jueves, 28 de septiembre de 2023
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Reforma a la Salud 2023. Jaque a la Ministra

Bernardo Useche, Columnista, Más Colombia

Bernardo Useche

Psicólogo de la Universidad Nacional de Colombia, PHD en Sexualidad Humana del IASHS de San Francisco, CA y PhD en Salud Pública de la Universidad de Texas en Houston.

La estrategia: derrotar cualquier reforma del sistema de salud que amenace los intereses económicos de las EPS. La táctica: lanzar una ofensiva total contra la ministra de Salud, Carolina Corcho. 


Esa ofensiva explota las dos debilidades del gobierno en el manejo del trámite de la reforma: dilatar la presentación del articulado del proyecto de ley sin sentarse a negociar formalmente con los interesados y enviar durante meses el mensaje contradictorio de una reforma radical dirigida a eliminar la intermediación financiera, cuya eliminación sería acordada con las propias EPS. 

Esa ambivalencia se encuentra también en el artículo 125 del Plan Nacional de Desarrollo, recién presentado al Congreso. El artículo es interpretado por unos como que conlleva la desaparición de las EPS y, por otros, entre los que me incluyo, como que se dará continuidad al aseguramiento. 

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Apenas hace un par de días, con la mediación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Presidente y la Ministra empezaron a reunirse con las EPS. Tal vez un poco tarde para preservar a la ministra de Salud en su cargo, luego de que se apruebe la reforma.

Como en una partida de ajedrez se han movido peones, caballos, torres, alfiles… de lado y lado. Petro llamando a defender la reforma en las calles, la ministra de Salud asistiendo a foros organizados por sus aliados de la sociedad civil y por congresistas del Pacto Histórico. 

El poder económico y político de las EPS se ha expresado en la voz de los grandes medios de comunicación, expresidentes de la República, exministros y exviceministros, los gremios económicos, todos a una contra cualquier reforma que ponga en riesgo el papel dominante de las EPS en el manejo de los aproximadamente 80 billones de pesos anuales, que constituyen actualmente los gastos anuales en salud. 


Ese poder económico y político de las EPS tiene sus representantes en el propio gabinete presidencial, donde Alejandro Gaviria estuvo presto a tomar partido al escribir sus 4 páginas en contra de la reforma de salud. 

Las EPS también cuentan con defensores entre los mismos congresistas del Pacto Histórico. Roy Barreras, presidente del órgano legislativo que debe discutir y aprobar la reforma y figura central del petrismo, se encargó de la jugada ofensiva para poner en jaque a Carolina Corcho sin que el Presidente Petro le replicara. En la práctica, la ministra de Salud, encargada de agitar la reforma prometida en la campaña electoral, terminó siendo descalificada de plano por el “fuego amigo” del que fue blanco. En palabras de Jorge Enrique Robledo, víctima de un “Todos contra Corcho”. 

La invitación de Petro a la OMS y a su filial para las Américas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), pretende darle legitimidad al proceso. El acompañamiento que empiezan a brindar constituye también una garantía para las EPS, toda vez que la OPS acuñó en el 2007 el concepto de “Atención Primaria en Salud – Renovada” (APSr), el cual introdujo el aseguramiento en los modelos preventivos de salud, afines a los Equipos Médicos Interdisciplinarios (EMIT) y los Centros de Atención Primaria (CAPS) que son la prioridad de Petro en esta reforma.  

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Es innegable que se requiere una reforma de fondo del sistema de salud para que se haga realidad el dicho popular “es mejor prevenir que curar y tener que lamentar” y se eliminen las barreras de acceso a la atención médica, que se traducen en diagnósticos tardíos, no entrega de medicinas y demás realidades asociadas con inequidades en salud, innecesario sufrimiento y muertes prevenibles. 

Tal tipo de reforma debe resolver puntos clave, la mayoría de los cuales fueron presentados ayer en carta dirigida a Roy Barreras por lo(a)s Directore(a)s de cinco (5) prestigiosos hospitales y clínicas constituidas como Fundaciones sin Ánimo de Lucro (Pablo Tobón Uribe, Valle del Lili, Cardiovascular, Cardioinfantil y Santa Fe de Bogotá). 

Esos temas principales son, entre otros, los siguientes: ¿quién hace la gestión del riesgo?, ¿subsisten las EPS y cuál sería su función? ¿cómo se articula lo preventivo con lo curativo? ¿Subsiste la integración vertical y cómo se regularía? ¿cuál es el futuro de la UPC y del plan de beneficios? ¿habrá manual único tarifario y cómo se estructuraría? 


Todo hace predecir que la reforma que se presentará en los próximos días consistirá en un acuerdo del gobierno con las EPS, muy distinta a la anunciada durante los meses anteriores. Una reforma donde ya el sistema de salud no será público, como reza en el programa presidencial de Petro, sino un tipo de modelo mixto donde las aproximadamente siete (7) EPS más poderosas coexistirán de distintas formas. Es, entonces, oportuno recordar que la discusión del proyecto de reforma debe privilegiar la participación de sus actores fundamentales: los prestadores de servicios de salud públicos y privados, sus usuarios y los trabajadores y personal de salud. 

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