“La apertura económica fue un poco apresurada y desmedida”: nuevo sindicato empresarial

¿Por qué crear un sindicato empresarial?
Creamos un sindicato empresarial porque hacía falta. Hacía falta generar un contrapeso en la dinámica sindical; hacía falta un actor que supusiera una nueva fuente de ideas y alternativas; hacía falta un sindicato que representara a los empleadores, y no solo a los empleados.
Además, la figura sindical, a diferencia de los gremios, las fundaciones y las corporaciones, tiene más versatilidad. Al estar protegida por la Constitución y los tratados internacionales, el Gobierno se ve obligado a atender sus llamados y solicitudes de participación. De hecho, en la pasada mesa de concertación salarial, el Gobierno fue muy diligente en otorgarnos participación, no con voz, pero sí con voto.
¿Cómo surgió la iniciativa?
Ahora bien, la iniciativa surge en el marco del Paro Nacional de abril de 2021. Varios empresarios, preocupados por lo que se veía en las calles, decidieron tomar acciones, especialmente de gobernanza. Así es como se crea el sindicato Siempre Colombia, cuyo objetivo es lograr la participación de distintos empresarios en espacios de toma de decisiones, para generar desde allí cambios estructurales en el modelo empresarial del país.
¿Cuántos empresarios se han inscrito y qué sectores económicos tienen participación?
Actualmente, tenemos más de 500 empresarios de todo el país inscritos. Contamos con la participación de empresarios de la Costa Caribe, Antioquia, Bogotá, Norte del Cauca, Norte del Valle y Eje Cafetero, entre otros. En cuanto a los sectores, tenemos empresarios de los sectores agrícola, ganadero, lechero, importadores y exportadores de bienes de consumo, consultores, tecnología, etc.
¿Se espera que agremiaciones como la ANDI y ACOPI se sumen al sindicato?
A mí me encantaría recibir a algunas agremiaciones, sobre todo a aquellas que no les ha ido muy bien. Por ejemplo, la sección del Eje Cafetero de la Asociación Nacional de la Industria Gastronómica (Acodrés) y algunas regiones de Acopi. Desde mi perspectiva, no hay límites. Nos podemos asociar, podemos hacer una simbiosis, podemos hacer acuerdos. Al final, el sindicato es un eslabón más en la cadena empresarial. No buscamos competir con los demás, sino sumarnos a las discusiones sobre producción, riqueza y competitividad.
A su juicio, ¿cuáles son los problemas de la industria colombiana actuales y desde cuándo empezaron a hacerse visibles?
Yo creo que nuestro aparato productivo sufrió un gran golpe con la apertura económica de la década de 1990. Esa apertura, en mi opinión, fue un poco apresurada y desmedida. Si revisamos los planes de gobierno anteriores a dicho fenómeno, encontramos que la apertura económica planteada por el presidente Virgilio Barco fue gradual y escalonada, con unas medidas de protección para mitigar los impactos negativos en nuestra industria.
Sin embargo, el gobierno de Cesar Gaviria le metió el acelerador al asunto. Eso se vio reflejado, de inmediato, en los indicadores de desempleo y crecimiento económico. A partir de ese momento, el tejido empresarial empieza a debilitarse, los empleos empiezan a caer y la clase media, que tuvo un auge en los ochenta, comienza a perder sus ingresos. El resultado de todo esto fue la crisis de los noventa. Ahí creo que está la falla estructural del país.
Ahora bien, actualmente los problemas son mayores. La economía colombiana está sujeta a los vaivenes del mercado internacional, de los productos importados y, sobre todo, del dólar. Aunque el Banco de la República ha intentado mitigar estas variaciones, lo que hemos visto es que nuestra economía depende en absoluto del dólar. Desde 2012, el peso colombiano ha sufrido una devaluación permanente y esto ha tenido efectos en la capacidad de compra de todos los colombianos, sean empresarios, empleados, informales, inactivos, etc.
¿Cómo puede corregirse esta falla estructural?
Para resolver este problema, necesitamos un aparato productivo lo suficientemente fuerte para satisfacer la demanda interna y garantizar nuestra seguridad alimentaria. Sin embargo, desde Siempre Colombia creemos que para llegar a esto es necesario, primero, revisar cuáles son los sectores económicos en los que podríamos ser más competitivos a nivel internacional y, segundo, orientar las políticas de desarrollo económico hacia el fortalecimiento de estos.
¿Cuáles son esos sectores en los que podríamos ser competitivos?
Fundamentalmente el sector agropecuario. Hacia allá deberíamos apostar como nación: garantizar la seguridad alimentaria y volver el campo atractivo otra vez. Eso solo puede lograrse con inversión del Estado en infraestructura, vías de acceso, conectividad, sistemas de energía competentes, etc. Con esto podríamos empezar no solo a aumentar la capacidad de compra de los colombianos sino a salirnos de un modelo económico que nos ha llevado a la dependencia de las importaciones.
En este sentido, ¿cuál es su posición frente a la implementación de Tratados de Libre Comercio? ¿Colombia se encuentra actualmente en posición de aprovechar sus ventajas?
Los Tratados de Libre Comercio son una puerta al mundo y son una herramienta que nos permite una base comercial mucho más grande. Me explico: mientras nosotros tenemos un total de 55 millones de consumidores, con los Tratados de Libre Comercio tenemos esa cifra multiplicada por diez. La pregunta es qué vamos a ofrecer en ese mercado internacional o en qué tenemos una ventaja comparativa.
Colombia tiene potencial en ciertos sectores poco observados:
- La biodiversidad.
- La energía solar.
- El cannabis medicinal.
Para 2022, ¿cuáles son sus objetivos como sindicato?
Por ahora estamos buscando participar en los espacios de toma de decisiones. Nuestra primera meta era participar en la mesa de concertación del salario mínimo. Estuvimos ahí, pero no tuvimos voto. Nuestra segunda meta es crear un foro de candidatos a la presidencia y al Congreso de la República para que nos conozcan. Nuestra tercera meta es seguir buscando espacios a nivel departamental y municipal, como en las Corporaciones Autónomas, las Cámaras de Comercio y los Consejos de Cuenca (instancia consultiva y representativa de todos los actores que viven y desarrollan actividades dentro de una cuenca hidrográfica).