viernes, 12 de agosto de 2022
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El comercio electrónico ha incrementado las adulteraciones y las falsificaciones

En asocio con la ANDI, la empresa de consultoría C-Análisis realizó una caracterización del comercio ilegal de Productos de Consumo Masivo (PCM) en el país. Conozca los principales hallazgos.

Adulteración, falsificación, caja de cartón

El dólar superó hoy la barrera de los $4.000 por un momento, la cifra más alta en lo que va del año. Desde el año pasado ha habido una tendencia al alza y los efectos ya se han comenzado a notar. Según Daniel Rico, director de la Consultora C-Análisis, especializada en seguridad, riesgo y políticas públicas, la variación de la tasa de cambio tiene efectos importantes sobre las prácticas de adulteración, falsificación y contrabando de mercancías. Rico explicó que “los bienes que no se producen en Colombia y que son mayormente importados, como los cigarrillos, los medicamentos y el arroz, incrementan sus precios cuando el precio del dólar aumenta. Eso desincentiva el contrabando, pero expande los mercados de adulteración y falsificación, pues sale más rentable producir en el país sustitutos adulterados y falsos de dichas mercancías que comprarlas afuera e introducirlas fraudulentamente a Colombia”. 

Para el director de C-Análisis, la adulteración y el contrabando de mercancías son actividades delictivas distintas, que usualmente se encuentran ligadas. En el contrabando, la práctica fraudulenta no reside en la producción del bien, sino en su proceso arancelario, tributario y de internacionalización en el país. Ese es el caso de los cigarrillos: se compran en otro país a empresas cuyo proceso de producción se ajusta a la ley y se introducen a Colombia sin los requisitos comerciales y fiscales exigidos. La adulteración, por su parte, consiste en producir la mercancía con sustancias diferentes a las que aparecen en su etiquetado. Ocurre especialmente con los licores. Y, finalmente, en la falsificación los productos tuvieron un origen legal, pero sobre ellos se cometieron ilícitos en el tiempo posterior a su producción. Esto ocurre, señaló Rico, especialmente con los medicamentos: “muchas personas les cambian la fecha de vencimiento y los ponen a la venta”.

“En Colombia no hay muchas investigaciones, mediciones o datos oficiales de este tipo de prácticas, debido a sus elevados costos”, señaló Rico. Dentro de los estudios con datos más o menos actuales, se encuentra el que C-Análisis realizó el año pasado, en el marco del proyecto Contra la Falsificación de Productos y Usurpación de Marcas, de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), sobre la adulteración y falsificación de Productos de Consumo Masivo (PCM) en siete sectores de la industria colombiana: alimentos, medicamentos, licores, agroquímicos, productos de aplicación personal, suplementos dietarios y aseo del hogar. En la investigación participaron varias empresas de diferentes sectores, que coincidieron en la importancia de unir esfuerzos no solo para mitigar estas prácticas criminales, sino para caracterizarlas, pues sus efectos pasan, más bien, desapercibidos. Según Rico, C-Análisis se encuentra en este momento analizando y evaluando el comportamiento de estas prácticas en lo que va del año. “Estudiar este segmento es importante, especialmente por la prevalencia del comercio electrónico”, afirmó. 



Pese a que aún no hay hallazgos para este año, le presentamos aquí los factores que, de acuerdo con el estudio de 2020, son claves en el aumento o la disminución de la falsificación/adulteración: 

  1. Importancia de las marcas líderes

De acuerdo con el estudio, las redes de adulteración/falsificación de productos no crean marcas ni mercados, sino que se inscriben dentro de los ya existentes. Con esto, aprovechan la confianza de los consumidores en las empresas que han posicionado sus productos y la monetizan a su favor. A diferencia del contrabando, señaló la investigación, nadie adultera o falsifica un producto de una marca desconocida o que no tiene garantizada una demanda.

  1. Precio del dólar

El precio del dólar es uno de los factores que más incide en las prácticas criminales. Cuando este es bajo, usualmente se desincentiva la adulteración/falsificación de los bienes en Colombia, porque resulta más fácil comprar PCM legales en otros países, traerlos al país y reempacarlos en envoltorios de marcas nacionales. Con la devaluación del peso y la volatilidad cambiaria, aumentan los incentivos para la adulteración de PCM importados cuyos precios están sujetos al dólar, como los licores, los medicamentos y los suplementos dietarios.

  1. Impactos no estimados de las políticas públicas

Las decisiones de política pública sobre la comercialización y producción de los PCM también influyen sobre las prácticas criminales asociadas a su adulteración y falsificación. “La ampliación de los mercados de adulteración es, en muchos casos, una consecuencia no prevista de las regulaciones que limitan el acceso o restringen los canales de comercialización de un PCM”, señaló el estudio. Por ejemplo, cuando se adoptan medidas que restringen el consumo de alcohol, como la ley seca, es usual que los consumidores busquen adquirirlo por canales distintos a los tradicionales, en los que suele abundar la adulteración.

  1. Patrón de consumo, calidad y movilidad en los PCM

El patrón de consumo de los Productos de Consumo Masivo determina si las redes de adulteración y falsificación son fijas o itinerantes en un territorio. Por ejemplo, es común que quien adultera o falsifica agroquímicos esté interesado en engañar al agricultor solo una vez. Su ventaja, para vender rápido y a precios muy bajos, consiste en que los resultados negativos se verán meses después, cuando ya haya migrado a otro lugar y no tenga ningún contacto con el comprador.

En otros casos, como ocurre con los licores y algunos alimentos que son vendidos en tiendas de barrio, se busca lograr una calidad que permita prolongar en el tiempo la práctica criminal. Si una adulteración es imperceptible para el consumidor, se puede repetir varias veces. Con el calzado y los textiles, señaló el estudio, ocurre algo distinto. En San Andresito o en San Victorino existen negocios dedicados a ofrecer a los compradores copias de diferentes calidades y precios, según su capacidad adquisitiva. Con esto, los vendedores no tienen que asumir la responsabilidad por la baja calidad o por la falsificación, porque los consumidores ya tienen conocimiento de la adulteración.

  1. Comercio electrónico

El estudio halló que la transición hacia el comercio electrónico ha resultado clave en el incremento de las adulteraciones o falsificaciones, especialmente por la ausencia de controles institucionales. Como el comercio electrónico tiene costos de distribución y transporte, es común que los PCM de más bajo costo no sean objeto de estas prácticas criminales, a diferencia de los bienes con valor mayor, como los medicamentos, los licores, los productos de cuidado personal y los cosméticos.

  1. Ubicación geográfica de la adulteración y falsificación

Según el estudio, no es fácil definir cuál es el criterio que determina en qué lugares geográficos se ubican los mercados de adulteración/falsificación de los PCM. No obstante, es posible observar una tendencia. “Bogotá, Barranquilla y Medellín son las tres ciudades con más allanamientos, lo que valida la hipótesis según la cual la oferta ilegal sigue los parámetros de una mayor demanda”.