El mundo demanda cada vez más feijoa y Colombia es pionera en este cultivo: Experto
¿Podría explicarnos qué lo llevó a interesarse en la feijoa?
Mi papá empezó a trabajar con feijoa hace más de cuarenta años, cuando montó su empresa Disfruta las feijoas. En ese tiempo, a finales de los años ochenta, él trabajaba en un laboratorio de propagación de material vegetal y utilizó el modelo de la feijoa por una recomendación de un hermano de él que trabajaba en la Federación de Cafeteros. La feijoa estaba incluida como una de las especies “alternativas” al cultivo del café en algunas zonas del país. Esta fruta despertó el interés de mi padre y a partir de ahí desarrolló un protocolo de propagación in vitro de feijoa. Ahí empezó el trabajo.

¿Podría explicar en qué consiste la propagación in vitro y para qué sirve?
Propagación in vitro hace referencia a la propagación de una planta por medio de un tejido vegetal en un laboratorio. En este proceso se toma un patrón vegetal determinado y se clona, con el propósito de que sea idéntico a la planta de origen.
En el caso nuestro, como queremos obtener cultivos más grandes de feijoa, tenemos la opción de hacer una propagación sexual por semilla (que produce plantas similares, pero no idénticas) o una propagación in vitro clonal (que produce plantas idénticas). Nosotros nos vamos por el segundo proceso, porque nuestros clientes desean que el producto se comporte de manera estable y predecible, tanto en sabor como en textura.

Pero, ¿el proceso de homogeneización no atenta contra la diversidad de una fruta?
La tolerancia del mercado es cada vez menor a la heterogeneidad. Por más que se eduque a los consumidores, cuando van a un restaurante y piden un plato, quieren que les sepa a lo mismo siempre. Están pagando por algo que puede ser costoso y quieren tener la garantía de que van poder experimentar un sabor agradable y dulce, en vez de ácido o amargo. Por eso, la intención de tener cultivos seleccionados, que permitan de alguna manera homogeneizar, es importante. En este momento, contamos con una colección de diferentes cultivares que en algún momento nos va a permitir multiplicar otras variedades, con características que el mercado requiera.
¿A qué se dedica la empresa Disfruta las feijoas?
Disfruta las feijoas es una empresa pequeña y familiar que nació con el propósito de producir feijoa, pero, además, con la idea de reunir a los cultivadores de esta fruta mediante un centro de acopio que permitiera hacer una comercialización mucho más eficiente del producto, porque las cantidades han sido y siguen siendo muy bajas.
Era necesario unir esfuerzos para bajar costos fijos y, así, llegar a mercados más interesantes en el mercado nacional y vender a exportadores. De esta manera, unificamos la producción de varios cultivos, y ese es el objetivo de Disfruta las feijoas. Somos una pequeña empresa que produce y hace el acopio, mediante la unión de las cosechas de fincas que quedan relativamente cerca a Bogotá.
Hablemos del potencial de este cultivo…
Cuando nosotros vendemos plantas para un nuevo cultivo le decimos al agricultor que tenga en cuenta que se trata de un cultivo que se demora cinco años en producir una cosecha comercialmente significativa. A pesar de que tenemos producción de frutos al segundo o tercer año, desde el punto de vista comercial las primeras cosechas empiezan a ser significativas después del quinto año.
Esto ha sido una limitante importante en la siembra de nuevos cultivos de feijoa en el país porque los nuevos campesinos que quieren emprender en este producto, al no tener esa capacidad de espera sin percibir ingresos, se desestimulan. Además, los costos tanto de producción como de comercialización de los productos agrícolas cada vez son más altos y el ingreso de los agricultores no crece de la misma manera.
La otra cara de la moneda es que se trata de un producto con potencial, que se puede transformar y generar mayor valor —y mucho mejor pagado— que otro tipo de frutales. Además, aunque toca esperar 5 años, también tiene una gran ventaja, y es que se trata de una inversión a largo plazo. Un cultivo de feijoa puede tener hasta 80 años productivos. Por lo tanto, si uno puede tener un cultivo y esperar cinco años, uno está haciendo una inversión a largo plazo para obtener utilidades en el campo por veinte y treinta años, desde que haya un mantenimiento adecuado del cultivo y haya un manejo adecuado de los problemas sanitarios.
En Colombia el crecimiento de una planta de feijoa sobre los 1.800 metros sobre el nivel del mar es más rápida y la producción también. Sin embargo, a esas alturas la mosca está muy presente. En cambio, hacia la sabana de Bogotá, a los 2.600 m.s.n.m., el crecimiento es más lento, pero el control de la mosca es más sencillo y requiere un menor uso de agroquímicos.
¿Cuál es el clima ideal para el cultivo de feijoa?
La feijoa es originaria del sur de Brasil y de Uruguay. Hoy se puede encontrar en los cinco continentes, aunque es exótica, es decir, de baja producción.
