PIB colombiano crecerá más que el promedio latinoamericano en 2021: CEPAL
El 8 de julio de 2021, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó el informe titulado La paradoja de la recuperación en América Latina y el Caribe. Crecimiento con persistentes problemas estructurales: desigualdad, pobreza, poca inversión y baja productividad, en el cual expone las perspectivas para el crecimiento de la región y propone estrategias y políticas.
Después de «la peor caída generalizada en décadas», registrada en 2020 en el mundo (-3,3%), la CEPAL proyecta que la economía mundial crecerá a «una tasa promedio de casi un 6%» en 2021. También esboza un panorama favorable en cuanto al comercio mundial, el cual se recuperará este año a una tasa cercana al 8% en volumen.
En el caso de América Latina, las perspectivas para las exportaciones regionales también son optimistas. La organización estima que aumentarán un 22% en 2021, tras haber registrado un descenso de -10% en 2020. Este fenómeno se explica por la recuperación de la demanda de los Estados Unidos, la Unión Europea y China, así como por la recuperación de la actividad económica en Latinoamérica.
Con respecto a Colombia, la CEPAL estima que el PIB crecerá un 5,4% en 2021, una tasa superior al promedio de América Latina y el Caribe (5,2%). Para 2022, proyecta un crecimiento del 3,8%, frente a 2,9% en América Latina y el Caribe. No obstante, por tratarse de cifras inferiores a las proyecciones de 2021, la CEPAL señala que el crecimiento de 2022 «no será suficiente para recuperar el nivel del producto registrado en 2019». En su informe precisa que el aumento de la desigualdad y de la pobreza como consecuencia de la crisis sanitaria, sumado a «los problemas estructurales que limitaban el crecimiento de la región antes de la pandemia» y se han «agudizado», podría tener un impacto «negativo en la recuperación de la actividad económica y los mercados laborales».
Ante estos desafíos, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, insta a los países a mantener las políticas de transferencias de emergencia e «implementar bonos contra el hambre». En su opinión, la región debe «impulsar políticas transversales y sectoriales para avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo». Para ello, propone implementar «políticas industriales y tecnológicas», así como «reestructurar los sistemas de salud y educación», entre otros. A nivel global, Bárcena enfatiza en la necesidad de «una nueva arquitectura financiera internacional para responder a la emergencia y al desarrollo de la región».