domingo, 7 de agosto de 2022
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¿Cuáles son los argumentos de Fenalco para oponerse al impuesto a bebidas azucaradas?

En el marco del debate sobre la reforma tributaria, se discute si se debe gravar este tipo de bebidas. Más allá del problema de salud pública, Fenalco señala que se trata de un impuesto regresivo.

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El pasado 30 de agosto de 2021, la Federación Nacional de Departamentos radicó una proposición en el Congreso de la República para gravar las bebidas endulzadas y azucaradas con una tarifa en “300 pesos por cada litro (mil centímetros cúbicos o su equivalente)”, dejando exentos a “los productos lácteos”, “las bebidas vegetales” y “la panela”. Esta medida generaría un recaudo anual de hasta $2 billones de pesos. Según el Director de la FND, Didier Tavera, esto permitiría “cubrir la deuda histórica con los hospitales públicos”, “garantizar la sostenibilidad del sistema de salud” y “consolidar una estrategia de prevención en salud pública, en la que se reduzca el consumo de azúcar y también enfermedades de riesgo cardiovascular, obesidad y diabetes”.

Ante esta propuesta, la Federación Nacional de Comerciantes (FENALCO) pidió retirarla. A continuación, presentamos los principales argumentos resaltados por el gremio.

El impuesto “se trasladará al consumidor”



Según FENALCO, el costo adicional generado por dicho impuesto en cada litro de bebida “se trasladará al consumidor”. Por esta razón, señala que “es contrario al espíritu del gran consenso” de “no afectar el bolsillo de los colombianos”.

El gremio argumenta que se trata de un impuesto “altamente regresivo”, pues “de cada 100 pesos gastados en productos de la canasta familiar, las familias de más bajos ingresos y vulnerables registran un mayor peso en el consumo de bebidas no alcohólicas, que las familias de clase media y de ingresos altos”. Es decir, las familias de bajos ingresos dedican, proporcionalmente, un porcentaje mayor de sus recursos en este tipo de productos que las familias de ingresos medios y altos. 

Por otra parte, FENALCO señala que este impacto se refleja tanto en “zona urbana como en rural”, pues el gasto de bebidas azucaradas “representa una mayor porción del gasto total en alimentos” en los deciles más bajos en general. Sin embargo, señala que en la zona rural la afectación sería aún mayor. Para las zonas rurales el gremio reporta una diferencia de 1,1 puntos porcentuales en la participación del gasto en bebidas azucaradas entre el primer decil (2,3%) y el décimo decil (1,2%) en 2018. Esto quiere decir que, mientras el 10% de la población rural con ingresos más bajos dedicó el 2,3% de su presupuesto alimentario a la compra de bebidas azucaradas, en contraste, el 10% las personas con mayores ingresos en las zonas rurales dedicó el 1,2% de su presupuesto alimentario en ese año.

El impuesto impactará directamente a las tiendas y sectores relacionados

Según FENALCO,  las bebidas no alcohólicas representan el 32% del ingreso de las tiendas de barrio y son el “gancho para el consumo de otros productos como paquetes y pasabocas, productos de panadería y pastelería y alimentos preparados como papas rellenas o empanadas”. El gremio estima, por consiguiente, que “un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas del 20% traerá consigo una reducción del 12% en los ingresos brutos de las tiendas de barrio”, los cuales varían “entre $624.000 y 832.000” al mes.

El gremio advierte que este impuesto tendría repercusiones más allá de las tiendas de barrio, “en los miles de trabajadores de los 71 sectores productivos encadenados a la elaboración y distribución de bebidas”. Entre estos, cita a las industrias del empaque y envasado, azúcar, servicios de transporte, productos químicos, papel y cartón, cebada y  vidrio. FENALCO señala que en 2019, los 124 establecimientos industriales que se dedican a la elaboración de bebidas “generan 93.606 empleos directos, estimulan 144.103 empleos en comercio al por mayor de alimentos y bebidas y 607.186 empleos en comercio al por menor de alimentos y bebidas”. 

Al tomar como ejemplo casos de otros países que ya implementaron un impuesto a las bebidas no alcohólicas, el gremio reporta que, tras “un año de vigencia del impuesto” en México, el Instituto Nacional de Estadística del país registró un incremento “entre el 9% y el 19% en el precio minorista”. Asimismo, reportó la “disminución en el volumen de ventas del 2.5%”, lo cual trajo consigo el cierre de “más de 30 mil tiendas” y la supresión de “10 mil puestos de trabajo”.

La eficacia cuestionada del impuesto 

FENALCO afirma que “ningún impuesto a las bebidas azucaradas ha podido frenar la tendencia creciente de obesidad”. Recuerda que la Organización Mundial para la Salud planteó otros factores de obesidad tales como “estilos de vida, genética, factores socioculturales, económicos, psicológicos y ambientales”.

Finalmente, el gremio menciona varias experiencias internacionales que demostraron la ineficacia de dicha medida. FENALCO reporta que en Dinamarca se “desmontó el impuesto por su inefectividad” y que en México y Chile “no han evidenciado cambios positivos en la salud pública” después de la implementación de impuestos adicionales a las bebidas no alcohólicas en 2014.