El mango de azúcar colombiano regresa a Europa, pero con nuevas exigencias

El mango de azúcar, proveniente del departamento del Magdalena, está liderando las exportaciones. Según las cifras del aeropuerto El Dorado, reportadas por Salcedo, ingeniero agrónomo y coordinador de la Asociación Hortofrutícola de Colombia (Asohofrucol), mientras se han exportado 200 toneladas de la variedad Tommy, los mangos de azúcar alcanzaron 1.000 toneladas en 2020. ProColombia evidencia que las exportaciones de 2020 duplicaron las del año anterior (500 toneladas) y quintuplicaron las de 2018, cuando fueron 200 toneladas (ProColombia).
El mango de azúcar es muy apetecido en los mercados internacionales, por su tamaño pequeño (unos 125 gramos) y, sobre todo, por “su sabor y aroma inigualables”. Para Salcedo, Colombia encontró en la Unión Europea el “mejor mercado para esta fruta”. Allí el mango de azúcar se vende caro, particularmente en Francia, donde se considera una “fruta exótica”. Según el dirigente gremial, el mango Tommy se vende a “3 euros el kilogramo” en el mercado francés, mientras que “un kilo de mango de azúcar con el sello de calidad Global G.A.P.* cuesta alrededor de 26 euros”.
Si bien se trata de un cultivo “rentable”, las exigencias en materia de calidad son tan altas que el agrónomo reporta que “solo se suele exportar el 20% de los mangos que se cultivan en una finca”. Los requisitos de sabor, empaque e incluso el “cada vez más solicitado” sello Global G.A.P., han dificultado ampliar las exportaciones colombianas.
En 2019, los esfuerzos para exportar se encontraron con un obstáculo adicional, debido a la proliferación de la mosca Anastrepha en Perú. A raíz de esto, la Unión Europea no solo cerró las importaciones de la fruta provenientes de ese país, sino también las de Colombia. En marzo de 2021, se permitió la reapertura del mercado europeo, gracias al compromiso de la Resolución 8461 de 2019 del ICA, que establece un plan fitosanitario para controlar la mosca.
Según el coordinador de Asohofrucol en Magdalena, estas nuevas exigencias le dificultan exportar aún más a los productores de mango del departamento, quienes manejan explotaciones de 1,5 hectáreas en promedio. Salcedo explica que el monitoreo permanente de la mosca de la fruta se realiza a través de “una malla antiáfido”, cuyo rollo cuesta “hasta 400 dólares”. Ese compromiso nuevo, sumado a los anteriores, hace costoso exportar a Europa, por lo que estima que “el 70% de los productores que exportaba en 2019 va a dejar de exportar al Viejo Continente. En su concepto, estos podrían dirigir su mercancía hacia los países árabes, Canadá y Rusia, menos exigentes a la hora de evaluar la calidad del mango.
Ante este escenario, Salcedo resalta la necesidad de “una inversión estatal en el campo”, no solo para afrontar el nuevo “monitoreo permanente de la mosca”, sino también para adoptar una “denominación de origen”. Este mecanismo permitiría “preservar la imagen de la fruta a nivel mundial”, ante el fenómeno de “empresas fraudulentas” que comercializaron a principio de año, fuera de la temporada, mangos de azúcar “madurados de manera artificial, gracias al uso de ciertos químicos”. Según el agrónomo, con el fin de garantizar que el país tenga “un mercado a futuro”, los productores deberían “privilegiar la calidad del mango” y valorizar “todo lo que hace característico a esta fruta: su aroma, sabor, color”.
*La certificación Global G.A.P cubre la inocuidad alimentaria y trazabilidad, el Medio ambiente, la Salud, seguridad y bienestar del trabajador, el bienestar animal, el Manejo Integrado del Cultivo, Manejo Integrado de Plagas, Sistemas de Gestión de Calidad y Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control.