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jueves, 13 de junio de 2024
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La salud pública en Colombia: Conceptualización y oportunidades

Erwin Hernandez, Columnista, Mas Colombia

Erwin Hernández

Médico de la Universidad de La Sabana, PhD. en investigación clínica, Magíster en Atención Primaria en Salud, Magíster en Gobierno y Dirección del Sistema Sanitario. Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana.

Colombia, país de 50 a 52 millones de habitantes, es un país con una gran riqueza cultural y geográfica, caracterizado por una diversidad de etnias y costumbres distribuidas desde las majestuosas cumbres de sus montañas hasta la exuberancia de sus selvas tropicales.

Sin embargo, también es considerado como uno de los países más inequitativos del mundo. Esto se refleja en sus diferencias en su perfil epidemiológico, con predominio de las Enfermedades Crónicas No Trasmisibles (ECNT) en los principales centros urbanos y de las enfermedades infecciosas y nutricionales en las zonas periféricas y apartadas, a lo que se suman las enfermedades tropicales (como el dengue o la malaria) y, también, los efectos y consecuencias derivados por la violencia.


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En ese sentido, como médico con formación en salud pública y profesor universitario, considero que la salud pública, como campo de acción y conocimiento, ayuda a comprender mejor la situación de salud de un territorio considerando estas diferencias, lo cual es muy útil en un país como Colombia, pero, aún más, para reflexionar cómo cada individuo puede desempeñar un papel crucial en la construcción colectiva de la salud.

Para iniciar, la salud pública, en su esencia, trasciende con creces la noción limitada de atención médica individual. Más bien, se erige como un esfuerzo mancomunado que tiene como fin último salvaguardar y mejorar la salud de todos los ciudadanos, abordando una amplia gama de factores que van más allá de los problemas médicos en sí.

Esta misión adquiere una relevancia aún más pronunciada en el contexto colombiano, caracterizado por sus diferencias y la multiplicidad de desafíos que estas conllevan. Para entender un poco mejor esta conceptualización, se pueden analizar dos regiones aparentemente contrastantes, La Guajira y el Chocó, regiones que revelan desafíos singulares que resuenan en distintas zonas del país.

En La Guajira, con su característico paisaje desértico y su población vulnerable, los problemas de desnutrición infantil y el acceso limitado al agua potable emergen como desafíos críticos que impactan de manera directa en la salud de sus habitantes.

A su vez, el Chocó, con su exuberante selva y su clima implacable, plantea barreras geográficas e infraestructurales que obstaculizan el acceso a la atención médica, y donde la malaria y otras enfermedades tropicales son una preocupación constante.


Estos ejemplos palpables recalcan la imperante necesidad de la salud pública para enfrentar estas realidades y elevar la calidad de vida en estas comunidades marginadas. Ante este panorama, surgen algunas funciones que se pueden desarrollar en los territorios en salud pública para mejorar la salud de una comunidad:

  • Análisis de la situación de salud de los territorios y toma de decisiones informadas.
  • Uso de la información en salud.
  • Vigilancia en salud pública.
  • Gestión del riesgo en salud en emergencias y desastres.
  • Formulación de políticas de salud orientadas a las necesidades.
  • Participación y movilización social.
  • Desarrollo del talento humano en salud.
  • Aseguramiento de la calidad y uso de tecnologías en salud.
  • Acceso equitativo a los servicios de salud.
  • Promoción de la salud.
  • Gestión de intervenciones sobre las desigualdades sociales en salud.

Estas funciones representan unos cimientos sólidos en salud pública que permiten construir una sociedad más saludable y resiliente, capaz de enfrentar los desafíos con solidez y determinación.

No obstante, al abordar la salud pública en su plenitud, no podemos obviar los determinantes sociales de la salud. Estos determinantes, que abarcan desde la educación hasta el empleo y el entorno en que vivimos, son los pilares fundamentales en la construcción de un sistema de salud público sólido y eficaz.

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En regiones como La Guajira nos encontramos con madres que se ven obligadas a enfrentar decisiones angustiantes, como elegir entre adquirir alimentos nutritivos para sus hijos o proporcionar una vivienda adecuada para su familia.

El abordaje de estos determinantes se erige como un imperativo ético y social para generar un cambio auténtico y duradero en la salud de la población.

Un enfoque que merece especial atención es la comprensión de que la mera presencia de médicos o personal de salud en una región vulnerable, marcada por la pobreza, la falta de acceso al agua potable, con incremento de la inseguridad o condiciones climáticas adversas, no es una solución completa a los problemas de salud que enfrenta la población.

Aunque la atención médica es un componente esencial en la promoción de la salud y en la prevención de la enfermedad, su impacto se ve limitado si no se abordan simultáneamente los determinantes subyacentes de la salud.


La falta de infraestructuras básicas, la ausencia de educación en salud, la carencia de sistemas de saneamiento y otros factores contextuales pueden anular los esfuerzos de los profesionales de la salud.

Es fundamental reconocer que la salud pública no puede limitarse únicamente a la intervención médica directa, sino que debe abordar de manera integral las condiciones que moldean la salud de la comunidad en su conjunto.

En este contexto, en Colombia, surge la Asociación Colombiana de Salud Pública (ACSP) como un llamado a la acción. Esta asociación trasciende la categoría de ser exclusiva para especialistas en el campo y, por el contrario, engloba a diversos profesionales de la salud, líderes comunitarios y a cualquier individuo interesado en contribuir al mejoramiento de su entorno y de la salud pública en general.

La Asociación se presenta como una plataforma inclusiva donde se pueden fusionar esfuerzos, aprender en comunidad y colaborar en pro del bienestar de nuestras comunidades.

Aún más, busca ser un espacio de confluencia y de sinergia para catalizar transformaciones significativas en el ámbito de la salud pública en el país, por ejemplo, en el aporte a la discusión a la reforma a la salud que actualmente está en curso en el Congreso de la República.

Para finalizar, la salud pública trasciende las simples consultas médicas individuales. Esta representa un compromiso conjunto para salvaguardar y mejorar la salud de todos, abordando los desafíos únicos de cada región, pero requiere del trabajo colaborativo y participativo entre todos, como también una mirada pluralista para lograrlo.

Referencias de la columna

  • Hernández E. Atención primaria y determinantes sociales en salud en la formación de recursos humanos en Colombia para el mejoramiento de la salud de la población [Tesis doctoral]. Alicante: Universidad Miguel Hernández, 2017.