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sábado, 9 de mayo de 2026
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Sin cuentos chinos

Marta Isabel González, Columnista

Marta Isabel González

Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.

¡Voy a emprender! Voy a trabajar para mí, voy ser mi propio jefe y voy a manejar mi propio tiempo. Muchas personas emprenden pensando que estas afirmaciones resumen lo que es ser emprendedor y, aunque en cierta medida son ciertas, no reflejan, ni de lejos, lo que en realidad conlleva emprender.

En mi caso personal, no emprendí con la ilusión ni de trabajar para mí, ni de ser mi propia jefe, ni de manejar mi propio tiempo; emprendí porque quedé traumatizada, o algo muy parecido, y de solo pensar en volver a trabajar en una empresa del gremio petrolero sentía que se me aceleraba el corazón y a veces que me temblaban las manos. Sin embargo, me apropié de esas ideas del imaginario colectivo y asumí que así era emprender: un camino de libertad, sin horarios, sin jefes y sin tener que rendirle cuentas a nadie. Para muchas personas esto podrá tener mucho sentido, pero si usted es emprendedor tiene permiso para burlarse de mí y reírseme en la cara si algún día me ve en la calle. De verdad, no me voy a poner brava y probablemente me ría con usted.


Cuatro años después de haberme convertido oficialmente en emprendedora, este es mi balance en estos temas:

-Voy a trabajar para mí: aunque tal vez sea el más cercano a la realidad, también he trabajado para el Estado, para la familia, para mis clientes, para fundaciones, para hacer donaciones a personas que necesitan ayuda y para todos aquellos que de una u otra forma hayan aportado a mi negocio, porque, como he dicho muchas veces en esta columna, emprender no es un camino que pueda recorrerse estando solo.

-Voy a ser mi propio jefe: aquí te cuento que la vida real funciona al revés. Tú no eres el jefe de tu negocio, tu negocio es tu jefe y te va a exigir más que cualquier otro jefe que hayas tenido antes. A veces es chévere tener a alguien que nos empuje de vez en cuando a hacer lo que tenemos que hacer, pero al ser emprendedor es la dinámica de tu negocio la que te va a decir cuándo trabajar y cómo trabajar. Ten presente que tu peor jefe, por muy malo que fuera, a veces te ampliaba los plazos de entrega. Tu negocio puede ser el mejor, pero no da plazos.

-Voy a manejar mi propio tiempo: esto no puede estar más lejos de la realidad. Emprender requiere muchos sacrificios y la mayoría se trata de pasar horas y horas trabajando sin importar si es fin de semana, día festivo o primero de enero. Si bien una buena planeación, que es indispensable para no enloquecerse, nos va a permitir tener vacaciones y días de descanso con regularidad, en algún momento va a pasar algo que te va a obligar a trabajar un día que no tenías pensado trabajar.

Esta columna parece una invitación a no emprender porque tomé las motivaciones que la mayoría de las personas encuentran para emprender y conté por qué para mí no son ciertas; pero debo reconocer que, a pesar de lo que dije, emprender ha sido para mí un camino de felicidad con retos y dificultades, sobre todo de felicidad siempre y cuando se aborde teniendo una perspectiva real y no creyendo cuentos chinos. Yo creo que la clave está en emprender con propósito y no pensando únicamente en hacer plata ya, pero esa es otra historia…