sábado, 9 de mayo de 2026
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El plástico flota

Cámara Ambiental del Plástico, Columnista

Cámara Ambiental del Plástico

La Cámara Ambiental del Plástico representa a más de 100 empresas del sector polietileno, poliestireno, polipropileno y poliuretano, fabricantes de productos plásticos, maquinaria, equipos y aditivos para la industria y comercio en Colombia.

Desde su primer avistamiento en el año 1988, el mundo entero está conmocionado por el descubrimiento de sendas islas de plástico que se han venido concentrando en los océanos. Al día de hoy son 7 islas de desechos de plástico, que se estiman en más de 8 millones de toneladas y que incluso los más versados han llegado a calcular su tamaño en 17 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivaldría a un área similar a la de la superficie del continente  Suramericano. Sin lugar a dudas, las cifras resultan aterradoras.

Tan críticos son estos cálculos, que tienen a la humanidad completa volcada en las redes sociales pidiendo a gritos la prohibición de los productos plásticos; tanto así que los gobiernos se han dado a la tarea de enfilar peones incautos con el firme propósito de eliminar el sillón donde el esposo le es infiel a su mujer. Poca preocupación se percibe por los desechos que bajan al fondo del mar, en los que vidrio, metal, llantas, madera, papel, ropa y vasijas, entre otros, que se dispersan de manera desordenada cubriendo el relieve oceánico. De lo anterior nace una primera conclusión, ya que estamos en la capacidad de recoger las islas plásticas y reciclarlas como lo ha venido planeando desde el año 2008 la Enviromental Cleanup Coalition, buscando adaptar buques que recojan estos residuos y aprovecharlos para el beneficio humano. En cambio, ¿qué haremos con los residuos que se encuentran en el fondo del mar? pareciera que permanecerán ahí indefinidamente, ya que resulta improbable encontrar una manera de rescatarlos.

Sin embargo, la conclusión anterior no es el objetivo de este análisis, ya que si encontráramos una manera de recoger el basurero en el que hemos convertido nuestro planeta, nada se está haciendo para evitar que tantos y tan diversos materiales regresen reiterativamente a una velocidad incluso mayor. La verdadera conclusión a la que debemos llegar es que nosotros, la especie humana nos hemos convertido sigilosamente en ecoterroristas, somos los enemigos de nosotros mismos y es contra este comportamiento que debemos enfilar no solo los peones, sino también al rey y la reina, a mitigar estratégicamente el comportamiento de tirar al mar y al planeta todo lo que no necesitamos.

No podemos exonerarnos de la responsabilidad que tenemos como consumidores de darle una buena disposición a los materiales que utilizamos. El verdadero reto está en entender que el origen del problema somos nosotros y no los materiales.

Santiago Herrera

Miembro de la Junta Directiva de la Cámara Ambiental del Plástico

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