Más flexible, más colaborativa, más bíosegura… así será la oficina de la pospandemia

Según la última Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC, junio 2021) de la ANDI, el 29,2% de los trabajadores no continuará en la modalidad de teletrabajo y el 29,2% no se ha definido todavía.
Necesidades de diseño para el regreso a la oficina
Ante este escenario, Carlos Molano, diseñador industrial en la empresa bogotana de diseño interior y arquitectura K Design, advirtió que las oficinas tradicionales están “muy poco adaptadas” al retorno a la presencialidad y hasta ahora se están empezando a realizar cambios tendientes a cumplir las normas de bioseguridad. Sin embargo, según Molano, las empresas operativas no suelen contar con el espacio suficiente, pues “concentran la mayor cantidad de trabajadores en el menor espacio posible”. El diseñador industrial añadió que “la intervención en el mobiliario es casi nula” y que faltan todavía muchas empresas por invertir en sistemas de ventilación y en barreras de control, necesarias en aquellas que se dedican a la atención al cliente.
Rediseñar, más allá de la adecuación a la bioseguridad
Juan Martín Arias, arquitecto de Arxi, indicó que, más allá de adecuar las oficinas para que cumplan con las medidas de bioseguridad, lo cual “es una obligación”, la pandemia debe verse como una oportunidad para realizar cambios sustanciales en las oficinas. En su concepto, es momento de transformarlas para que se vuelvan “un espacio donde los trabajadores quieran estar y se sientan claramente cómodos”.
De ahí que los arquitectos de Arxi hayan decidido crear el concepto de la “Oficina Club”, un “espacio de confort y relajación” en el que “las personas que pertenecen al ‘club’ disfrutan de muchos tipos de espacios, de experiencias y de servicios adicionales”, como cocina, lugares de aseo personal, ejercicio y esparcimiento en su lugar de trabajo.
Los arquitectos encontraron que “la nueva oficina cuenta con tres tipos de trabajadores: permanentes, intermitentes y esporádicos”, y diseñaron espacios correspondientes a cada uno de estos perfiles. La arquitecta Muñoz explicó que los trabajadores permanentes necesitan “espacios silenciosos que les permitan concentrarse”; los intermitentes necesitan “parcialmente un espacio de trabajo, y generalmente es colectivo”, mientras que los trabajadores esporádicos “van y vienen a la oficina, pero no requieren espacios propios”. Asimismo, identificaron la necesidad de diseñar “áreas de transición» y “zonas para recibir a los visitantes”, entre otros.
Para Muñoz se trata de “transformar la estructura existente y adaptarla a las nuevas formas de trabajar en la pospandemia”, entendiendo que la calidad y circulación del aire es el punto de partida para el diseño. De hecho, lo primero que recomienda es determinar “si los sistemas de ventilación natural [las ventanas] son suficientes o si hay que implementar una ventilación mecánica para asegurar una buena circulación del aire”.
Por su parte, Juan Martín Arias afirmó que “es posible lograr grandes mejoras y tener un verdadero impacto espacial con intervenciones de bajo costo”. Para ello, se puede recurrir a paneles móviles que permitan aislar el ruido, crear espacios más pequeños o, al contrario, convertirse en amplias salas de reunión.
Un arquitecto de la Oficina Kü Arquitectos (Bogotá), que prefirió mantener en reserva su nombre, coincidió en la importancia de volver el lugar de trabajo más ágil y resaltó que “la flexibilidad” del esquema de presencialidad/virtualidad en la oficina requiere “versatilidad en los puestos de trabajo”. En su concepto, las oficinas van a evolucionar hacia un sistema de “puesto limpio”, de manera que los trabajadores ya no se sienten en un puesto fijo sino que “se instalen en el escritorio que esté disponible”. Asimismo, consideró que “los espacios de trabajo se van a volver más informales” e incluso señaló la posibilidad de trabajar “con el computador en una barra de café”.
El experto explicó que antes de la pandemia “el trabajo colaborativo estaba en una ola impresionante” y señaló que esta tendencia se mantendrá en el futuro, por lo que se necesitarán cada vez más “espacios para intercambiar ideas”.
Necesidades para el teletrabajo en casa
Pese a la tendencia de regresar a una cierta normalidad, el trabajo en casa sigue siendo atractivo. Según la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta (EOIC) de la ANDI, el 41,7% de los trabajadores consultados afirmó que mantendrá la modalidad de teletrabajo.
En este contexto y dada la incomodidad que puede generar la mezcla de la vida profesional con la vida personal, Carlos Molano comentó que el servicio más solicitado ha sido el de “adecuar la oficina en la propia casa del trabajador». En su concepto, en el futuro cercano no solo cambiarán las oficinas, sino también las viviendas.
Molano señaló que la demanda se dirige hacia la construcción de separadores en las casas, con miras a dividir las zonas privadas de las de trabajo e incluso diseñar “espacios educativos para los niños”. Más allá de estos cambios espaciales, resaltó el aumento de la demanda de diseño personalizado de mobiliario con el fin de optimizar los espacios reducidos.