sábado, 24 de septiembre de 2022
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Así se recupera el bosque de manglar en Tumaco

Éver Ledesma Caicedo, representante de Asofuturo, compartió con Más Colombia algunos detalles del proceso de recuperación del manglar en Tumaco, una labor que ha realizado por más de 30 años.

Éver Ledesma nació en Tumaco (Nariño) y desde los 8 años es recolector de piangua. Hoy, además de “pianguero” es representante legal de Asofuturo, una organización ambiental que trabaja por la recuperación y la conservación de los manglares tumaqueños y de uno de sus principales recursos: la piangua.

“El trabajo comienza identificando los bancos de piangua donde el manglar haya sido más talado o destruido”, cuenta Ledesma. “Cada banco tiene diferentes medidas. Por ejemplo, el banco de piangua de Campana Grande tiene 51 hectáreas, el de la Resurrección 120, el Salinas 41, el de Alto Pindo 30 y el de Bajo Pindo 36”, advierte.

Una vez se ha identificado el área de manglar a restaurar, el siguiente paso es la recolección de semillas. “Las semillas se recogen en el mismo manglar y se lleva a cabo el conteo”, explica el líder tumaqueño.

A partir de ese momento, señala Ledesma, comienza el proceso de siembra que puede ser de dos maneras: La primera de ellas es por siembra directa, como se observa en esta imagen.

La segunda de ellas es mediante la siembra en viveros.

En los viveros las plántulas permanecen 45 días.

Luego, las plántulas son transportadas a la zona de manglar, donde son trasplantadas.

Ledesma señala que, a partir de la siembra, un árbol de manglar puede tardar de 15 a 20 años en crecer y llegar a su máxima altura. Mientras que en el Caribe un árbol de mangle alcanza una altura de 10 a 20 metros, en el Pacífico puede llegar a los 55 metros (Alexander Taborda, consultor de Conservación Internacional - Colombia)

El año pasado, Asofuturo dio inicio al proyecto de recuperación de 250 hectáreas de manglar en Tumaco (Nariño), una iniciativa por más de $1.000 millones de pesos. De estos, $772 millones fueron aportados por el Programa Colombia Sostenible del Fondo Colombia en Paz, y $331 millones por Asofuturo (en mano de obra).

Para Ledesma es crucial que se visibilicen estos esfuerzos, pero sobre todo que tengan continuidad. Un manglar saludable no solo garantiza el sustento económico de muchas familias, sino que constituye una alternativa laboral para las nuevas generaciones. “Los jóvenes me han dicho: [...] cuando nosotros sembramos los manglares, estamos lejos del conflicto”, concluye Ledesma.