Colombia Therian
Javier Díaz Molina
Presidente ejecutivo de Analdex y economista de la Universidad Nacional de Colombia. X: @javierDiazMo
Si tuviésemos que asociar un animal a la situación del comercio exterior en Colombia, sería al camaleón. Hemos demostrado en situaciones y décadas anteriores que tenemos la capacidad de camuflarnos y adaptarnos al ecosistema de intercambio comercial internacional. Precisamente, este inicio de año nos obliga a hacerlo una vez más, en tres frentes principales.
Venezuela inició este 2026 con la captura de Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos, lo cual ha generado nuevas expectativas sobre posibles cambios en el entorno económico venezolano, particularmente en relación con una eventual flexibilización de sanciones internacionales.
En particular, algunos segmentos de la industria petrolera venezolana han comenzado a recibir ciertos beneficios regulatorios, situación que ya empieza a reflejarse de manera incipiente en algunos mercados regionales, incluido el colombiano.
A pesar de estas señales, el mercado aún se encuentra en una etapa de expectativas más que de resultados concretos. Si bien se han presentado movimientos políticos que podrían derivar en una reducción de sanciones o en una mayor flexibilización de gravámenes y restricciones comerciales, hasta el momento estos cambios no se han materializado plenamente. Habrá que esperar también las licencias que otorgue Estados Unidos.
Adicionalmente, uno de los principales factores que continúa limitando la expansión del comercio bilateral es la persistente escasez de divisas en Venezuela.
Por otro lado, la medida de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular los aranceles, aprobados en el marco de la Ley IEEPA, y la casi inmediata decisión de Trump de recurrir a la Sección 122, para continuar con el 10% (a la espera de saber si finalmente llega hasta el 15%), generó incertidumbre para los exportadores colombianos.
Si bien la mayoría de las cosas siguen como estaban previamente, hay temas en los cuales debemos profundizar. Por un lado, hacer la tarea diplomática y comercial para ver si nos pueden eliminar esos aranceles, como lo han negociado otros países de la región. De igual forma, las exportaciones de confecciones y textiles quedaron en desventaja frente a la competencia centroamericana que quedó en mejores condiciones.
Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las exportaciones nacionales y es un mercado que las compañías han trabajado por años, para posicionar distintas categorías de productos. Será interesante también analizar la política del Gobierno colombiano que asuma las riendas el próximo 7 de agosto, para atenuar los irritantes bilaterales.
Por último y no menos importante, el comercio bilateral con Ecuador está en serio riesgo, dado el 50% de aranceles que vamos a tener de lado y lado. Allí se deben agotar todos los caminos diplomáticos e institucionales, en especial con la Comunidad Andina, para no perjudicar a las compañías y consumidores de ambos países.
De extenderse en el tiempo esta medida, el daño será grande y obligará a las compañías colombianas a diversificar sus mercados de exportación de manera inmediata, lo cual sabemos que no sucede de la noche a la mañana.
En el 2025, hubo 2.810 exportadores colombianos enviando mercancías a Ecuador, registradas en 3.118 subpartidas, lo que confirma que se trata de un mercado con una base empresarial amplia y atomizada, donde participan tanto grandes compañías como pymes con envíos recurrentes o puntuales.
A todo esto, se suma la nueva guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Para Colombia los efectos de esta nueva guerra podrían estar en estos cuatro frentes.
Por un lado, se incrementarían los ingresos por exportaciones de petróleo por el alza en el precio internacional; segundo, habrá consecuencias en las cadenas de suministro y la logística mundial, por lo que se encarecerían los fletes y seguros; tercero, las importaciones de gas licuado podrían ser más caras para el país, por la contingencia mundial, y por último, un posible aumento en el precio de la gasolina a nivel interno.
Cuenten con Analdex para poder resolver las dudas ante este panorama internacional tan cambiante, que nos obliga a ser resilientes una vez más y a mimetizarnos, para que Colombia no pierda competitividad y pueda seguir pisando fuerte en el comercio internacional.