En emprendimientos bumangueses, el origen colombiano es una fortaleza
Las microempresas conforman el tejido empresarial más extenso de Colombia. Según la encuesta de micronegocios del DANE, que mide la cantidad de unidades económicas con un máximo de nueve personas ocupadas, en el país se registraron 5,4 millones de micronegocios durante el segundo trimestre de 2021, de los cuales 4,9 millones son micronegocios por cuenta propia y 0,5 millones son de empleadores.
En el caso de Bucaramanga y su Área Metropolitana (Girón, Piedecuesta y Floridablanca), la Cámara de Comercio de la ciudad (CCB) contabilizó, a 26 de septiembre de 2021, 87.525 micro y pequeñas empresas, de las cuales el 97,7% correspondió a microempresas. Solamente en la ciudad de Bucaramanga hay registradas 56.416 Mipymes, 97,3% de las cuales son microempresas.
El origen colombiano, una fortaleza
Con ocasión del Mercadillo de Bolsillo, realizado en el barrio del Prado de Bucaramanga, Más Colombia conversó con ocho emprendedores que se dedican a crear y vender accesorios de moda (collares, aretes, anillos), accesorios de decoración (portavasos, espejos, cuadros, relojes, materas, llaveros) y prendas, entre otros objetos. Sus fundadores, tanto los que llevan más de cinco años en el mercado como los que empezaron hace 3 meses, comparten la pasión por su emprendimiento, la creatividad y el deseo de ofrecer productos auténticos.
En Bucaramanga muchas marcas hacen una fortaleza del origen colombiano de sus insumos y de su producción. Entre estas se encuentra Populachos, lanzada por dos apasionados de la cultura popular de nuestro país que vieron en esta “todo el potencial de transmitir con diseño, la identidad colombiana”. Para ello, la marca ofrece una amplia gama de productos, desde estuches en forma de empanada y camisetas hasta postales, manillas y prendedores, todos hechos con insumos colombianos. Para realizar sus accesorios, la marca se inspira en la cotidianidad “para que la gente vuelva a tener este amorcito a la cultura”, pues “todos jugamos al ring-ring corre-corre en el barrio y al ponchado en el colegio y saboreamos empanadas”. Adicionalmente, al finalizar ciertos productos con la colaboración de otros pequeños negocios o micronegocios, “se generan empleos y se mueve la economía”, puntualiza uno de los cofundadores.
En contraste, en Diablo Design, marca que se dedica al diseño de collares, estampados, libretas, billeteras y stickers de estilo indie, todas las etapas de la cadena de producción, desde el diseño hasta la comercialización y la publicidad, son realizadas por el fundador de la empresa. Para ello, colecciona “papel y empaques de frituras, impresiones, cortes de revista, tapas de cervezas” y garantiza un resultado “100% hecho a mano y “único”.
No siempre es tarea fácil encontrar los insumos deseados en la capital del departamento de Santander. Cuando la marca Kastelo buscaba “telas frescas” para realizar camisetas estampadas, su fundador se vio en la necesidad de elegir “telas 100% de algodón producidas en Bogotá”. Este también fue el caso de Brennan Creative, que compra “fibras de algodón de Bogotá y Medellín” para realizar sus accesorios –llaveros, portavasos– en macramé.
En ciertos casos, los insumos solamente se consiguen en el exterior o salen más baratos importados. Para la realización de materas en impresión 3D, la marca Cactus con Amor requiere “fibra ecológica compostable” y otra “elaborada a base de maíz”, las cuales no se consiguen en Colombia. Asimismo, las máquinas 3D fueron adquiridas en el exterior.
La mayoría de los diseñadores de accesorios entrevistados se enfrenta a un problema similar. Casi el 50% de los insumos (pegantes y cadenas, entre otros) de Pain Killer, marca de accesorios y joyas alternativas, es importado. Por lo tanto, la fundadora hizo hincapié en que, sea cual sea el origen de los productos, se trata de “privilegiar la calidad” y que “todas las mercancías finales se produzcan en Bucaramanga”. En el caso de Akro, las perlas de vidrio y de río con las que se confecciona el crop top –una camiseta corta que revela el estómago y que se ha consolidado como el producto estrella de la marca– son importadas de China. La creadora advirtió que, ante la alta competencia en el sector de accesorios, optó por realizar “un trabajo diferente y más elaborado con la misma materia prima para darle más valor agregado”. Adicionalmente, la marca busca diferenciarse con un empaquetado adornado con flores naturales, que es “reciclable, reutilizable y lo vende una marca de Medellín”, y “una sopita de letras para encontrar cada día una palabra que te suba la autoestima” ofrecido con la compra, entre otros.
¿Cómo mantenerse en la jugada?
En un contexto de competencia cada vez mayor, las redes sociales son esenciales para captar a la clientela y mantenerla al tanto de las novedades. La fundadora de Pain Killer empezó su actividad hace cinco años y de manera virtual, aprovechando “el boom de las redes sociales”. Recordó que en ese entonces “era fácil encontrar clientes”. En su concepto, las redes son un medio “al que todavía le queda mucho por aprovechar”, y resaltó que “cualquier emprendimiento tiene que estar siempre en las redes sociales”. Según el fundador de Cactus con amor, las redes sociales facilitan la fidelización de los clientes, por lo que brindan un escenario en el que se puede “sacar un diseño nuevo” cada semana.
Paralelo a su presencia en redes, los emprendedores resaltaron la necesidad de promover espacios de encuentro entre clientes y marcas. Eso puede tomar la forma de mercadillos, por ejemplo. El fundador de Kastelo, quien ya ha participado en eventos de este tipo, resaltó que estos “funcionan mucho para el posicionamiento de marca”. Para la creadora de Brennan Creative, que apenas lleva tres meses en su emprendimiento de accesorios en macramé, los mercadillos son útiles para que “la gente conozca [sus] productos”. Y son un espacio aún más valioso para las marcas que “trabajan únicamente online”, como es el caso de Akro. La creadora de esta marca señaló que “este tipo de espacios son asequibles para una marca inicial y permiten llegar a un cliente diferente del cliente ‘virtual’, que es el cliente que camina y que le gusta todavía ir a los locales”. El fundador de Cactus con Amor coincidió en lo anterior y añadió que representan una alternativa para “las personas que quieren ver el producto de verdad y sentirlo” ya que “todavía algunos sienten desconfianza cuando realizan compras en línea”.