lunes, 27 de junio de 2022
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Aprender a delegar

Marta Isabel González, Columnista

Marta Isabel González

Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.

Los emprendedores hacemos de todo, pero de todo es todo. Cuando empezamos somos vendedores, mensajeros, creadores de contenido, financieros, administradores, cocineros, artesanos y todo lo que sea necesario. A medida que los negocios van creciendo, nos vemos enfrentados a tener que delegar algunas de esas tareas. Aunque pudiera sonar a algo liberador, la verdad es que en muchos casos (como el mío) puede ser incluso más difícil que seguir haciendo todo –aunque no tengamos tiempo de nada– y convertirse en una fuente de miedo y de estrés.

Como les conté en mi columna pasada, una de las metas que me puse este año fue tener mi primer empleado. La verdad es que cuando lo escribí pensé que iba a ser uno de esos propósitos que se quedan en el papel y que uno, en el corre corre del día a día, termina olvidando.

Como la llegada de mi primera empleada está encima, me puse en la tarea de hacer una lista de lo que le iba a delegar y el proceso fue más o menos así: primero escribí una lista de absolutamente todo lo que hago y luego empecé a clasificar las tareas que podía delegar a la izquierda y las que no podía delegar a la derecha. Resultado: todas quedaron a la derecha, TODAS.



En mi mente cada una de las cosas que hago tiene un toque especial, una cierta forma de hacerlo que no sabría cómo explicar, o simplemente tengo terror de que la otra persona no lo haga como yo lo hago. El escenario era patético, la llegada inminente de un empleado y yo sin tareas para asignarle porque no va a hacer nada como lo hago yo. Y ahí se me iluminó el cerebro (gracias, Dios) y me di cuenta de que precisamente el valor está en que no haga las cosas como las hago yo.

El cambio es bueno y el hecho de que esta persona haga las cosas de una forma diferente no quiere decir que la mía sea mejor. Todavía no ha llegado, pero ya entendí que las tareas más importantes que tengo por ahora son llenarme de paciencia para explicarle lo básico y abrir la mente para descubrir las cosas nuevas que, sin duda alguna, le van a traer cambios a mi negocio y lo van a mejorar. Tengo claro que no todo será bueno y que los errores serán parte del proceso de esta nueva persona, como han sido parte del mío, pero estoy tranquila y ya tengo la lista de tareas que puedo delegar y las que no.