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sábado, 21 de febrero de 2026
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Defendamos a Ecopetrol

Juan Pablo Fernández, Columnista, Más Colombia

Juan Pablo Fernández

Economista. Analista económico, de políticas públicas y problemáticas sociales. Twitter: @FernandezMJP

A la principal empresa de los colombianos se le está ordeñando en su activo más relevante: las reservas. El segundo mejor año de toda la historia, como sentenciaron Petro y Roa, podría ser el primero de una senda que la dejaría sin los recursos para proteger su esencia, mientras la nación queda expuesta al vaivén de los poderes foráneos que ganarían con una Colombia importadora de hidrocarburos y con una Ecopetrol que se desfigura ‒asunto que los mercados financieros están descontando en el valor de la acción‒.

Cuidar lo nuestro

Desde 1985 el país ha logrado surtir la demanda nacional de petróleo con crudos colombianos refinados en la Refinería de Barrancabermeja y de Cartagena (Reficar).


Actualmente, como consecuencia de la expansión de la capacidad de la Reficar se pueden transformar, por ejemplo, 160 mil barriles al día de petróleo en ACPM, capacidad que surtirá las necesidades nacionales en las tres próximas décadas. No sucede lo mismo en gasolina, donde hay un déficit de refinación de 65.000 barriles diarios (2,73 millones de galones día), suplido con importaciones desde Estados Unidos.

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El país puede refinar unos 430-480 mil barriles diarios de petróleo, activo a cuidar en tres aspectos:

El primero es la capacidad en sí misma, es decir, que esté disponible la mayor cantidad del tiempo posible reduciendo al mínimo las paradas, necesarias en esta industria. Reficar es un complejo nuevo en su fase de costos marginales decrecientes y con altos factores de conversión. No sucede lo mismo con Barrancabermeja. Aunque a este complejo se le han fortalecido sus unidades, no se le ha ampliado su capacidad, aunque se necesita.

También hay que cuidar los factores de conversión del crudo para colocar en el mercado productos valiosos a valores superiores a los de la materia prima. En Cartagena el factor es 93% y en Barrancabermeja en 76%.

Los productos no valiosos son azufre y coque, que se venden a precios menores a los del petróleo de exportación. Las inversiones hechas en eso dos complejos industriales ‒los de mayor productividad laboral del país‒, han reducido los desperdicios poniéndolos muy cerca de la economía circular plena.


Y un tercer elemento a atender es que el crudo con el cual se proveen los complejos sea nacional. Las refinerías tienen huella dactilar. Al provenir de seres vivos ‒los pobres feos dinosaurios, dice una canción infantil‒, los hidrocarburos de cada yacimiento son únicos.

Nuestras refinerías están adaptadas a los crudos colombianos y el personal técnico de Ecopetrol conoce esto y sabe cuál es la mejor dieta para los “fierros” donde se procesa el petróleo que sale de nuestro subsuelo.

Importar crudos para cargar las refinerías colombianas implica mayor gasto macroeconómico e inversión para su procesamiento. Actualmente, Reficar debe cargarse en una quinta parte con crudos importados porque cuando estuvo Glencore en ese negocio ‒por la privatización transitoria‒, la multinacional integró el proyecto a su estructura global privilegiando crudos de otros lares y desechando los colombianos. Cuando Ecopetrol retomó el proyecto, el entuerto se corrigió parcialmente.

Sin autosuficiencia, sube la carestía

Carecer de autosuficiencia petrolera afecta al segmento medio (refinación) de la industria petrolera, encarece la operación (capex y opex), eleva el costo de la materia prima al reducir el margen de refinación y anula al sector de mayor ganancia (el upstream = sacar petróleo).

Uno de los grandes retos de Ecopetrol es mantenerse como empresa autosuficiente. Es una compañía integrada hacia adelante y hacia atrás, y muchas de sus disposiciones y eficiencias operativas se subordinan a esta situación.

Las empresas petroleras valen por sus reservas. En 2023 estas se redujeron en -6,4%, al pasar de 2.011 a 1.883 millones de barriles equivalentes de petróleo. La vida media pasó de 8,4 a 7,6 años. El Índice de Reposición de Reservas (IRR) fue del 48%, es decir, de cada cien barriles consumidos se repusieron 48.

El índice es igual al del 2020, y menos malo que el de 2016 (42%) y 2015 (14,5%). Sin embargo, las condiciones actuales son diferentes porque esos resultados, el bajo IRR, se dan en medio de una gigantesca transferencia de recursos de la petrolera al fisco colombiano, es decir, de un alto ordeño, el cual golpea la capacidad de inversión.


El capex (inversión) fue de 137% el flujo de caja (USD $6.300 millones versus US4.600 millones), colocando a Ecopetrol en una situación más apretada que la de 2020, cuando se presentaron los precios nominales más bajos de los últimos tres lustros. La mayor carga fiscal y el peso de la deuda han diezmado la capacidad de inversión.

