Colombia, el país de la región que enfrentaría un mayor crecimiento del gasto en pensiones y salud: CAF
El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) publicó el estudio Los sistemas de pensiones y salud en América Latina: los desafíos del envejecimiento, el cambio tecnológico y la informalidad, el cual incluyó en el análisis las economías de Colombia, Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Chile, Bolivia, Panamá y México.
Allí se afirma que, dentro de 40 años, Colombia será uno de los países de América Latina con un mayor crecimiento del gasto en pensiones y salud, en proporción al Producto Interno Bruto (PIB). Según la proyección, entre 2015 y 2065 la variación del gasto proyectado en pensiones y salud será de 5,57 y 2,44 puntos porcentuales (pp) del PIB, respectivamente.
La publicación de CAF partió de que en América Latina, para 2050, las personas de 65 años o más pasarán de representar el 8% de la población al 17,5%. Para finales de siglo, superarán el 30%. De darse este cambio demográfico, “en un escenario en el que se mantuvieran las condiciones actuales de los sistemas [de pensión y salud] en términos de la cobertura”, Colombia enfrentaría el crecimiento más alto del gasto entre las principales economías de América Latina (ver gráfico).

De acuerdo con el gráfico anterior, se puede observar que el crecimiento proyectado del gasto en pensiones y salud dentro de 40 años, tanto en Colombia como en Argentina, superaría los seis puntos porcentuales del PIB.
Daniel Wills, vicepresidente técnico de la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y de Cesantía (Asofondos), aseguró que, “si se mantienen las condiciones actuales, el gasto que hace Colombia en seguridad social y, especialmente en pensiones, va a crecer más que en cualquiera de los países analizados. Si no se hace nada, el incremento en el gasto se tendrá que cubrir tarde o temprano con mayores impuestos. Lo más grave es que en el caso colombiano, este gasto aumenta la desigualdad porque se dirige en mayor proporción a hogares con más altos ingresos. Por eso, es urgente revisar y corregir los cuantiosos subsidios que otorga el régimen público”.
Dada la proyección del gasto que enfrentará Colombia en las siguientes cuatro décadas, Juan Carlos Guataquí, catedrático de la Pontificia Universidad Javeriana, explicó que las estimaciones del estudio reflejan el envejecimiento, los subsidios a las altas pensiones y la forma en que se financia la salud. Advirtió que, en el caso del gasto pensional, “reducir esos costos no será posible si no se hace una reforma integral, [que implica] incremento de edad, reducción de informalidad y depuración del régimen de ahorro individual para que [este] tenga incentivos a la afiliación y no que simplemente ofrezca recursos al sector financiero para apalancar sus propios proyectos”.
Por su parte, la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi) recordó que en Colombia se elevó el porcentaje del gasto en salud y pensiones con la Ley 100 de 1993. “Ese nivel se ha mantenido a lo largo de 30 años, con intermitencias, pero es insuficiente porque el gasto real del sistema es muy alto. Para la cantidad y costo de las prestaciones autorizadas en salud [el gasto] debería estar por encima del 8% o inclusive cerca del 9%. Desafortunadamente el país no tiene la capacidad para pagar ese gasto”, resaltó el gremio.
Los países con los menores crecimientos en gasto de salud y pensión
Según el análisis de CAF, México y Panamá son los países de la región que enfrentarían un menor crecimiento del gasto en salud y pensión, ya que la variación de este en proporción al PIB no superaría los dos puntos porcentuales. Cerrando el top cinco de los mercados con menor crecimiento del gasto en estos rubros estarían Bolivia, Chile y Uruguay.
A pesar de que el crecimiento del gasto en estos rubros no tendría las mismas proporciones en las principales economías de Latinoamérica, CAF destacó que el envejecimiento, una tendencia común en los países de la región, así como la informalidad, son dos desafíos que le generan una especial presión al sistema en la región.
Según CAF, “Uruguay es el país con mayor proporción de adultos con 65 años o más (15%), no muy lejos del promedio de Europa. Le siguen Chile, Argentina y Costa Rica, todos con una proporción de adultos mayores de 65 años superior al 10%. En el resto de los países, la proporción no alcanza todavía los dos dígitos. Aún en el caso de los países más envejecidos, se espera que la proporción de adultos mayores aumente a más del doble para finales de siglo. Este envejecimiento es, por lo tanto, una tendencia común para los países de la región”.
En opinión de Jorge Llano, analista económico, “el gasto en salud y en pensiones está íntimamente relacionado con el envejecimiento de la población. Si bien Colombia tiene un sistema de salud que ha dado muy buenos resultados, en el sistema de pensiones, y, puntualmente, en el régimen público, se ha dado prioridad solo por atender y beneficiar a la gente de altos ingresos, son ellos los que se están logrando pensionar en ese régimen con pensiones altamente subsidiadas (es decir que reciben mucho más de lo que ahorraron para su pensión). Esto ha llevado a un gasto alto en pensiones, pésimamente dirigido”.
Por otra parte, CAF destacó que, “en promedio, casi el 63% de las personas ocupadas de la región trabajan en un empleo informal, con tasas de informalidad que oscilan entre aproximadamente el 30% de Chile y Uruguay y el 80% de Bolivia, Guatemala, Honduras y Nicaragua. La informalidad se manifiesta en la alta prevalencia de los autoempleados, los cuales, en su gran mayoría, no están afiliados a los sistemas de protección social y, en promedio, representan un 40% de los ocupados”.
Asimismo, la entidad señaló que “la informalidad se manifiesta en la alta prevalencia de los autoempleados, los cuales, en su gran mayoría, no están afiliados a los sistemas de protección social y, en promedio, representan un 40% de los ocupados. Pero también se manifiesta en una elevada informalidad asalariada (43% en promedio), más predominante en empresas de menos de 10 trabajadores, donde se concentran tres de cada cuatro asalariados informales”.
En línea con esto, Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, dijo que, en el caso de Colombia, el papel de la informalidad es clave para entender lo que está pasando con el sistema pensional. Jaramillo Jassir explicó que “el crecimiento en el gasto en pensiones se explica por el carácter prevalentemente informal del sistema laboral colombiano, el cual deteriora los canales de financiación a partir de las cotizaciones de los afiliados, la progresiva inversión de la pirámide demográfica y el modelo paralelo de competencia entre regímenes público y privado. Esto deteriora la sostenibilidad del régimen de prima media con prestación definida”.