Hace al menos cincuenta años, el ocio era visto como algo malo. Algo similar a ese horrible pecado capital llamado pereza. Los abuelos en las fincas arrojaban al suelo maíces y fríjoles y los mezclaban para luego poner a sus nietos a separar unos y otros para que hicieran algo útil. De hecho, en municipios … Sigue leyendo El trabajo, el ocio y la vida
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