domingo, 7 de agosto de 2022
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“Colombia podría producir y exportar uvas todos los días del año”

Ante el aumento de las exportaciones de uva en más de 660% en 2020, Oswaldo Puerto Guerrero, ingeniero agrónomo experto en viticultura del Trópico, resalta las oportunidades y los desafíos del sector.

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Oswaldo Puerto presta asistencia técnica en los cultivos de uva de mesa y uva Isabella del Valle del Cauca, departamento líder en la producción de esta fruta. Estas variedades de uva suelen sembrarse en “zonas desérticas” como California, donde los cultivos se rigen por el ciclo de las estaciones. En contraste, los suelos colombianos disponen de “mucha materia orgánica”, lo cual favorece el desarrollo rápido del cultivo, pero puede descontrolar el crecimiento. Asimismo, hay una mayor prevalencia de “plagas y enfermedades” como el mildiu, asociadas a las fuertes lluvias del clima tropical.

Según el experto, la uva “es la planta que más cuidado en el sistema agronómico y mayor tecnología requiere”, pero los esfuerzos para superar estos “cuellos de botella” se ven recompensados por la “alta rentabilidad” del cultivo cuando se orienta a la exportación. Por una parte, el mercado mundial de la uva “crece a una tasa anual que va del 4% al 7%”, con “precios altos” y estables. Por otra parte, Colombia puede tener “dos cosechas al año” gracias a su condición de país tropical, lo cual le da una gran ventaja sobre sus competidores chilenos, peruanos y estadounidenses, entre otros. En el clima vallecaucano, los viticultores manejan al mismo tiempo viñas floreciendo y cultivos de uvas pausados en “un invierno simulado”.

Puerto enfatiza que la viticultura es un vector de transformación en el campo, pues “sostiene economías” al ser intensivo en mano de obra. Este cultivo genera “alrededor de tres empleos por hectárea”, contra “0,4 empleos directos en caña de azúcar”, señaló el experto. Además, se trata de una “mano de obra especializada” y mayoritariamente femenina, lo cual es destacable en un país donde la brecha de género en materia de empleo rural es de 7,4 puntos porcentuales (DANE, 2019).



Más allá de la generación directa de empleos, la uva permite fomentar actividades alrededor del cultivo. En Boyacá, Punta Larga y el Desierto de la Candelaria se está desarrollando el enoturismo. En el caso de la uva Isabella, que “tiene una vocación para ser procesada en Colombia”, Oswaldo Puerto ve la oportunidad de un encadenamiento productivo con el sector industrial similar al que se realizó en Brasil. Esto permitiría exportar “jugos concentrados” y “pulpa”, entre otros productos con valor agregado.  

Ante el aumento significativo de las exportaciones en 2020, ProColombia fijó como meta exportar 600 toneladas en 2021. Para lograrlo, Puerto sugiere aumentar la “escala” productiva, realizar un “ajuste de tecnología” mediante un mejor manejo de los fertilizantes y agroquímicos, y extender nuevas prácticas como las “coberturas plásticas”, entre otras. En su concepto, esto permitiría aumentar significativamente las 3000 hectáreas de vid que hay actualmente en el país, para que este deje de ser un sector marginal.