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sábado, 9 de mayo de 2026
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El error publicitario más grande de la historia

Cámara Ambiental del Plástico, Columnista

Cámara Ambiental del Plástico

La Cámara Ambiental del Plástico representa a más de 100 empresas del sector polietileno, poliestireno, polipropileno y poliuretano, fabricantes de productos plásticos, maquinaria, equipos y aditivos para la industria y comercio en Colombia.

A mediados de los años 80 la lucha por el control del mercado de las bebidas gasificadas se hacía cada vez más y más estrecha, hasta el punto de que cualquier actor que lograra conquistar una diferencia sobre sus pares tomaría la delantera. Es precisamente en este momento en el que los departamentos de publicidad adquieren un poder exponencial, con la capacidad de cambiar la mente de los consumidores a cualquier precio, sin importar que este cambio en particular fuera a alterar el comportamiento del ser humano de manera indefinida.  

La industria de las bebidas debía enfrentar el reto de llegar a todos los rincones del mundo de la manera más económica y eficiente posible, teniendo que hacerlo primero y mejor que sus competidores; en consecuencia, el empaque debía ser una variable a revisar, teniendo en cuenta que la botella de vidrio y tapa de metal representaba entre el  35% y 50% del peso total de sus productos. 


Sin duda, un empaque tan costoso como el vidrio hacía necesario que tuviera que ser rescatado, transportado, lavado y reutilizado, por lo que durante muchos años el concepto de botella «retornable» estuvo instalado en el cerebro de la humanidad.    

El desafío estaba en desarrollar un empaque tan económico y liviano, que evitar retornarlo significaría un ahorro importante y concedería la ventaja a quien lo lograra.

El plástico resultó despertar el interés en estas compañías. Sin duda, se convertiría en el aliado perfecto, pues permitiría llegar a cualquier barrio en el mundo, transfiriendo un beneficio al consumidor y ahorros para la industria. El tema parecía resuelto, y fue precisamente en este momento cuando los genios de la publicidad se anotaron el peor error concebido, pues decidieron llamar al nuevo empaque “desechable”, “reseteando” el cerebro hasta del ciudadano más estudiado; un gol tan perfecto que aún los ciudadanos no nos damos cuenta ni cómo ni cuándo nos lo metieron. Lo cierto es que este nuevo concepto nos invitó a menospreciar tal material hasta el punto de desecharlo en cualquier lugar, terreno o mar.         

¿Por qué llamar “desechable” un material que es “retornable”? Hoy lo llamaríamos irresponsabilidad extendida del productor. Incluso, el concepto “desechable” es llamado por algunos políticos refinados “plásticos de un solo uso”, capitalizándolo frente a votantes desprevenidos e incautos.

El concepto hizo metástasis en la civilización y el mal llamado producto/empaque “desechable” se tomó el planeta, nos facilitó la vida y las finanzas familiares con vasos, platos, bolsas, jeringas y tapabocas. 


El plástico NO ES ni DESECHABLE ni de UN SOLO USO. El plástico es REUTILIZABLE, RETORNABLE y RECICLABLE, ¡punto!

REFLEXIÓN: ¿Por qué lavamos el vaso de vidrio y el de plástico no?  

Santiago Andrés Herrera Pérez

Miembro de Junta Directiva 

Cámara Ambiental del Plástico