Uno sabe dónde empieza, pero…
Marta Isabel González
Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.
Hoy escribo mi primera columna del año. Qué difícil es volver a empezar, volver a coger el ritmo de antes y tener el mismo rendimiento u ojalá mejor. Esto aplica para cualquier actividad: escribir, emprender, volver a la oficina, mejor dicho, coger impulso y hacer como si nada hubiera pasado. Esto a los emprendedores nos pasa mucho, no solo después de unas vacaciones, sino también después de un mal negocio, de un error, de perder dinero… Es por eso que mi columna de hoy es un empujón para todos los que estamos volviendo a empezar (incluída yo), para recordarles y recordarme que sabemos dónde empezamos un sueño, pero es muy difícil saber lo que puede nacer de ese volver a empezar.
En el 2018, cuando empecé mi negocio (La Vendedora de Crêpes), para ser más exactos el 8 de marzo del 2018 cuando atendí el primer evento de mi servicio de catering, tenía mucho miedo. Mucho. Tanto, que la noche anterior pensé en dejar todo tirado, pero no podía quedar mal y me obligué a hacerlo pensando que apenas saliera iba a vender la crepera, la mesa y todo lo que tuviera que ver con esa idea de negocio. La siguiente es una lista de las cosas que han pasado desde ese día y que PARA MÍ han tenido mucho valor y nunca imaginé que podían pasar:
-Me contrataron para la despedida del que fue durante 20 años el gerente de una de las empresas más grandes de Antioquia y tal vez de Colombia. Ese día, cuando supe para qué me habían contratado, me encerré en un baño, me arrodillé y le pedí a Dios que a ese señor que debía almorzar todos los días en los mejores restaurantes de Medellín le gustaran mis crêpes. El señor repitió, me dijo que le habían encantado, me abrazó y me dijo que me iba a ir muy bien. Ese fue mi segundo evento y llevaba 8 días con el negocio.
-Me gané capital semilla, un concurso de emprendimiento de la alcaldía de Medellín. La verdad es que me inscribí por no dejar; pensé que era imposible ganármelo porque había gente con ideas increíbles y yo era “una loca contando una historia y haciendo crêpes en una mesa”, pero me lo gané.
-Trabajé en el catering para celebridades y jurados de Masterchef Celebrities 2019. Esto es algo que todavía no puedo creer que haya pasado, que una no cocinera como yo haya trabajado allá. Además, aproveché para contarles mi historia a las celebridades porque una de mis políticas es que sin oír la historia no hay crêpe.
-Cuando creí que la pandemia iba a acabar con mi negocio, pasó todo lo contrario: dejé de hacer catering, empecé a vender los crêpes en paquetes y en contra de mis expectativas mi negocio creció.
– Abrí mi primer punto de venta. Creí que si esto pasaba algún día, iba a ser un día muy lejano, pero 3 años después de empezar abrí mi punto de venta en el Ecoworking más hermoso de Medellín: Bloom.
-Fui speaker del Be Happy Fest, el festival de felicidad más grande de América Latina.
– Creé un grupo de emprendedores que se llama El Club del Desahogo. Nos reunimos para apoyarnos, contarnos nuestros problemas de emprendedores y aprender los unos de los otros.
Si alguien, el 8 de marzo del 2018, me hubiera dicho que esas cosas iban a pasar, estoy segura de que no habría creído nada, pero pasaron. Por eso les digo: uno sabe dónde empieza, pero no se imagina todo lo que puede pasar. A trabajar que los sueños no se cumplen solos.