En pleno 2026, los deportistas colombianos enfrentan otra competencia: sobrevivir sin garantías de su salud
Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) puso sobre la mesa las fallas del sistema deportivo y las brechas que afectan a deportistas colombianos de distintas disciplinas.
Además de competir en sus disciplinas profesionales, muchos deportistas colombianos también luchan con problemas de acceso a salud, riesgos laborales y atención especializada, incluso cuando desarrollan actividades de alto impacto físico.
Una investigación de Sandra Milena Araque Jaramillo, doctora en Salud Pública de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), evidenció que muchos atletas entrenan durante años lesionados y sin protección efectiva frente a accidentes, secuelas físicas o enfermedades derivadas de su práctica deportiva.
El estudio identificó que, aunque existen normas como la Ley 181 de 1995 y la Ley 100 de 1993, gran parte de las garantías terminan dependiendo del reconocimiento deportivo, las medallas o el nivel de ingresos de cada atleta. Varios deportistas colombianos permanecen por fuera de coberturas estables en salud, pensión y riesgos laborales.

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Entrevista a deportistas colombianos puso en evidencia lo que está sucediendo
Colombia no cuenta con cifras oficiales consolidadas sobre cuántos deportistas profesionales existen ni sobre cuántos tienen afiliación efectiva al sistema de seguridad social. Según la investigadora, esta ausencia de información mantiene oculto el problema y dificulta la creación de políticas públicas enfocadas en las condiciones de vida de los atletas.
Para desarrollar el análisis, ella entrevistó a nueve deportistas profesionales de boxeo, ciclismo y tenis provenientes de diferentes regiones del país. Los testimonios permitieron identificar que varios deportistas colombianos entrenaron y compitieron durante años sin aseguradoras de riesgos laborales, pese a estar expuestos constantemente a fracturas, traumatismos y desgaste físico.
Además, el acceso a servicios médicos dentro del deporte profesional depende de factores como la clase social del atleta, el territorio donde nació o entrenó, el tipo de disciplina practicada, la capacidad económica para acceder a tratamientos e incluso el nivel de reconocimiento deportivo alcanzado.
De acuerdo con el estudio, disciplinas como el boxeo suelen concentrarse en regiones históricamente marginadas, mientras deportes como el tenis permanecen asociados a sectores con mayores ingresos y acceso a clubes privados.
En los deportistas lesionados se está normalizando del dolor
Otro de los hallazgos expuestos por la investigadora es la normalización de las lesiones dentro del deporte profesional. Muchos deportistas colombianos continúan entrenando aun cuando presentan fracturas, dolores crónicos o afectaciones neurológicas.

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El caso más crítico relatado en la investigación corresponde a un boxeador de 40 años que presentaba problemas de memoria durante las entrevistas realizadas por la investigadora. A pesar de las dificultades para recordar algunos episodios de su vida, el deportista no relacionaba estas fallas con los golpes acumulados durante años de carrera.
Estudios internacionales revisados en la investigación, los deportes de contacto pueden producir lesiones craneoencefálicas, deterioro cognitivo y enfermedades neurológicas a largo plazo. Sin embargo, en Colombia todavía no existen estadísticas oficiales robustas sobre deportistas lesionados o afectaciones neurológicas relacionadas con la actividad profesional.
La investigación también evidenció que muchos deportistas lesionados permanecen afiliados al régimen subsidiado o acceden únicamente a servicios básicos de salud, mientras atletas de disciplinas con mayores recursos económicos logran acceder a medicina prepagada y tratamientos especializados.
Mujeres atletas enfrentan más barreras
Como si fuera poco, las desigualdades también afectan a las mujeres dentro del deporte profesional colombiano. El estudio encontró que las deportistas reciben menos patrocinio, salarios inferiores y menores premios económicos frente a los hombres.
Además, algunas atletas afrontan presiones sociales relacionadas con labores de cuidado en el hogar o prejuicios sobre las disciplinas que deberían practicar. Estas condiciones limitan las oportunidades laborales y deportivas de varias mujeres deportistas colombianos que intentan mantenerse en competencias profesionales.

Otra dificultad es el desconocimiento de los derechos laborales y de salud contemplados en la legislación colombiana. Algunos deportistas colombianos entrevistados afirmaron que llevaban años compitiendo sin saber que podían exigir cobertura médica o afiliación a riesgos laborales.
El sistema deportivo nacional ha priorizado históricamente el rendimiento, las medallas y el espectáculo sobre las garantías laborales y la protección física de los atletas. Los los deportistas lesionados continúan entrenando bajo condiciones precarias y con acceso limitado a atención integral.
Para todo esto, la doctora Araque planteó la necesidad de reconocer el deporte profesional como una actividad laboral de alto riesgo y avanzar en políticas públicas que garanticen protección integral para todos los deportistas colombianos, independientemente de los resultados obtenidos en competencias nacionales o internacionales.