domingo, 7 de agosto de 2022
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“Buy American”: Los esfuerzos de Biden por proteger la industria estadounidense

Diez años después de que China superara a Estados Unidos como el principal centro de manufacturas del mundo, y en medio de una pandemia que ha puesto en aprietos algunas cadenas de suministro, el presidente Joe Biden busca fortalecer la política de “Compre estadounidense”.

Buy American

El presidente Biden firmó una orden ejecutiva para mejorar la efectividad de la Ley de Compra de Productos Estadounidenses (Buy American Act) de 1933, todavía en vigor, como parte del plan de recuperación Build Back Better. El gobierno federal es el mayor comprador individual de bienes y servicios en el mundo, con alrededor de 600.000 millones de dólares anuales en contratos, y la medida pretende que una mayor parte de ese dinero se destine a comprar productos estadounidenses, que a su vez generen empleo en ese país.

Las disposiciones actuales exigen que una parte del gasto federal en infraestructura, vehículos y otros equipos se destine a la compra de bienes fabricados en Estados Unidos, pero presentan excepciones según el material, el monto de la compra y lo que califica como hecho en ese país. La orden ejecutiva del presidente demócrata eleva las exigencias para determinar que un producto es estadounidense, reduce las exenciones y crea un alto cargo en la Oficina de Administración y Presupuesto para supervisar el proceso. Asimismo, ordena la creación de una página web que publique las solicitudes de exención y les permita a los fabricantes nacionales saber cuándo un contrato está siendo adjudicado a proveedores extranjeros, para alertar al gobierno si existe una alternativa doméstica.

El objetivo de la medida es revitalizar la industria manufacturera estadounidense, responsable de alrededor del 12% de la economía de ese país, mediante el fortalecimiento de cadenas de suministro y el desarrollo de otras nuevas, luego del éxodo industrial a países como China, que ofrecen salarios más bajos y normas ambientales más laxas. Al respecto, Biden señaló que “para asegurar que el futuro está hecho en Estados Unidos, tenemos que ganar no solo los empleos de hoy, sino los de las industrias de mañana”.



Esta medida, que ha generado molestias en socios comerciales como Canadá, llega luego de un año difícil para el sector manufacturero, que ha perdido 543.000 puestos de trabajo desde febrero de 2020, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Asimismo, llega en el contexto de una pandemia que puso en la agenda nacional la discusión sobre la pertinencia de que el Estado intervenga en la economía para proteger la producción nacional, en medio de brechas en la cadena de suministros médicos que dejaron a parte del personal de salud estadounidense con equipos de protección personal insuficientes. “Nunca más podemos estar en una posición, [en la que] tenemos que confiar en un país extranjero que no comparte nuestro interés de proteger a nuestra gente durante una emergencia nacional”, puntualizó Biden.