Aunque los precios de 2023 son menores a los de 2022, siguen siendo buenos, como se observa en el comportamiento de las referencias Brent y WTI. El precio del Brent en 2023, comparado con 2020, 2016 y 2015, fue 97%, 89% y 58% mayor, respectivamente. Y en el caso del WTI, el precio de 2023 es 98%, 79% y 59% superior, respectivamente (EIA). El IRR de años anteriores fue negativo impulsado por los bajos precios en el ciclo petrolero.

En 2020, se adicionaron 186 millones de barriles de reservas. En 2016, 186 millones y se perdieron 202 millones por efecto precio; y en 2015, se adicionaron 40 millones. En 2023 se sumaron 119 millones de barriles, 78% producto del recobro mejorado, y se descubrieron 17 millones (Ecopetrol), el segundo peor resultado de la última década y 56% por debajo del promedio. ¿El segundo mejor año de todos los tiempos? No parece.

Los ingresos por exportaciones se afectaron por la caída del precio internacional, escenario no controlado por la petrolera. Sin embargo, en materia comercial el diferencial de precio entre la cotización Brent y lo efectivamente pagado por el mercado se amplió en contra de la compañía, subiendo de -8,1 dólares por barril a -8,9 dólares, ubicándose además por encima del promedio del diferencial de la última década (-7,8 dólares por barril).

La situación, relacionada con gestiones comerciales, habría impactado en menores ingresos entre -$553.000 y -$800.000 millones.

Unos conflictos de interés muy riesgosos

A los resultados en materia de reservas, gestión comercial y creciente ordeño se suman el anidamiento de conflictos de interés en la junta directiva de la compañía, 88% propiedad del Estado colombiano.

Se han conocido las relaciones del presidente Roa y de dos integrantes de la junta con el señor Serafino Iacono, conocido en la industria petrolera colombiana por los manejos en Pacific Rubiales, empresa donde se hicieron movidas bursátiles especulativas y se puso en riesgo la viabilidad del campo Rubiales, en su momento el mayor productor de Colombia.


A Roa, Iacono le vendió barato un apartamento en el norte de Bogotá (Coronell), en menos de la tercera parte de su valor (Primera Página). Sospechoso que un avezado negociante, que ha pasado por actividades esmeralderas, petroleras, auríferas, bursátiles y gasíferas, se descache en miles de millones de pesos en la valoración de un bien inmueble.

De otro lado, Gonzalo Hernández y Mónica De Greiff, ambos representantes del gobierno en la junta directiva de Ecopetrol, hacen parte del staff directivo de la empresa Aris Mining, de Iacono.

El inversionista, accionista de empresas competidoras directas de Ecopetrol, tiene también intereses directos en los negocios de gasíferos de Ecopetrol. Hocol, parte del Grupo Ecopetrol y concesionaria del bloque Sinú 8, ha querido adquirir el bloque Sinú 9, donde el ex directivo de Pacific tiene el 72% (El Colombiano). Esto es ganar con cara y con sello.

En su momento también se registró cómo Irene Vélez y Gustavo Bolívar viajaban en avión privado en compañía de representantes de Clean Energy (Semana), vinculada con Iacono. Ese vuelo sirvió para proyectar el negocio de construcción de una planta de fertilizantes que de realizarse captaría multimillonarios recursos públicos.

Mientras a Ecopetrol se le manda a madurar negocios gasíferos costa afuera (offshore), cinco veces más costosos de desarrollar que los de costa adentro (onshore), funcionarios de alto vuelo estatal ayudan a valorizar activos de personalidades con un historial lleno de lunares.

En el pasado, a la petrolera colombiana le ha salido carísimo el desarrollo de negocios tocados por los conflictos de interés de integrantes de la junta directiva. Ahí está el caso Bionergy, empresa de biocombustibles construida con sobrecostos y con fallos fiscales adversos de parte de la Contraloría General. Negociado que empezó a cocinarse en 2005 y que movió un integrante de la junta directiva de Ecopetrol, como se documentó en debates en el Senado de la República (Robledo y Martínez).

Ecopetrol: puntal de una ventaja absoluta estratégica

Colombia cuenta con una ventaja absoluta en materia energética: es autosuficiente en petróleo y tiene una importante infraestructura de refinación y transporte.


Esa ventaja le da, por ejemplo, espacio para hacer cambios legales que le permitan usar de forma permanente el precio del galón de ACPM para elevar los incentivos a la oferta agregada, tan necesarios en estos tiempos de crisis. Pero, ante todo, esa ventaja permite sacarle todo el jugo a la autosuficiencia petrolera, algo que el actual gobierno desecha con propósitos no confesados.