, los miembros del Comité Autónomo de la Regla Fiscal, parlamentarios y funcionarios del gobierno de Gustavo Petro siguen repitiendo que hay que subir los precios de los combustibles porque, según ellos, están bajos y dan lugar a subsidios a los ricos y porque hay que cumplir la regla fiscal.

Veamos una serie de contraargumentos.


1. No es cierto que se estén produciendo subsidios

Por el llamado Ingreso al Productor, Ecopetrol recibe hoy en día dinero por encima de sus costos reales de producir gasolinas, diésel y otros productos. No hay un subsidio real, que le cueste al Estado o a Ecopetrol; solo en la mente de los ortodoxos y de los economistas del gobierno de Gustavo Petro, porque se inventaron la teoría neoliberal de que hay que darle a Ecopetrol por la gasolina y los productos que vende internamente un ingreso igual a si exportara estos productos, lo que se llamaría supuestamente el costo de oportunidad.

Le puede interesar: Presidente, su camisa es importada: la frase y la reacción de Petro que ilustra la situación de la industria colombiana de textiles y confecciones

2. Se creó un Fondo que no existe en ningún país del mundo

Para afianzar su posición y dar argumentos, se inventaron un monstruo llamado Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) que no existe en ninguna parte del mundo, que implica presiones para aumentar los precios o afectar el presupuesto nacional para disminuir el déficit del Fondo y reducir el déficit fiscal.

Fue un invento extraordinario de los ortodoxos de todos los tipos. Hoy se tiene presupuestado entregar 18 billones de pesos a ese Fondo, es decir, a Ecopetrol. La presidente de la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes, Catherine Miranda, es una furibunda partidaria de esta adición presupuestal, quitando recursos al gasto social, en lugar de eliminar este Fondo mediante una ley.

3. Ecopetrol recibe muy buenas utilidades

A cifras de mayo de 2023, Ecopetrol recibía por la gasolina que vende, lo que se llama Ingreso al Productor, 7.186 pesos por galón, un porcentaje superior en 23,2% a sus costos promedio reales internos ponderados, que son de 5.831 pesos, incluyendo el valor de las importaciones de gasolina y una utilidad de refinación.

Los ortodoxos quieren que ese porcentaje llegue a un 83% superior para beneficio de Ecopetrol y unos pocos privados, buena parte de ellos fondos de multinacionales extranjeras.


En esta discusión predomina la ideología sobre la realidad. Además, una teoría neoliberal conveniente para los países ricos, para que los subdesarrollados no utilicen sus recursos naturales para beneficiarse y ser más competitivos.

4. Nuestra política energética no la pueden decidir los organismos internacionales

¿Desde cuándo las políticas del FMI, el Banco  Mundial y la OCDE representan los intereses de los países del tercer Mundo? ¿No fueron estas entidades creadas para defender los intereses de los países capitalistas desarrollados?  ¿Desde cuándo recibir elogios por parte de estas entidades significa que estamos adoptando políticas correctas para nuestros ciudadanos?

Lea también: Pobreza en Colombia 2022: cerró en 12,9%, pero en 5 departamentos superó el 30%

5. Es falso que sea un subsidio para los ricos

Ya hemos dicho y argumentado en varios artículos que el tal subsidio de la gasolina no existe, sino solamente ocurre por una distorsión ideológica de los ortodoxos.

Las estadísticas muestran que por lo menos el 65% de los automóviles está en manos de los estratos 1 a 4 y que las motos en una casi total proporción pertenecen a sectores pobres y medios.

Ahora, aumentar de 100% a 200% los precios de la gasolina no les hace cosquillas a los ricos, pero sí afecta en forma importante el ingreso de las capas pobres y medias. Este argumento de que hay que subir los precios de los combustibles porque se subsidia a los ricos termina castigando fatalmente a los que no son ricos. Además, perjudica la producción nacional porque encarece los costos, por ejemplo, en el sector rural, en negocios de comidas y en el transporte de taxis.

6. El manejo de los precios de un recurso no renovable es un asunto político y de desarrollo económico

Hay razones de bienestar general y de política de desarrollo económico que definen una política de precios por debajo de sus costos implícitos, en este caso según el costo de oportunidad, que, en la situación de Colombia, país autosuficiente y exportador de petróleo, no es necesariamente la decisión óptima.

En un mercado petrolero tan sujeto a perturbaciones políticas, a imperfecciones y a oligopolios, el precio no es igual al costo marginal o al precio sombra (precio de exportación), sino más bien a una solución de segundo mejor, que se aproxima a un costo promedio interno real monetario.


7. Los precios son más bajos en los países petroleros

El precio de la gasolina corriente de Colombia es de los más bajos del mundo en los países petroleros autosuficientes y con excedentes para exportar.

A 24 de mayo de 2023, Colombia ocupa la posición 40 en el mundo, por encima de casi todos los países petroleros y de varios importadores de hidrocarburos. Los países exportadores de petróleo, con excepciones muy contadas, no utilizan los conceptos del FMI del costo de oportunidad (Global PetrolPrices.com).

Conclusión

Por lo tanto, no hay que aumentar los precios y hay que acabar con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, creado por Álvaro Uribe en 2007 y ratificado en el Plan Nacional de Desarrollo de Gustavo Petro, lo cual es francamente inconcebible.

Yo pediría una discusión pública, con la intervención de expertos, gremios, sindicatos, academias, políticos y representantes del gobierno, para que se haga un análisis serio de la política de precios de los energéticos, que no sea el resultado de círculos estrechos del pensamiento dominante.

Señores ortodoxos, parlamentarios y funcionarios del gobierno de Gustavo Petro y de sus nuevos defensores supuestamente progresistas:

El interés de Ecopetrol no es el mismo del país. El interés de Ecopetrol no es siempre el interés de los ciudadanos y del sector productivo.