Desayunos colombianos: tradición y sabor en cada región
La primera comida del día en Colombia tiene un peso cultural que no deja de sorprender a los extranjeros que nos visitan. Mientras en países como Argentina un desayuno puede reducirse a una medialuna y un mate, en Colombia se habla de preparaciones más abundantes, conocidas popularmente como “trancadas”.
Desde el calentado con chorizo hasta el ajiaco con alcaparras, los desayunos colombianos cumplen una función que va más allá de saciar el hambre y que se puede resumir en el dicho que pide “desayunar como rey, almorzar como príncipe y comer como mendigo”.
En gran parte de los hogares, el desayuno es un plato fuerte que aporta energía para las jornadas laborales o académicas, y que conserva recetas transmitidas entre generaciones. La variedad de ingredientes, la inclusión de tubérculos, carnes, lácteos y masas de maíz, marcan una fuerte diferencia con otras culturas alimentarias del continente.
Algunos desayunos colombianos y sus recetas típicas
El mapa gastronómico de Colombia muestra la diversidad de su territorio. En Bogotá son frecuentes las sopas como la changua y el ajiaco. En los Llanos Orientales, los desayunos suelen incluir carne asada y caldo con huevo, papa, plátano y yuca.
En la Costa Caribe, los fritos como las carimañolas, los buñuelos de fríjol y las arepas de huevo ocupan un papel central en las primeras horas del día. En Nariño, es frecuente encontrar empanadas de trigo y ají de maní acompañando el desayuno, mientras que en el Eje Cafetero se mantiene la costumbre del calentao y las arepas con queso.
Las sopas también tienen relevancia: el mute santandereano y el caldo de menudencias en regiones rurales son opciones tradicionales para iniciar la jornada.
La amplitud de opciones demuestra que los desayunos colombianos no responden a una fórmula única, sino a un mosaico de influencias indígenas, africanas y europeas. Algunas de las preparaciones más representativas son las siguientes:
1. Calentado con carne o chorizo:
Es un plato común en hogares que aprovechan los restos de la cena para crear un desayuno abundante. Suele estar elaborado con arroz y fríjoles, lentejas, pasta o cualquier otro ingrediente que haya quedado del día anterior, el cual se acompaña de huevo frito, carne o embutidos.
Ingredientes (4 porciones):
- Arroz cocido del día anterior.
- Fríjoles (lentejas, espagueti o lo que prefiera) cocidos del día anterior (con su caldo espeso).
- 2 chorizos (o 250 g de carne desmechada o carne en trozos).
- 4 huevos.
- 2 cucharadas de cebolla larga picada.
- 2 cucharadas de aceite o manteca.
- Sal y pimienta al gusto.
- Agregar alcaparras (opcional).
Preparación:
- Calentar el arroz.
- Agregar los fríjoles y mezclar con el arroz.
- Cocinar el guiso, la proteína y añadir a la mezcla.
- Freír los huevos.
- Servir.

2. Changua:
Es una sopa ligera a base de leche, agua, huevo escalfado y cebolla larga. Típica de Bogotá y Cundinamarca, suele acompañarse con pan o almojábanas y queso campesino o doble crema.
Ingredientes (4 porciones):
- 4 tazas de leche.
- 2 tazas de agua.
- 4 huevos.
- 2 tallos de cebolla larga (finamente picados).
- 2 cucharadas de cilantro fresco picado (opcional).
- 1 cucharada de mantequilla (opcional).
- Sal al gusto.
- Pan o almojábanas para acompañar.
- Queso de preferencia (opcional).
Preparación:
- Hervir la base líquida (la leche y el agua).
- Agregar sabor con los condimentos a gusto.
- Escalfar los huevos.
- Añadir a la mezcla la almojábana, el pan y/o el queso de preferencia (opcional).
- Rectificar la sazón.
- Servir.

3. Ajiaco santafereño
El ajiaco, uno de los platos más representativos de Bogotá, combina sabores únicos gracias a sus tres variedades de papa y al toque característico de la guasca.
Ingredientes (4 porciones):
- 2 pechugas de pollo.
- 3 mazorcas tiernas partidas en trozos.
- 3 papas criollas.
- 3 papas sabaneras.
- 3 papas pastusas.
- 2 litros de agua.
- 1 rama de guascas.
- 2 dientes de ajo y una cebolla larga.
- Sal y pimienta al gusto.
- Acompañantes: aguacate, crema de leche y alcaparras.
Preparación:
- En una olla grande, cocine las pechugas de pollo con la cebolla, el ajo, la sal y la pimienta.
- Desmenuce las pechugas y resérvelas.
- Agregue al caldo las mazorcas y las tres variedades de papa peladas y cortadas en rodajas. Cocine a fuego medio hasta que las papas se deshagan y espesen el caldo.
- Incorpore las guascas y deje hervir unos minutos más.
- Sirva el ajiaco con el pollo desmenuzado y acompáñalo con arroz, aguacate, crema de leche y alcaparras al gusto.
4. Arepas:
Base fundamental de la dieta colombiana, con sus múltiples variantes, puede ser antioqueña, boyacense, de huevo y de maíz pelado, entre otras.
Ingredientes de la arepa antioqueña (4 porciones):
- 2 tazas de harina de maíz precocida blanca.
- 2 ½ tazas de agua tibia.
- 1 cucharadita de sal.
- 1 cucharada de mantequilla (opcional).
- Queso o mantequilla para acompañar.
Preparación:
- En un recipiente, mezclar la harina con la sal y agregar poco a poco el agua tibia.
- Amasar hasta obtener una masa suave y homogénea, sin grumos.
- Formar bolas medianas y luego aplastarlas hasta obtener una forma redonda, plana y delgada.
- Calentar una parrilla, plancha o sartén antiadherente y cocinar las arepas 5 minutos por cada lado, hasta que doren ligeramente.
- Servir calientes, acompañadas con mantequilla, queso y/o sal.
Estas recetas muestran cómo los desayunos colombianos combinan practicidad con tradición, y cómo logran sostenerse como parte esencial de la identidad culinaria.

Un patrimonio culinario vigente
Los desayunos en Colombia siguen siendo una práctica cotidiana que en unos casos se resiste a la globalización alimentaria y en otros la adapta a lo mejor de la cultura local.
Pese a la influencia de productos industrializados, en los mercados, las plazas y las cocinas familiares de todas las regiones se mantienen las recetas tradicionales que le otorgan al desayuno una importante función social como espacio familiar y comunitario.
Lejos de ser un simple hábito, los desayunos colombianos muestran cómo la cultura se manifiesta en lo cotidiano, integrando costumbres ancestrales con dinámicas urbanas y rurales que mantienen su vigencia.
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