Una de las razones por las cuales se puede encontrar en diversas partes del mundo es su adaptabilidad. Uno puede encontrarse árboles de feijoa en los jardines de Europa y también en Estados Unidos, en la Florida y en California. En Ciudad de México también se puede ver o en el sur del continente americano, pero no necesariamente son jardines productivos.
La altura idónea para un cultivo de feijoa es entre los 1800 y 2700 metros de altura, un rango común en la región Andina de Colombia. Por debajo de esta altura es muy recurrente la mosca de la fruta, que es la plaga que más afecta a la feijoa, y es más difícil de controlar.
Todo aquel que ha comido una guayaba ha comido un gusano proveniente de una larva de la mosca de la fruta. Esta mosca convive en la guayaba común, es su hospedera natural. En el caso de la feijoa, la mosca deja un aspecto muy desagradable en su interior y obviamente limita muchísimo la parte comercial, tanto en el mercado nacional como en el de exportación.
Por esta razón, como productores debemos ser muy responsables y sembrar a las alturas indicadas para no usar tantos agroquímicos. La mosca es una amenaza aún a 2.700 m.s.n.m., pero por debajo de 1.800 metros es muy difícil no usar agroquímicos en grandes cantidades.

Eso quiere decir que la mosca de la fruta también aparece en los cultivos de climas más fríos…
Sí. La mosca de la fruta afecta a la feijoa hasta los 2.700 metros de altura. Por el momento, en la Sabana de Bogotá no hay presencia de esta mosca, afortunadamente, pero hay lugares como Villa de Leyva, en Boyacá, en alturas de 2.600 m.s.n.m., donde sí hay presencia de moscas. Por lo tanto, no podemos confiarnos en que no va a existir mosca de fruta en la Sabana de Bogotá.
Para prevenir que esto suceda es importante que haya prácticas de control biológico y químico, así como prácticas culturales de pedagogía para poder hacer un control eficiente, mucho más limpio, y evitar la aplicación excesiva de insecticidas.
¿Podría precisar un poco más en qué consiste ese control?
Cuando uno hace un control de una plaga de un cultivo de explotación comercial, agrícola, uno habla de un manejo integrado de plagas. Este manejo integrado de plagas implica conocer cómo funciona el ciclo de vida de una plaga para evitar que se siga reproduciendo y aumentando.
En este caso, tenemos claro que la mosca llega al fruto, pone sus huevos y los huevos crecen dentro del fruto convirtiéndose en larvas. Si nosotros no dejamos que los frutos caigan al suelo y los retiramos antes, de forma permanente, evitamos que la larva salga del fruto y se empupe, es decir, complete su ciclo en el suelo y se propague. Así también estamos cortando la necesidad de utilizar más insecticidas.
¿Entonces, qué tan limpia es la fruta comercializada?
Nosotros todavía no podemos decir que tenemos un cultivo orgánico 100%. Trabajamos para ser cada vez más responsables, y tenemos certificaciones de buenas prácticas agrícolas que nos hacen más responsables, tanto con el consumidor final como con los operarios y con el ambiente. Sin embargo, no tenemos certificación orgánica porque en algunos casos debemos usar algunos químicos que nos permiten ser mucho más eficientes.
Alguna vez mi padre me dijo que tener un cultivo de feijoa orgánico era como hacer un doctorado y nosotros estábamos apenas en jardín infantil o en primaria. La idea sí es trabajar usando cada vez menos químicos, ser cada vez más responsables con el medio ambiente y tener un producto más inocuo para cualquier consumidor.

¿Existe algún gremio o asociación que reúna a los productores de feijoa a nivel nacional?
A la fecha no existe una asociación nacional, pero es posible que algún esfuerzo local se haya hecho, posiblemente en Boyacá. No lo tengo claro. Nosotros actualmente unificamos alrededor de 10 fincas de feijoa, pero son iniciativas muy pequeñas como para hablar de una asociación a nivel nacional, que sería necesaria para lograr resultados más interesantes a nivel comercial.
La pregunta genera una sugerencia muy importante para todos, de unificarnos y hacer proyectos a mayor escala. La feijoa despierta mucho más interés de lo que uno cree. Comienza a ser una fruta que suena en muchos lugares de Colombia y del mundo, muchos investigadores están interesados y tiene mucho potencial.
¿Esto quiere decir que no existen cifras de volumen de producción anual de feijoa en Colombia, ni un estimado de la cantidad de productores?
Yo por lo menos no conozco esa estadística y, en el caso de los exportadores, la feijoa se mezcla con otras frutas, por lo cual es muy difícil obtener datos precisos sobre la feijoa sola.
Pensaría que Colombia cuenta con alrededor de 100 a 200 hectáreas sembradas de feijoa, de forma muy dispersa en varias regiones. El “boom” de producción de feijoa, que ocurrió hace muchos años, ha ido disminuyendo por las condiciones difíciles que atraviesa el campo colombiano actualmente. Porque, como dije al principio de nuestra charla, para el campesino promedio producir feijoa implica tener ingresos adicionales.
