El comercio electrónico en Colombia golpea las ventas de San Victorino en Bogotá: Shein y Temu serían los principales responsables
San Victorino, uno de los puntos comerciales más tradicionales, vive los efectos del crecimiento del comercio electrónico en Colombia. Menos compradores, nuevas estrategias y cambios en las decisiones de consumo desvían el rumbo del sector.
La caída en las ventas en el tradicional sector de San Victorino, en el centro de Bogotá, se ha vuelto evidente en los últimos meses. Comerciantes reportan reducciones de entre 20 % y 40 %, un panorama que atribuyen, en buena parte, al crecimiento del comercio electrónico en Colombia y al cambio en los hábitos de consumo de los ciudadanos.
Desde temprano, locales y calles del sector amanecieron con carteles que invitan a comprar productos nacionales. La jornada hace parte de una campaña impulsada por los mismos vendedores, quienes buscan llamar la atención sobre la situación que enfrentan frente a plataformas digitales como Temu y Shein.

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Los compradores han de asistir a San Victorino
El efecto del comercio electrónico en Colombia se ha notado con mayor fuerza en categorías como ropa y artículos para el hogar, donde tradicionalmente San Victorino ha tenido alta demanda. Sin embargo, los comerciantes aseguran que el flujo de compradores ha disminuido de forma constante. Y es que algunos factores que explican esta situación puede deberse a mayor uso de plataformas digitales para comprar productos, percepción de precios más bajos en compras por internet o cambios en la forma de abastecimiento de los hogares.
Según los vendedores, aunque en algunos casos los precios finales en plataformas pueden igualar o superar los del comercio local, los consumidores siguen optando por las compras en línea.
Campaña para atraer compradores
Ante la caída en las ventas, los comerciantes decidieron adelantar una jornada simbólica en la que exhiben comparaciones de precios entre productos ofrecidos en San Victorino y los disponibles en plataformas digitales. El objetivo es mostrar diferencias en costos, tiempos de entrega y origen de los productos.
La estrategia también busca insistir en el impacto del comercio electrónico en Colombia sobre la industria local, especialmente en la generación de empleo y en la sostenibilidad de pequeños negocios.

Crecimiento del comercio electrónico en Colombia
Mientras los comercios tradicionales reportan pérdidas, las cifras muestran un avance sostenido del comercio electrónico en el país. En 2025 se registraron 684,6 millones de transacciones, lo que representa un crecimiento cercano al 20 % frente al años 2024.
El comercio electrónico en Colombia ha ganado espacio en el gasto de los hogares. En promedio, cada compra ronda los $240.000, con variaciones dependiendo de la plataforma utilizada.
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Además:
- El 88 % de los adultos realiza compras en línea.
- Bogotá concentra cerca del 46 % de las ventas digitales.
- El país es el tercer mercado más grande de la región en este segmento.
La situación confirma que el comercio electrónico se ha posicionado como un canal habitual de consumo.
Cambios en el comportamiento del consumidor
El crecimiento del comercio electrónico también coincide con transformaciones en la forma en que los ciudadanos compran. Los consumidores planifican más sus compras y reducen las visitas a puntos físicos.

En paralelo, el uso de redes sociales para descubrir productos y la facilidad de pago digital han impulsado la migración hacia plataformas en línea. Esto ha afectado no solo a grandes zonas comerciales, sino también a tiendas de barrio y pequeños negocios.
Una situación que podría seguir cambiando
A pesar de algunas medidas regulatorias, como ajustes en aranceles, los comerciantes de San Victorino consideran que la situación no ha mejorado. Señalan que el comercio electrónico en Colombia continúa creciendo sin freno, mientras sus ventas siguen en descenso.
El sector insiste en que mantendrá las campañas para visibilizar su situación y tratar de recuperar clientes. Sin embargo, el comportamiento del mercado indica que la transición hacia lo digital se mantiene.