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lunes, 11 de mayo de 2026
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Si no se hace algo, para 2030 podría haber 1,5 catástrofes diarias en el planeta

De no hacer algo, al planeta le espera un aumento progresivo de los desastres naturales y de otros tipos. Esta es una de las conclusiones de la Plataforma Global para la Reducción de Riesgos de Desastres, que se está realizando en Bali.
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Pandemias, inundaciones, sequías, terremotos, tsunamis… Sin duda, el mundo enfrenta días difíciles. En atención a esta situación, se está realizando en Bali (Indonesia), del 23 al 28 de mayo, la VII Plataforma Global para la Reducción de Riesgos de Desastres. Esta es la primera reunión de este tipo que se da después de la pandemia de Covid-19, y ha reunido a representantes de gobiernos, organismos internacionales y otros actores involucrados en la disminución de riesgos y la gestión de las calamidades.

En la cita se han dado a conocer datos preocupantes. Según la Oficina de la ONU para la Reducción de Riesgos de Desastres (UNDRR), el año pasado se registraron entre 350 y 500 desastres de mediana a gran escala. 


De no tomarse medidas inmediatas de gestión y financiamiento, para 2030 esta cifra podría aumentar a 560 catástrofes por año, es decir, “1,5 desastres de mediana a gran escala todos los días”, advirtió este miércoles la vicesecretaria general de la ONU, Amin Mohammed, durante la presentación de apertura.

Se debe actuar ya

Entre las medidas a tomar, Mohammed mencionó, en primer lugar, la necesidad de mejorar la gobernanza del riesgo. Según indicó, “todavía no contamos con los marcos para gestionar los riesgos, ya sea de una pandemia global o un tsunami, y para mitigar su impacto”.

En segundo lugar, señaló que se debe invertir en capacidades de datos más sólidas, de manera que sea posible anticipar, prevenir y responder mejor a riesgos complejos antes de que se conviertan en desastres. 

En tercer lugar, Mohammed se refirió a la importancia de darles prioridad a los países en desarrollo y los pequeños Estados insulares, pues las consecuencias de los desastres son mucho más graves allí.

“Los desastres en esos países pueden acabar con décadas de progreso en desarrollo y crecimiento económico en un solo evento, con consecuencias económicas y sociales muy graves a largo plazo”, indicó.


Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la cooperación internacional para la prevención y la reducción del riesgo de desastres en los países y comunidades más vulnerables. Dentro de estas mencionó a las mujeres y las niñas, las personas con discapacidad, los pobres, los marginados y los aislados.

Colombia participa en la cita

En la declaración oficial de Colombia, firmada por Fernando Carvajal Calderón, secretario general de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, se hace referencia a “la importancia de poder articular medidas de adaptación al cambio climático, pérdidas y daños en nuestros países, tal como lo establece el acuerdo de París de 2015, que ha sido acogido por nuestro gobierno de forma integral, con las prioridades de la Agenda de Sendai”. 

Carvajal recordó que nuestro país, “por su ubicación geográfica, no ha sido ajeno a los embates de los fenómenos asociados a la variabilidad climática, tal como ha sido el caso del huracán Iota, que devastó nuestro archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en noviembre de 2020”. Las consecuencias de este desastre natural, que afectó gravemente la infraestructura de las islas, aún son visibles, toda vez que la reconstrucción presenta preocupantes retrasos.

Finalmente, en la Declaración se hace un llamado para que la gobernanza del riesgo no se rija por la dependencia y el asistencialismo institucional. “Queremos exhortar a esta plataforma para que se asuma con gran convicción y responsabilidad el fortalecimiento institucional, aterrizando desde la complementariedad a los planes locales y regionales, haciendo entender a las administraciones territoriales que la gobernanza del riesgo no es un asunto de endoso de las responsabilidades, sino de participación social como sujetos de un proceso que debe cambiar los paradigmas de la dependencia y del asistencialismo institucional”, puede leerse.