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Civilización ecológica: Construyendo un futuro compartido para toda la vida en la Tierra

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María Isabel Henao Vélez
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana. Especialista en Manejo Integrado del Medio Ambiente de la Universidad de los Andes. Twitter e Instagram: @maisamundoverde

El papel todo lo puede. No solo en Colombia, sino en el resto de los países, los ciudadanos planetarios estamos acostumbrados a ver como la ley está escrita pero con dificultad se aplica; a trabajar en documentos e insumos para el desarrollo de políticas que traigan paz, un justo bienestar a todos y respeten la naturaleza pero terminan engavetados en los cajones de funcionarios que pusieron su firma sin haber aportado en realidad a ellos; y a con ilusión depositar el voto por un candidato y su plan de gobierno, el que una una vez elegido, se olvida de las promesas porque “la cosa está más difícil de lo que se pensaba, o el gobierno anterior tiene la culpa”. 

El titular de esta columna es el mismo de la declaración de Kunming (China), revelada esta semana que pasó, tras la primera parte de la COP 15, conferencia de la biodiversidad de las Naciones Unidas. En 2020 debido a la pandemia, la reunión los países miembros no se pudo llevar a cabo y la tarea de desarrollar un nuevo marco global de la biodiversidad post 2020 (eso traduce algo así como ponerse de acuerdo para rescatar y proteger lo poco que nos queda de naturaleza) se dividió en dos momentos, uno este año y otro el próximo 2022. Leer ese titular no deja de producirme la incredulidad y el pesimismo que todos los días intento que no me invada. El pasado marco global, las Metas Aichi (nombres raros, lo sé, pero fue la ciudad en Japón donde se firmaron) quedaron lejos de haberse cumplido y humanos somos… qué nos asegura que en los 8 años que quedan para el 2030 vamos a implementar un plan que logre tener por lo menos el 30% del planeta con ecosistemas silvestres sanos que nos permitan sobrevivir en bienestar y enfrentar mejor los efectos del cambio climático. 

¿Y que por qué 2030? Porque los científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático han advertido que si seguimos emitiendo gases efecto invernadero como en actualidad, en 8 años estaremos sin vuelta atrás y la temperatura promedio global subirá 2°C más, lo que traerá consecuencias devastadoras para todos los habitantes de la Tierra. Y porque reportes como el de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) del 2019 y el Informe Planeta Vivo 2020 de WWF – Fondo Mundial para la Naturaleza, nos han advertido que para 2030 debemos revertir la pérdida de biodiversidad en el mundo. Y no se deje engañar por el bonito y verde paisaje (pero tan desprovisto ahora de sus jardineros naturales, la fauna silvestre) que aún le queda a Colombia. Estos informes concluyen que alrededor de un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción, muchas de ellas en pocas décadas, más que nunca antes en la historia de la humanidad. Los humanos hemos alterado ¾ partes del medio terrestre y alrededor del 66% marino. Más de 1/3 de la superficie terrestre y casi el 75% de los recursos de agua dulce se dedican a labores agropecuarias insostenibles, mal gestionadas y altamente contaminantes.  

Como lo dijo el profesor Josef Settele “la red esencial e interconectada de la vida en la Tierra es cada vez más pequeña y está cada vez más deshilachada. Esta pérdida es resultado directo de la actividad humana y constituye una amenaza para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”. Que no se nos olvide: los cultivos que alimentan las ciudades no se polinizan solos, la mayoría de los remedios vienen de las plantas, el agua no sale mágicamente del grifo, necesita de bosques que la atrapen, resguarden y la “bombeen” a través de ríos, y un largo etcétera del cual depende nuestro bienestar solo es posible si la naturaleza pervive. 

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Pero volvamos a la declaración de Kunming (puede consultarla en inglés aquí). Holístico eso de civilización ecológica y generoso lo de futuro compartido para toda la vida en la Tierra. Pero al estilo de cualquier plan de gobierno de candidato presidencial, señala la dirección del viaje para abordar la pérdida de naturaleza pero no dice cómo lo van a poner en acción las partes. Como buena declaración está llena de “titulares” con verbos como “reforzar, intensificar y mejorar” sin claridad alguna todavía de las estrategias de implementación y uso de los recursos del Fondo de Biodiversidad de Kunming para apoyar la protección de la biodiversidad en los países en desarrollo (al cual China empezó aportando ya 230 millones de dólares). No se hicieron esperar otras promesas y salieron la Unión Europea, Gran Bretaña, Francia a anunciar incrementos en los fondos destinados a la protección de la biodiversidad. Ahí es cuando la preocupación vuelve a asaltarme otra vez al recordar los índices de corrupción de los “países en desarrollo” y lo que se logrará en sus territorios una vez esos fondos hayan pasado por la lentitud de la burocracia y las tajadas de la torta que se comen los amigos de los recursos públicos (en otras palabras suyos, míos y de todos).

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Entonces, como del dicho al hecho hay mucho trecho, será tarea de los ciudadanos de a pie ser veedores de las políticas de gobierno locales y su implementación, y ser constructores del cambio desde sus empresas, sectores productivos y hogares. Lin Li, Director de Política Global y Defensa de WWF International, dijo: “En Kunming el próximo mayo de 2022, esta declaración debe convertirse en un plan de acción para la naturaleza que no solo proteja la tierra, el agua dulce y los mares, sino que también aborde fundamentalmente nuestro sistema agrícola insostenible, adopte soluciones basadas en la naturaleza, garantice una financiación adecuada y se aplique de forma sólida… La pérdida de biodiversidad amenaza la salud humana y los medios de vida y aumenta el riesgo de la próxima pandemia; sin embargo, las promesas de los líderes aún no se han traducido en ambición en la sala de negociaciones. Ahora es el momento de dar un paso al frente”.

Permítanme cerrar aclarando la palabra ambición que en inglés no suele tener el contexto negativo que ha adquirido en español. Es ambición de subir la vara en las metas de proteger la naturaleza, más no la ambición que la trata como proveedora de “recursos naturales” que alimentan el círculo vicioso de consumismo y riqueza para unos pocos. Es ambición de tener mejores dirigentes que quieran dejar un legado de verdad a sus hijos y nietos, no el legado de cientos de fotos en actos públicos firmando letras muertas donde el papel todo lo puede, menos durar para siempre y mucho menos ser legado de vida para las futuras generaciones. 

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María Isabel Henao Vélez
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana. Especialista en Manejo Integrado del Medio Ambiente de la Universidad de los Andes. Twitter e Instagram: @maisamundoverde

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