Chigüiras Kimchi: colombianas pasan de crear un emprendimiento local a ser embajadoras globales del kimchi
Lo que comenzó como un pasatiempo en casa, terminó convirtiéndose en un emprendimiento en Colombia. Chigüiras Kimchi nace como una adaptación de la gastronomía local e internacional.
En cuestión de meses, Chigüiras Kimchi pasó de ser un proyecto casero a convertirse en un ejemplo de emprendimiento colombiano con proyección internacional. Sus creadoras, Ana María Aristizábal y Katherine Santos, fueron escogidas como embajadoras globales del kimchi gracias a una convocatoria del Instituto Mundial del Kimchi.
La elección incluyó a 33 personas entre 145 postulantes de 16 países. Dentro de ese grupo, Chigüiras Kimchi representa a Colombia en la categoría Networker, enfocada en crear redes culturales y gastronómicas. El reconocimiento llega cuando el negocio apenas completa unos meses de operación y así lo convierte en un ejemplo temprano de emprendimiento en Colombia.
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De pasatiempo familiar a un proyecto comercial
El origen de Chigüiras Kimchi está ligado a una historia personal. Ana María explicó que su relación con Corea viene desde su familia: “Mi abuelito se fue con el Batallón Colombia a la Guerra de Corea. Ahí aparece Corea en el mapa para nosotros”. Años después, viajó al país asiático y fortaleció ese vínculo cultural.
El proyecto tomó forma cuando ambas decidieron aprender a preparar kimchi en casa. “Nos gustaba mucho y no era fácil de conseguir. Dijimos: hagámoslo nosotras mismas”, relató. Así comenzó Chigüiras Kimchi, primero como una práctica doméstica y luego como una propuesta de emprendimiento en Colombia.
El primer paso comercial llegó a finales de 2025, cuando identificaron que el producto tenía poca oferta en Bogotá y decidieron lanzarse al emprendimiento para “independizarse”. “Buscábamos kimchi y no había muchas opciones. Solo un lugar lo vendía en frasco”, señaló Ana María.

Chigüiras Kimchi: un crecimiento rápido y sin planificación inicial
El arranque de Chigüiras Kimchi fue directo. El 27 de noviembre realizaron su primer pedido, con 24 frascos vendidos. Desde ese momento, el proyecto empezó a crecer de forma progresiva.
Según las fundadoras, el proceso ha implicado aprendizajes constantes. Por ejemplo, los trámites sanitarios y registro ante autoridades, la definición de marca, etiquetas y presentación, los ajustes en ingredientes y recetas e incluso, la atención directa a clientes y la pedagogía del producto.
“Lo más difícil fue todo”, resumieron entre risas. A pesar de eso, lograron obtener el registro sanitario de Invima en un mes para sus primeras versiones, un paso clave dentro de un emprendimiento en Colombia.
El salto a la escena internacional
El ingreso de Chigüiras Kimchi al programa global no fue planeado. Las emprendedoras encontraron la convocatoria mientras investigaban sobre fermentación. “Aplicamos en enero, cuando llevábamos apenas mes y medio. Pensamos que no teníamos nada que perder”, explicó Ana María.

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El resultado no llegó por correo. Fue Katherine quien encontró la lista en coreano donde aparecía el nombre del proyecto. Ese momento abrió una nueva etapa para Chigüiras Kimchi, que pasó de un negocio local a un actor dentro de una red internacional.
Recolección de fondos para viajar a Corea
Aunque el reconocimiento es importante para ellas, no existe un apoyo económico. Por eso, Chigüiras Kimchi inició una recolección de fondos para financiar el viaje a Corea, donde se realizará la ceremonia el 15 de abril.
La estrategia ha sido una vaki o colecta abierta. Allí, ha estado la posibilidad de aportes de amigos y familiares, donaciones de personas externas e incluso la difusión a través de redes sociales. Aunque en caso de que alguien más quiera continuar con la colecta pueden ingresar al enlace para aportar.
“Ha sido un reto porque el emprendimiento apenas empieza”, explicaron. Este tipo de acciones muestra las limitaciones frecuentes de un emprendimiento en Colombia, donde los reconocimientos no siempre vienen acompañados de recursos.

Un proyecto que mezcla cultura y cocina
Más allá del producto, Chigüiras Kimchi busca posicionarse como un puente cultural. Las fundadoras insisten en que el kimchi no es solo comida, sino una tradición que puede adaptarse.
“Queremos mostrar que no hay una única forma de comerlo. Puede ser con huevos o en un sudado”, explicó Ana María. Esa visión ha sido fundamental para conectar con consumidores locales.
Actualmente, Chigüiras Kimchi ofrece varias versiones del producto y vende principalmente por redes sociales o vía WhatsApp. A la par, evalúan cómo ampliar su alcance sin perder el carácter artesanal.