El horror del matrimonio infantil en Colombia: 6 de cada 10 niñas en unión forzada sufren violencia psicológica
El matrimonio infantil y las uniones forzadas siguen destruyendo la niñez. Le contamos cómo este flagelo destruye la infancia y en qué va la lucha contra las uniones matrimoniales a temprana edad.

El matrimonio infantil en Colombia no es un fenómeno aislado. Según datos de UNICEF, miles de niñas son forzadas a casarse o a entrar en uniones tempranas cada año con el propósito de que sus padres disminuyan la obligación económica y tengan un beneficio financiero extra.
Este tipo de prácticas son más comunes en regiones donde la pobreza, la falta de acceso a la educación y las normas culturales tradicionales ejercen una gran influencia.
Según Humberto de la Calle, el matrimonio infantil y las uniones tempranas son una problemática que afecta gravemente el desarrollo y bienestar de las niñas, pues en muchos casos acaban padeciendo diferentes formas de violencia.
Aquí le contamos en qué va el proyecto de ley que busca erradicar esta práctica y cuáles son las consecuencias del matrimonio infantil.
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¿Cómo el matrimonio infantil destruye la infancia?
Las consecuencias del matrimonio infantil son devstadoras. Las niñas que se casan temprano suelen abandonar la escuela, lo que perpetúa el ciclo de pobreza y limita sus oportunidades laborales en el futuro. Además, son más propensas a sufrir complicaciones de salud debido a embarazos precoces y a la falta de acceso a servicios médicos adecuados.
En muchos casos, estas niñas también enfrentan violencia doméstica y tienen menos poder de decisión sobre sus propias vidas debido a la violencia psicológica. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS), el 68,1 % de niñas en contextos de unión forzada sufre violencia psicológica, mientras el 28,1 % violencia física.
El impacto del matrimonio prematuro también se extiende a las comunidades y al país en general. La falta de educación y el empoderamiento limitado de las mujeres afectan negativamente al desarrollo económico y social, lo que precariza aún más la equidad de género y dificulta el progreso del país en materia de igualdad de género.
La lucha contra el matrimonio infantil en Colombia no da tregua
Aunque la legislación colombiana establece que la edad mínima para contraer matrimonio es de 18 años, existen excepciones que permiten que menores de edad se casen con el consentimiento de sus padres.
En efecto, esta situación ha permitido que muchas niñas sean forzadas a unirse en matrimonio, lo que dificulta su educación, limita sus oportunidades y las expone a riesgos de salud, incluida la violencia sexual y doméstica.
Los casos de matrimonio infantil suceden especialmente en lugares o contextos que propician condiciones de desigualdad e indefensión para los niños y niñas. Por ejemplo, según datos del Departamento Nacional de Planeación (DNP), la ocurrencia del Matrimonio Infantil y Uniones Tempranas Forzadas (MIUTF) en contextos rurales duplica el porcentaje registrado para las zonas urbanas, respectivamente 20,5 % frente a un 10,2 %.
Más allá de las preocupantes cifras anteriores, son importantes y urgentes iniciativas que promuevan cambios en la legislación y que atiendan efectivamente la problemática de una población históricamente olvidada y, actualmente, en condiciones de precariedad.
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El camino hacia la prohibición del matrimonio infantil
En este sentido, avanza actualmente en el Legislativo un proyecto de ley denominado Son Niñas no Esposas que tiene como objetivo erradicar una práctica que afecta a miles de niñas y adolescentes. Está especialmente enfocado en zonas rurales, comunidades indígenas o lugares más vulnerables, afirma Alianza por la Niñez Colombiana.
La aprobación del proyecto Son Niñas no Esposas sería un logro histórico para Colombia, alineado con los compromisos internacionales asumidos por el país en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que incluye la meta de eliminar el matrimonio infantil para 2030. Sin embargo, la aprobación de la ley es solo el primer paso. Según la senadora Clara López Obregón, se trata de la séptima vez desde el 2007 que intenta establecerse una ley para que esta prohibición sea efectiva.
Para que estas medidas sean efectivas, GirlsNotBrides afirma que será necesario implementar políticas públicas integrales que aborden las causas subyacentes de la unión temprana.
Estas políticas deben incluir, por ejemplo, grupos o reuniones de niños y jóvenes en el que se promueva la igualdad de género desde edades tempranas, campañas de sensibilización para cambiar las normas culturales que perpetúan el matrimonio infantil y el fortalecimiento de los sistemas de protección infantil, también en el que se tenga en cuenta la edad mínima para el matrimonio. Además, es crucial garantizar que las niñas y sus familias tengan acceso a recursos económicos y sociales que les permitan elegir un futuro diferente.
Avances y desafíos en el debate legislativo
El tercer debate del proyecto Son Niñas no Esposas ha sido un proceso arduo. Este avance se ha llevado gracias a la participación activa de organizaciones de la sociedad civil, legisladores y la comunidad internacional.
Durante los debates anteriores, se ha enfatizado la necesidad de abordar no solo las leyes, sino también los factores culturales y económicos que perpetúan la unión infantil en Colombia.
Un desafío importante ha sido la resistencia de algunos sectores conservadores que argumentan que la prohibición total del matrimonio forzado podría interferir con las tradiciones culturales y los derechos familiares. Sin embargo, los defensores del proyecto subrayan que los derechos de las niñas deben prevalecer sobre cualquier práctica que ponga en riesgo su bienestar y su futuro.
El apoyo a este proyecto ha crecido significativamente, gracias en parte a campañas de concienciación y al testimonio de sobrevivientes de matrimonios infantiles que han compartido sus historias para ilustrar las graves consecuencias de esta práctica.
La colaboración con organizaciones como UNICEF, World Vision, fundación PLAN, entre otras, también ha sido clave para fortalecer la presión sobre los legisladores y avanzar en la agenda de derechos de la infancia.
Una oportunidad para los niños y las niñas
El tercer debate del proyecto Son Niñas no Esposas representa una oportunidad única para Colombia de reafirmar su compromiso con la protección de los derechos de las niñas y adolescentes.
Al prohibir las uniones infantiles y las uniones tempranas, el país no solo estaría protegiendo a sus menores, sino también avanzando hacia una sociedad más equitativa y justa. La erradicación del matrimonio infantil es esencial para garantizar que todas las niñas puedan crecer libres, empoderadas y con el derecho de decidir sobre sus propias vidas.