lunes, 27 de junio de 2022
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Psicología y Cambio Climático

Bernardo Useche, Columnista

Bernardo Useche

Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, PHD en Sexualidad Humana del IASHS de San Francisco, CA y PhD en Salud Pública de la Universidad de Texas en Houston.

En el aeropuerto de París coincidimos algunos de los delegados que en calidad de presidentes de asociaciones de psicólogos de diversos países hacíamos la conexión a Lisboa para atender la Cumbre sobre Psicología y Salud Global planeada para discutir las acciones a tomar frente al cambio climático (ver enlace) En la sesión de la tarde del 15 de noviembre de 2019, el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa se reunió con nosotros. En su intervención destacó la iniciativa de la cumbre de crear una red que pudiera aportar desde la psicológica científica al abordaje de los problemas originados en el calentamiento del planeta. También reconoció el papel jugado por la(o)s psicóloga(o)s de su país en la situación de emergencia causada por los 156 incendios forestales de la noche del 17 de junio de 2017 que fueron precedidos de dos días de temperaturas superiores a 40 grados centígrados, y que causaron en una carretera secundaria, 47 muertes entre quienes quedaron atrapados en sus carros o huían a pie del fuego.

En tres días de intenso trabajo en la sede del Museo de Oriente escuchamos lecciones aprendidas en países tan diversos como Corea del Sur donde la contaminación del aire, producto de 6 décadas de acelerado crecimiento económico, se ha asociado a graves problemas mentales, las Bahamas, islas azotadas por frecuentes huracanes, o Nueva Zelandia con ciudades que sufren continuas inundaciones. Además, se discutió y firmó una declaración y se esbozaron planes por país.

Asistentes cumbre psicologia y cambio climatico Lisboa



Presidentes de asociaciones psicológicas de 40 países y de 3 asociaciones internacionales de psicología participaron de la cumbre sobre cambio climático. Lisboa, 16 noviembre de 2019.

En la reunión, que fue convocada por la Asociación Psicológica Norteamericana (APA por sus iniciales en inglés) y la Orden de Psicólogos Portugueses (OPP), se concluyó que la psicología puede aportar principalmente de dos maneras a encarar los problemas asociados con el cambio climático: 1. Con conocimiento y técnicas para propiciar cambios de actitudes y de comportamiento en la población que reduzcan el impacto del factor humano en la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. No es suficiente firmar acuerdos internacionales o formular políticas públicas para evitar el posible desastre. Implementar esas políticas exige desarrollar planes y programas que sean interiorizados por la población, que las personas sean conscientes y en consecuencia adopten cambios en sus patrones de conducta. 2. Diseñando e implementando estrategias de prevención del impacto psicológico del cambio climático y de atención a los problemas de salud mental una vez ocurran los desastres que causa el calentamiento global. Esto hoy implica aprender de la experiencia que los psicólogos estamos acumulando en todo el mundo al estudiar los efectos de la pandemia de COVID-19 sobre la salud mental (ver enlace) y prestar atención psicológica a la población.



Durante la cumbre se hizo evidente que no basta tener un objetivo común. La situación de la psicología como ciencia y profesión es diferente en cada país. No en todos los países el gobierno nacional considera la prevención de desastres ni la salud mental una prioridad. Ni los presidentes dialogan con las asociaciones profesionales y científicas de la psicología. No en todos los países hay financiación para la investigación en áreas estratégicas para prevenir el aceleramiento del cambio climático.

Al evaluar los análisis y debates que hicimos los psicólogos hace dos años en Lisboa a la luz de los resultados de la reciente conferencia de Glasgow (COP26) es fácil inferir que la responsabilidad final en la conducción de los humanos hacia la superación de los enormes desafíos que presenta el cambio climático, no depende de la ciencia ni de los científicos, ni de la psicología, ni de los psicólogos, ¡depende en última instancia de la geopolítica!  El escenario internacional revela que los movimientos de las grandes potencias frente al cambio climático se orientan y aplican al ritmo que dicte el propio fortalecimiento económico y su interés por mantener o avanzar posiciones en el predominio mundial. ¡Afortunadamente, la psicología también puede contribuir a la correcta interpretación y solución de los conflictos entre las naciones!