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martes, 5 de mayo de 2026
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Las oportunidades de Colombia en el comercio internacional

Ante las proyecciones de crecimiento de la OMC, tres analistas discuten la importancia de articular mejor a Colombia con las cadenas globales de valor.
Puertos, Carga, Contenedores

La Organización Mundial del Comercio (OMC) reportó que las proyecciones del comercio mundial en 2021 y 2022 mejoraron. Según estas, el intercambio de mercancías crecerá un 10,8% en 2021 y un 4,7% en 2022, lo que refleja un aumento con respecto a lo proyectado en marzo de este año, cuando señaló que el crecimiento sería del 8% y 4%, respectivamente.

La OMC señaló que el comportamiento del comercio mundial depende de varios factores. Entre ellos se destacan el comportamiento del mercado de materias primas —que de momento es muy positivo— y el avance de la vacunación a nivel mundial. 


Ahora bien, “las dificultades relacionadas con la oferta, como la escasez de semiconductores [componentes electrónicos necesarios para fabricar microcircuitos que, por ejemplo, sirven para garantizar el funcionamiento de la parte eléctrica de los carros] y los retrasos en los puertos, pueden someter a tensiones a las cadenas de suministro y afectar el comercio en determinadas esferas. [Sin embargo], es poco probable que tengan repercusiones importantes en los agregados mundiales. Los mayores riesgos de deterioro provienen de la propia pandemia”, explicó el documento de la OMC.

De acuerdo con Julio César Botero, docente investigador en comercio y cadenas globales de valor de la Facultad de Agronegocios y Comercio de Lincoln University en Nueva Zelanda, las proyecciones de la OMC “radican en los bajos niveles de consumo que se vieron durante estos dos años de pandemia. Los hogares estuvieron ahorrando y cuentan con un excedente que se espera se utilice en consumo e inversión. Un ejemplo de esto es lo que está pasando en Estados Unidos, donde el comercio electrónico está en su máximo histórico”.

No obstante, la OMC resaltó que el repunte del comercio se está observando especialmente en las economías más avanzadas. Esto se debe a los estímulos fiscales y monetarios que han sumado más de US$26 billones, indicó el Informe.

El futuro del intercambio de mercancías en Colombia

En el caso de Colombia, entre enero y agosto de este año, las exportaciones ascendieron a US$24.879,0 millones FOB. Esto equivale a un aumento de 22,5% frente a las exportaciones del mismo periodo de 2020. No obstante, aún no alcanzan los niveles prepandemia. Con respecto al mismo intervalo de 2019, el DANE reportó una variación negativa de -7,2%. 


Al analizar cómo se comportaron algunas de las categorías de las exportaciones en entre enero y agosto de 2021, en comparación con el mismo periodo de 2020, se observa que los envíos del grupo de Combustibles y productos de las industrias extractivas alcanzaron los US$11.282 millones FOB, lo que equivale a un aumento de 21,3%. Por su parte, los despachos al exterior del grupo de Manufacturas alcanzaron un valor de US$5.535 millones FOB, con una variación positiva de 29,5% (DANE).

Exportaciones DANE
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Yamile Andrea Montenegro, docente del programa de Negocios Internacionales de la Universidad El Bosque, prevé que las exportaciones colombianas continúen por una senda de crecimiento.

Por su parte, Julio César Botero explicó que “el futuro de Colombia en materia de comercio depende de cómo el país se vincule con las cadenas globales de valor, en un momento en el que Estados Unidos ya está pensando en reubicar los centros de producción en China para disminuir su dependencia y, a su vez, China está buscando socios comerciales en todo el mundo”.

Por el lado de China, el experto explicó que se debe pensar cómo atender las necesidades de los consumidores y desarrollar estrategias de largo plazo para proveer alimentos, servicios, entretenimiento y turismo a ese país, que tiene más de 1.412 millones de habitantes. Sugirió, asimismo, invertir en la región Pacífica. 

En cuanto a los Estados Unidos, Botero destacó que este país “ya comenzó a reubicar plantas de producción en México para reducir su dependencia con China. Esto es una muestra de que está rediseñando todas sus cadenas productivas y le está apostando a hacerlas más cortas. Aunque empezó en México, es clave entender que este país centroamericano no tiene la capacidad instalada para absorber todas las plantas que se tiene proyectado que salgan de China en los próximos años. Ahí es donde Colombia, desde ya, debe tener lista la infraestructura para ofrecer esos espacios a socios americanos y europeos”.

De acuerdo con Botero, para atender las necesidades de las fábricas estadounidenses que se están trasladando se deben ampliar y modernizar las Zonas Francas, más que todo las que están cerca a puertos marítimos. “Colombia tiene muy buenas zonas francas, pero alrededor de aeropuertos. A su vez, la infraestructura portuaria no permite operar con grandes buques, así que es necesario actualizarla también. Por ejemplo, se podría pensar en desarrollar un puente de comercio que una el norte y el sur y el Atlántico y el Pacífico”, agregó.

Al respecto, Mario Valencia, economista y profesor en el CESA y la Universidad Nacional de Colombia, señaló que en una economía abierta es imposible no pensar en cómo insertarse en las cadenas globales de valor, pero que esa es apenas una de las discusiones necesarias en términos comerciales. En su concepto, “no debe perderse de vista que el éxito globalizador de países como Estados Unidos y China no es principalmente sus exportaciones sino su comercio interno. El milagro chino es el que ha logrado meter en la clase media a más de 400 millones de personas y esto es lo que le permite al país ser hoy en día una potencia exportadora”. 


El experto consideró que es allí en lo que falla Colombia, porque piensa más en exportar que en vender internamente. “Si Colombia quiere participar de manera provechosa en las cadenas globales de valor, debe crear la infraestructura necesaria para atraer fábricas de alto valor agregado, con mano de obra capacitada y bien remunerada y con capacidad de asimilar y replicar tecnología avanzada. Sería absurdo pensar que la ventaja de Colombia es la misma de la mano de obra barata de Bangladesh. Nuestra ventaja debe ser mano de obra productiva y procesos complejos de producción. Ahí sí vale la pena la inversión extranjera; de lo contrario, sería perpetuar enclaves como La Guajira y Cesar. Allí hay mucha inversión extranjera, pero poca ganancia para el país, puntualizó.

Los desafíos que tiene Colombia

Además de las oportunidades anteriores, Yamile Andrea Montenegro aseguró que en medio del panorama mundial que enfrenta el comercio, “Colombia tiene importantes desafíos relacionados con la infraestructura y en materia digital. Si se mejoran ambos aspectos, se logrará reducir costos y facilitar el acceso al mercado a pequeños empresarios. Además, la adopción de procesos digitales en el comercio crearía estándares competitivos en el escenario internacional, promovería el desarrollo de habilidades de tecnología digital dentro las empresas e impulsaría la conectividad regional”.

En su concepto, dentro de estas apuestas no se debe dejar de lado el apoyo del Gobierno Nacional a las Pymes, ya que de esto depende que puedan superar las secuelas de la emergencia sanitaria. Ello se traduciría en la consolidación de la actividad empresarial y la promoción a la exportación, aseguró Montenegro.

En línea con esto, Montenegro recordó que la CEPAL identificó que “Latinoamérica en general venía teniendo un proceso de desintegración comercial que perjudica el comercio en la región y con terceros Estados”. Por tal razón, consideró necesario “aumentar los esfuerzos en mejorar la capacidad regional para el comercio, haciendo hincapié en abrir espacios para las exportaciones a las Pymes y promover los encadenamientos productivos regionales, permitiendo consolidar y fortalecer relaciones y sistemas de producción a nivel local y regional”.