CEPAL propone cuatro medidas para financiar a los países de América Latina
Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Una agenda innovadora de financiamiento para el desarrollo y la recuperación de la región, publicado el 3 de diciembre, América Latina y el Caribe es una de las regiones más afectadas por la crisis de la pandemia.
En 2020, la economía de esta región decreció un 6,8% en promedio, la contracción más alta desde la Segunda Guerra Mundial. Esto afectó la tasa de desempleo, que entre 2019 y 2020 pasó de 8,1% a 10,7%, e incrementó la población en situación de pobreza de 185,5 millones de personas, en 2019, a 209 millones de personas en 2020.
En cuanto a la movilización de recursos externos e internos, la región de América Latina y el Caribe es una de las que enfrenta mayores obstáculos. La disminución del recaudo y el incremento de las transferencias económicas hacia los hogares y las empresas produjo un alto nivel de endeudamiento.
De acuerdo con las cifras de la CEPAL, los países de América Latina y el Caribe encabezan la lista de países en desarrollo más endeudados. “La deuda bruta de la región, en promedio, es del 77,7% del Producto Interno Bruto (PIB) regional y representa el 59% de sus exportaciones de bienes y servicios”, afirmó el organismo internacional.
Según la entidad, el crecimiento que experimentará la región en 2021 (5,9%) responde a un fenómeno de rebote económico. Este crecimiento solo proporcionará un respiro temporal al estancamiento económico actual y será insuficiente para reducir la brecha de financiamiento de la región o mejorar su perfil de deuda, señaló la CEPAL.
Para dar solución a los problemas de deuda externa y recesión económica, propuso cuatro medidas de financiamiento para los países de América Latina y el Caribe.
Primera medida: recircular los DEG no utilizados de los países desarrollados a los países en desarrollo.
La CEPAL recordó que, en agosto de 2021, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo una asignación general de Derechos Especiales de Giro (DEG), equivalente a 650.000 millones de dólares, a sus países miembros. Los DEG son activos de reserva internacional que se pueden canjear por monedas de libre uso y que pueden ser utilizados para una amplia gama de operaciones, como pagos de obligaciones financieras y préstamos, donaciones e inversiones, entre otras.
La asignación de DEG no es igualitaria para todos los países miembros del FMI, sino que depende de la cuota de participación que cada uno de ellos tiene en la entidad. De acuerdo con las cifras de la CEPAL, de los 650.000 millones de dólares asignados, el 64,4% correspondió a las economías desarrolladas y apenas el 35,6% a las economías no desarrolladas.
La asignación en los países de América Latina y el Caribe también refleja el sistema de cuotas. Según las cifras de la CEPAL, América del Sur concentró el 89% del total de DEG asignado a la región, equivalente a 33.600 millones de dólares. Brasil y México, por su parte, fueron los países que más concentraron DEG; mientras Brasil recibió 15.000 millones de dólares, equivalentes al 29% del total, México recibió 12.000 millones de dólares, equivalentes al 24% del total. Centroamérica y el Caribe, en cambio, recibieron 3.300 y 2.400 millones de dólares, respectivamente, lo que representa el 6,5% y el 4,6% del total.
En este contexto, la CEPAL propuso recircular los DEG de los países desarrollados hacia países en desarrollo, de manera que estos últimos puedan usarlos para pagar su deuda externa, cumplir con las demás obligaciones financieras y liberar recursos para el gasto público interno.
Hasta ahora, el único mecanismo a partir del cual se ha realizado la transferencia de DEG es el Fondo Fiduciario para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (FFCLP). Sin embargo, la operación está sujeta a una condición: los países desarrollados solo pueden recircular sus DEG a los países de ingreso bajo, a los de ingreso medio-bajo y a los de ingreso medio-alto que se consideran en riesgo de endeudamiento, pero no a los de ingreso medio. Por esta razón, la CEPAL propuso ampliar el apoyo financiero a todos los países de ingreso medio, a partir de la creación de un nuevo fondo fiduciario al interior del FMI.
Segunda medida: reforma institucional de la arquitectura financiera nacional e internacional
De acuerdo con el documento de la CEPAL, los flujos ilícitos y la evasión fiscal son la fuente principal de ingresos no percibidos y, en consecuencia, limitan la capacidad de los países para movilizar recursos. Cerca de 85.000 millones de dólares anuales salen de la región por concepto de flujos ilícitos y 325.000 millones de dólares se dejan de percibir por la evasión de los impuestos a la renta y al Valor Agregado (IVA), según las estimaciones de 2018 del organismo.
Adicionalmente, la alta cantidad de tratamientos fiscales preferenciales a ciertos sectores económicos limita la capacidad de recaudo de los gobiernos y reduce sus posibilidades de movilizar recursos. “Estos ingresos no percibidos equivalen, en promedio, a más del 15% del gasto presupuestario de los gobiernos centrales de la región. En algunos países incluso superan el 25%”, señaló el documento.
Para contrarrestar esta situación, la CEPAL recomienda a los gobiernos tomar medidas para fortalecer sus sistemas fiscales, de forma que maximicen la eficiencia en el recaudo y el gasto, a la vez que limitan las pérdidas. Asimismo, la entidad señaló la importancia del establecimiento de acuerdos financieros. El acuerdo de un impuesto mínimo global para las empresas, aprobado este año en el G20, es para la CEPAL una medida que avanza en esta dirección.
Sin embargo, el documento determinó que “para beneficiar a los países en desarrollo y los mercados emergentes es imprescindible ser más ambicioso en cuanto a la tasa mínima del impuesto global. Seguimos aquí la propuesta de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional que propone una tasa del 25%. Según estimaciones, esta generaría un recaudo adicional de 7.400 millones de euros anuales en Brasil, 1.300 millones de euros en México y 1.200 millones de euros en Chile”.
Tercera medida: proporcionar a los países un conjunto de instrumentos innovadores para aumentar la capacidad de reembolso de la deuda y evitar el endeudamiento excesivo
La reestructuración de la deuda externa debe ir acompañada de instrumentos de financiamiento innovadores, que vinculen la capacidad de reembolso de los países a su exposición al riesgo o al desempeño del ciclo económico. Entre estos, la CEPAL propuso los bonos vinculados al PIB.
Según el documento de la CEPAL, el bono vinculado al PIB es un instrumento financiero que vincula el pago principal o el pago de los intereses al crecimiento del PIB. Así, cuando la economía se encuentra en una fase de crecimiento, aumenta el pago principal o el de los intereses, mientras que cuando la economía se encuentra en una fase de contracción el pago de la deuda externa se reduce o incluso se suspende. En este sentido, un bono vinculado al PIB proporciona un mecanismo de aseguramiento para los malos tiempos, reduce la probabilidad de impago y reestructura la deuda.
Cuarta medida: crear una estrategia de resiliencia encaminada a construir un futuro mejor (Fondo de Resiliencia del Caribe)
De acuerdo con la CEPAL, el fortalecimiento de la capacidad de las economías para recuperarse y hacer frente a sus desafíos estructurales de largo plazo debe abordarse desde una perspectiva subregional. Por eso, el organismo propuso la creación del Fondo de Resiliencia del Caribe (FRC), que es la subregión más afectada de América Latina y el Caribe. El propósito del FRC, según explicó el documento, es financiar intervenciones estratégicas en el Caribe para aliviar tres problemas principales que afectan a la subregión: i) los niveles insostenibles de deuda; ii) el bajo crecimiento económico y la dificultad para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y iii) la extrema vulnerabilidad climática y la exposición a los desastres naturales.