En el caso particular de nuestra compañía, tenemos una producción de alrededor de 300 toneladas de feijoa al año, lo que corresponde a más o menos unos 25 mil árboles en cultivos de alrededor de 30 hectáreas. Por otra parte, nuestras ventas son superiores a los mil millones de pesos anuales. Son cifras muy pequeñas comparadas con las de asociaciones de otras frutas.
¿Qué tan desarrollado está el mercado de la feijoa en nuestro país?
Está desarrollado y claramente clasificado en tres tipos de clientes. El primero son las exportadoras. Es el más atractivo desde el punto de vista del valor, pero por eso mismo es un mercado muy exigente en términos de procesos de calidad al interior del cultivo. Ellos son los que mayor precio dan, pero es un mercado mucho más exigente.
Hay un segundo grupo de clientes que son los que comercializan específicamente el producto dentro de Colombia, en las grandes superficies, supermercados pequeños y en algún momento del año también en Corabastos, que hace una distribución casi nacional.
Por último, está el tercer grupo, que es el que se lleva la mayor parte de nuestra producción, y es la industria de procesamiento de alimentos que produce pulpa de fruta congelada o fresca. La mayoría es congelada y sirve como base de muchos productos, como helado de feijoa, salsas y jugos. Hay algunos restaurantes que podrían darse el lujo de conseguir fruta fresca, pero desde el punto de vista de la logística de cadenas de restaurantes más grandes eso sería casi imposible. Por lo tanto, consumen fruta congelada o fruta procesada.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos de emprender en este sector productivo?
El desafío inicial de mi padre fue obtener, a través de la selección de material o de plantas, una producción mayor y de mejor calidad. Eso ya se ha podido desarrollar a través del trabajo que se ha hecho en 40 años. Ya tenemos cultivares que pueden ser garantizados para generar producciones mucho más homogéneas, que permitan responder a las expectativas de la exportación.
En la actualidad, podríamos decir que un desafío es trabajar más de cerca con las entidades gubernamentales, para que vean que la feijoa es un mercado de gran potencial y que nos permitan cumplir con las exigencias actuales.
Lo digo porque uno de nuestros mayores cuellos de botella es que la feijoa no goza de ningún protocolo de uso de productos químicos por parte de las autoridades. Esto, para efectos prácticos, quiere decir que las etiquetas de estos productos no hacen referencia específica a nuestra fruta, ni dicen si se pueden usar o no, ni en qué cantidades ni con qué periodo de carencia y reingreso. Como no existe, nosotros trabajamos al lado de otras frutas —como la guayaba—, pero es muy difícil porque, desde el punto de vista estrictamente legal, nosotros no podríamos usar ningún producto químico.
¿A qué países está permitido exportar feijoa actualmente y a qué países aún no?
Podemos exportar a Canadá, a la gran mayoría de Centro América y el Caribe, a América del Sur, Europa y Asia. Sin embargo, no es posible exportar feijoa cultivada en Colombia ni a Estados Unidos ni a México.
¿Qué tanto ha crecido el mercado nacional e internacional con el paso de los años?
La demanda nacional e internacional es cada vez más grande porque la feijoa cada vez se conoce más. Si alguien se mete en Google y escribe “feijoa” o “productos hechos con feijoa” encuentra un enorme portafolio de productos, desde alimentos, energizantes y productos de hidratación hasta perfumes y cosméticos. Cada vez suena más como materia prima.
Por esa razón, la demanda empieza a ser mayor. Además, los principales países productores de feijoa —como Nueva Zelanda, Australia y Georgia— tienen estaciones, entonces solo tienen una producción pequeña en un determinado momento del año. En ese sentido, la demanda de este producto en otros países ya comienza a crecer.
Con solo poner una publicación en Instagram con el numeral #feijoa uno puede encontrar interesados en China, Nueva Zelanda, y ya comienzan a preguntar de diferentes partes del mundo por el producto colombiano. El asunto es que la producción es todavía muy baja para poder suplir el mercado actual.
¿Cómo está Colombia en el mercado global de feijoa?
En Latinoamérica, Brasil y Uruguay tienen producción, pero muy local, y por ahora están haciendo esfuerzos por incrementar sus extensiones de cultivo. Chile tiene algo de producción y en California (EE.UU.) hay algunos cultivos pequeños, pero para consumo interno. Nueva Zelanda produce feijoa, Australia también produce y entiendo que hay cultivos en el sur de Rusia (en la parte menos fría) y en el sur de Europa.
Esto nos hace pioneros en el mundo en el cultivo de la feijoa. No necesariamente tenemos la mayor tecnología, pero sí tenemos cantidades muy superiores de feijoa sembrada a las que tienen otros lugares del mundo. Sin embargo, para que Colombia empiece a abrir nuevos mercados necesita mayores extensiones de cultivo. De esta manera, esos mercados se ven atraídos a hacer el proceso de certificación que nos permita entrar. Me refiero a países como Estados Unidos y México. Por ahora, el volumen es insuficiente y estamos quedando muy por debajo de las expectativas y de la demanda que generan continentes como Europa, Asia y hasta el mismo Brasil.