En 2026 millones de niños aún estudian con hambre pese a avances en alimentación escolar a nivel mundial
Aunque se han visto avances en distintos países, la alimentación escolar sigue siendo un tema que podría continuar preocupando en la vida de millones de estudiantes.
En muchos lugares, ir al colegio sin haber comido sigue siendo una realidad para miles de niños. Por eso, la alimentación escolar ha tomado tanta importancia, ya que no solo se trata de dar comida, sino de ayudar a que los estudiantes puedan quedarse en clase y aprovechar mejor su aprendizaje.
De acuerdo con datos del Programa Mundial de Alimentos (WFP), alrededor de 466 millones de estudiantes reciben comidas a través de programas liderados por gobiernos. En paralelo a lo anterior, más de 100 millones de niños en países de ingresos bajos y medianos bajos asisten a clases con hambre, lo que impacta directamente su capacidad de concentración y aprendizaje.
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Alimentación escolar: su papel en la educación de los niños y niñas
La alimentación escolar cumple una función directa en la asistencia a clases. En muchos casos, representa un incentivo para que las familias envíen a sus hijos al colegio, sobre todo en situaciones de pobreza o conflicto. En estos escenarios, los niños tienen el doble de probabilidades de quedar por fuera del sistema educativo.

En el caso de las niñas, la alimentación escolar también está relacionada con la reducción de prácticas como el matrimonio infantil o el trabajo infantil. La disponibilidad de comida en las instituciones educativas influye en la decisión de continuar estudiando y aplazar otras situaciones que interrumpen su formación.
Efectos en el aprendizaje y salud
El hambre afecta el rendimiento académico. Ir a estudiar sin haber comido reduce la atención, la memoria y la participación en clase. Por eso, cuando un alumno se alimenta bien se asocia con mejoras en aspectos básicos del proceso educativo.
Algunos buenos efectos son:
- Mejora en la asistencia diaria a clases.
- Mayor concentración durante la jornada escolar.
- Aporte de nutrientes esenciales para el crecimiento.
- Formación de hábitos alimentarios más estables.
Además, estos programas incluyen, en algunos casos, componentes de salud que complementan la nutrición, lo que amplía su alcance más allá del aula.
¿Cómo está el tema de financiamiento para la alimentación escolar?
La cobertura de la alimentación escolar depende en gran medida de los gobiernos nacionales. Según WFP, hasta el 99 % de los costos de estos programas son asumidos por los países, mientras el organismo brinda apoyo técnico.
En 2024, cerca de 20 millones de personas en 61 países recibieron apoyo directo mediante raciones para llevar a casa o transferencias en efectivo. Este tipo de medidas se implementa en contextos donde el acceso regular a la escuela no está garantizado.

Otro dato relevante es el retorno económico: por cada dólar invertido en alimentación escolar, se estima un beneficio de hasta 35 dólares. Este cálculo se basa en mejoras a largo plazo en educación, salud y productividad.
¿Cómo está Colombia con respecto a la alimentación escolar?
Para el caso de Colombia, se espera inversión cercana a los 3 billones de pesos, el Programa de Alimentación Escolar (PAE) apunta a llegar en 2026 a más de 6,2 millones de estudiantes en colegios públicos del país.
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La meta, que equivale a una cobertura aproximada del 90,2 %, fue presentada durante un encuentro nacional de secretarios de Educación, donde también se revisaron avances y retos en cada región. Actualmente, el servicio beneficia a cerca de 5,1 millones de alumnos, por lo que el objetivo es ampliar ese número mediante el trabajo conjunto entre el nivel nacional y las entidades territoriales.
Durante la jornada se realizaron 36 mesas técnicas en las que se analizaron temas operativos, se resolvieron dudas y se revisaron las condiciones necesarias para aumentar la cobertura en distintos territorios.
Además, se planteó la importancia de que los recursos asignados se reflejen de manera directa en la atención a niñas, niños y jóvenes dentro de las instituciones educativas. Como cierre del encuentro, se firmó un acuerdo entre las autoridades para seguir fortaleciendo la implementación del programa en todo el país.

Más allá del aula
La alimentación escolar también tiene efectos en otros sectores. Uno de ellos es la economía local, ya que varios programas compran alimentos a pequeños agricultores. Esto genera ingresos en zonas rurales y fortalece cadenas de producción cercanas.
Los efectos son:
- Apoyo a economías locales mediante compras directas.
- Promoción de sistemas alimentarios más organizados.
- Reducción de emisiones al priorizar producción local.
- Inclusión de enfoques de género en la producción.
Estos elementos muestran que la alimentación escolar no opera de manera separada, sino que se conecta con dinámicas económicas y sociales más amplias.
Y es que, a pesar de los avances, el acceso a la educación sigue siendo limitado para millones de niños. Se estima que 57 millones aún están fuera del sistema escolar. Factores como la pobreza, los conflictos, la discapacidad o la falta de infraestructura siguen influyendo en esta situación.