domingo, 7 de agosto de 2022
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Aguacate Hass: “El problema es el manejo que se le está dando al cultivo”

Juan Mauricio Rojas, director de Agrosavia, y John Alexander Gross, ingeniero agrónomo, resaltan la importancia de darle un manejo adecuado al cultivo de aguacate Hass para superar la “estigmatización” de la que ha sido objeto por razones medioambientales.

aguacate hass

Juan Mauricio Rojas, director de Agrosavia, y John Alexander Gross, ingeniero agrónomo, resaltan la importancia de darle un manejo adecuado al cultivo de aguacate Hass para superar la “estigmatización” de la que ha sido objeto por razones medioambientales.

En Colombia, las siembras de aguacate Hass han aumentado en los últimos años por la alta productividad lograda en varias regiones y la creciente popularidad del producto en el país y en los mercados internacionales. Este boom ha atraído a productores y empresarios colombianos y de otras partes del mundo, que ven en la fruta una “oportunidad” y buscan tierras para “hacer negocio”. 

No obstante, en los últimos años también han aumentado las voces que denuncian un impacto negativo del cultivo de aguacate Hass en el medio ambiente, especialmente en materia de deforestación y de afectación de los recursos hídricos. Juan Mauricio Rojas, director de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Agrosavia), y John Alexander Gross Urrego, ingeniero agrónomo vinculado a la empresa de asesoría técnica integral y comercial, Aguacates de Mi Tierra, dieron su punto de vista sobre el tema. Ambos expertos coinciden en que es posible sembrar esta variedad de forma ambientalmente sostenible, si bien reconocen el impacto negativo que han tenido las siembras en algunas zonas del país. En su concepto, no se debe estigmatizar el cultivo. 



Juan Mauricio Rojas, director de Agrosavia, afirma que el aguacate Hass ha sufrido un proceso de “estigmatización”, debido a prácticas de cultivo que evidencian “malas decisiones” por parte de los productores y “una planeación deficiente del desarrollo del cultivo”, el cual “carece en muchos casos de rigor técnico”. Estas se presentan, por ejemplo, cuando un productor decide “tumbar una hectárea de zona de relevancia ecológica para sembrar una hectárea más”. En su concepto, es el “productor mismo” quien, a través de su “decisión de instaurar un cultivo”, puede poner en riesgo el ecosistema sin darse cuenta o violando la legislación ambiental y la regulación de los usos del suelo. Gross coincide con Rojas, y advierte que “los suelos no siempre son óptimos, ni constan de la oferta ambiental propia para el desarrollo de este cultivo”.

Según los expertos, desconocer los requerimientos técnicos del cultivo puede generar graves daños ecosistémicos y afecta la imagen del aguacate Hass. Para ellos, esta es la situación en Cajamarca (Tolima), algunas zonas de Antioquia y en Salento (Quindío). 

Gross ha asesorado cultivadores de aguacate Hass en el Tolima, al que considera “el departamento productor histórico de aguacates”, con “árboles de hasta 48 años” en Palocabildo, por ejemplo. A nivel departamental se empezó a sembrar la variedad Hass desde hace por lo menos 18 años, aunque la “vocación de agronegocios” es reciente. Si bien actualmente el ICA reporta solo 910 hectáreas sembradas con esta variedad, es una de las mejores zonas productoras del país, lo cual se ve reflejado “en la calidad, sanidad, tamaño y altos contenidos en aceites” de la fruta, explica el agrónomo. Para el agrónomo, este departamento reúne las “condiciones óptimas para el desarrollo del cultivo”, tanto por “la oferta ambiental” como por las “condiciones climáticas” de frío semi húmedo, con “temperaturas promedio entre 24°C y 12°C”. Además, dada la existencia de una oferta hídrica “muy alta”, en amplias zonas del Departamento la lluvia puede “suplir por sí sola las necesidades” del cultivo –”las precipitaciones anuales van de los 1.800 a los 4.500 milímetros”– sin necesidad de sistemas de riego. No obstante, Gross advierte que municipios como Fresno, Cajamarca y el corregimiento de Anaime están formados “por depósitos de origen fluvio-volcánico”, por lo que son arenosos. Si bien la presencia de arena favorece el desarrollo del cultivo, en algunas partes alcanza niveles que impiden “retener la humedad” de la lluvia. Por lo tanto, se necesita acudir a sistemas de riego, lo cual puede ejercer mayor presión en los recursos hídricos en la zona. 

En Antioquia hay actualmente 6621,8 hectáreas de aguacate Hass, lo que convierte a este departamento en el principal productor de esta variedad de aguacate en el país. El director de Agrosavia reporta que en algunas zonas de este departamento la expansión del cultivo ha puesto en peligro el hábitat de las poblaciones de zarigüeyas. Rojas explica que, cuando “se pone a competir un ecosistema con el sistema productivo”, se puede “generar conflicto”, por lo que plantea “adoptar criterios de sostenibilidad desde lo económico, lo medioambiental y lo social”. Gross expone un punto de vista similar y plantea que, aunque Antioquia cuenta con “buenos recursos hídricos”, la expansión de los cultivos en zonas más secas es problemática en términos ambientales y podría llevar a los productores a tener una “productividad insuficiente”, causada “por la limitante hídrica”.  

El ICA reporta que el departamento del Quindío cuenta con 1958,3 hectáreas de cultivos de aguacate Hass, lo que lo ubica en el cuarto puesto entre los departamentos productores de esta variedad. Gross señala que en Salento se presenta una situación diferente a la de otras zonas del departamento. El agrónomo señala que algunos cultivos de aguacate se están “acercando a las palmas de cera”, a pesar de que esta especie está protegida por ley desde 1985. En su concepto, esta situación se debe a la llegada de algunas empresas que buscan “indiscriminadamente tierras en beneficio de conglomerados grandes, sin importar las condiciones ambientales”, por lo que se requiere mayor regulación para evitar daños al ecosistema de la zona.

Frente a la multiplicación de casos de implementación de cultivos de aguacate en zonas “no aptas para este”, Gross denuncia la ambigüedad de las normas y la insuficiencia de recursos para que las instituciones realicen mayores “verificaciones en campo”. Al respecto, invita a considerar la certificación de Buenas Prácticas Agrícolas del ICA, como “punto de partida para restringir los perjuicios en la salud y el medioambiente”. Adicionalmente, recomienda a los productores realizar “un estudio más a fondo de las condiciones físicas del suelo” que les permita “hacer un uso racional del agua”, aun cuando el terreno cumpla con condiciones ambientales óptimas.

Por su parte, el director de Agrosavia hace hincapié en la necesidad de que los productores se aseguren de que el terreno “donde desean sembrar aguacate” cumple con “las condiciones mínimas agroecológicas para atender el cultivo”. En su concepto, adoptar un “enfoque ecosistémico” del cultivo permite “aprovechar el potencial” del aguacate Hass sin causar graves impactos medioambientales. “Bien manejado, puede representar una oportunidad para grandes, medianos y pequeños productores”, concluye.