El salario mínimo debería superar el millón de pesos en 2022: expertos
El pasado viernes, 3 de diciembre, la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales (CPCPSL) definió el cronograma para la concertación del salario mínimo para 2022. La CPCPSL aseguró que hoy, 10 de diciembre, se analizarán los informes del Banco de la República, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el Ministerio de Hacienda (MinHacienda) y el Ministerio de Trabajo (MinTrabajo), que serán los documentos base para establecer el incremento del salario mínimo en 2022. Las propuestas de los empresarios y los trabajadores no se conocerán hasta el 14 de diciembre.
En el marco de estas conversaciones, presentamos las opiniones de Iván Jaramillo, integrante del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, y Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia, sobre el posible incremento del salario mínimo y sus efectos en la economía nacional.
¿Cuál es el panorama general para la concertación de salario mínimo este año?
Según Iván Jaramillo, este año, al igual que el pasado, es especial. “En 2021 hemos visto cifras de recuperación frente a la crisis de 2020 y de crecimiento frente a 2019. Esto otorga un panorama alentador para una buena negociación. El reto ahora está en alinear la política del aumento del salario mínimo a la de recuperación y crecimiento. Si logramos un buen aumento que mejore la demanda agregada y la capacidad de compra de los trabajadores, seguramente podremos avanzar hacia un crecimiento sostenido”, explicó el investigador.
Stefano Farné, por su parte, señaló que no encuentra mucha diferencia entre las negociaciones de este año y las de los años pasados. A su juicio, es muy probable que empresarios y trabajadores, representados por gremios y sindicatos, no se pongan de acuerdo en los próximos días y que sea el Gobierno el que fije el incremento del salario mínimo para 2022.
“Un tema importante, que seguro tendrá repercusión en las negociaciones, es la nueva reforma tributaria. Hemos visto que, cuando las reformas tributarias bajan los impuestos a las empresas, las negociaciones resultan favorables para los trabajadores”, afirmó Farné. Este año ocurriría lo contrario, según explicó el experto en asuntos laborales. La reforma tributaria que fue aprobada en septiembre aumentó el impuesto de renta para las empresas al 35%. Entonces, el panorama se vuelve más difícil para los trabajadores, pues seguramente los empresarios, en aras de reducir los costos asociados al empleo, no estarán dispuestos a acordar un incremento alto.
¿Cuánto podría subir el salario mínimo para 2022?
Jaramillo explicó que, por ahora, solo hay estimaciones. Las propuestas de los gremios y los trabajadores solo se conocerán hasta el 14 de diciembre y aún hace falta definir algunas cifras importantes para la concertación. Según el economista, es muy probable que el Gobierno termine fijando el salario mínimo, como ha ocurrido el 70% de las veces desde 1996, año en el que se estableció ese sistema.
En ese caso, los criterios legales a tener en cuenta para definir el incremento salarial del próximo año son: la inflación causada en 2021, que parece superar el 5%; la inflación proyectada por el Banco de la República para el año siguiente; el Producto Interno Bruto (PIB); la contribución de los salarios al ingreso nacional, y la productividad establecida por el Ministerio de Trabajo.
Además de esos cinco criterios, el ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, declaró públicamente que quiere tener en cuenta el índice de pobreza, el índice Gini de desigualdad y la informalidad.
En concepto de Jaramillo, esto contribuiría a la fijación de un incremento del salario mínimo más justo y equitativo para 2022. “Yo añadiría la información sobre oferta y demanda laboral y la tasa de sindicalización”, señaló el integrante del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario. Aun sin todos los criterios, el panorama de concertación, para Jaramillo, parece indicar que el salario mínimo —actualmente de $908.526— puede superar el millón para 2022.
Para Farné, aunque el panorama de negociación del salario mínimo no parece distar mucho de los años pasados, para 2022 se podría registrar un incremento del 9%. De acuerdo con sus estimaciones, el ajuste de la inflación sería de alrededor del 6%, los puntos de productividad serían del 2% y, en las negociaciones entre trabajadores sindicalizados y empresarios agremiados, se podrían lograr uno o dos puntos porcentuales de incremento adicionales. “Con esto, se podría obtener, para el año siguiente, un aumento del 9% o incluso del 10% si todo sale bien”, afirmó el director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia.
¿A quiénes afecta el salario mínimo?
De acuerdo con Jaramillo, el incremento del salario mínimo en principio aumentaría la capacidad de compra y los ingresos de los trabajadores formales, que representan cerca del 50% de la población. No obstante, dicho aumento podría tener otros dos efectos deseables sobre la economía nacional.
En primer lugar, se fortalecería la demanda agregada, es decir, el total de bienes y servicios demandados por un país. “Al mejorar la capacidad adquisitiva de los trabajadores formales, el consumo aumentaría y con este la producción. Eso sería lo conveniente para los empresarios y, en general, para un país que tiene como propósito recuperarse de una crisis económica y crecer de forma sostenida”, señaló Jaramillo.
En segundo lugar, el incremento salarial podría reducir los niveles de informalidad. “La posición de muchos analistas, y también de los empresarios, es que un incremento salarial representa un costo laboral para los empleadores y podría aumentar el desempleo y, en consecuencia, la informalidad. Sin embargo, esta perspectiva no tiene en cuenta el punto de vista de los trabajadores. Si el salario mínimo no aumenta, los trabajadores formales empezarán a mirar hacia otras actividades informales para completar sus ingresos”, explicó Jaramillo.
Al respecto, Farné señaló que, en Colombia, muchos bienes y servicios actualizan sus precios de acuerdo con el salario mínimo. Eso podría generar la percepción de que un incremento salarial no tiene mayores consecuencias sobre el aumento en los ingresos y en la capacidad de compra de los trabajadores. “Sin embargo, lo que se ha visto desde hace unos años es que el salario mínimo viene aumentando en términos reales, y no nominales. Si el aumento del salario mínimo para 2022 es del 9% o del 10%, seguramente el poder adquisitivo aumentará el 1% o 2%”, afirmó Farné.
Para el director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia, hay que buscar un equilibrio a la hora de fijar el incremento del salario mínimo, de forma que no haya efectos negativos sobre el empleo. El analista afirmó que “lo que ocurre usualmente cuando los salarios aumentan es que empiezan a desaparecer los empleos improductivos. Eso puede verse en países desarrollados, cuyo salario mínimo es muy alto. En Holanda, por ejemplo, el salario mínimo es de 1.700 euros al mes y allá no existen cajeros en los supermercados, no existen personas que atienden en las bombas de gasolina y, en general, no existen muchos empleos poco productivos. En Colombia deberíamos apuntar en esa dirección de forma paulatina. Un aumento del 9% o 10% no tendrá mayores efectos sobre el empleo, y uno muy por encima de este porcentaje ya podría generar problemas”.
Jaramillo, en cambio, señaló que las consecuencias sobre el empleo están dadas más por el crecimiento económico que por el incremento salarial. A su juicio, “lo que genera empleo y desempleo es la capacidad o incapacidad de la economía para producir demanda. Por ejemplo, si yo tengo un negocio, la necesidad de tener trabajadores dependerá de qué tanto se demande el producto o servicio que ofrezco. Así que lo importante es fortalecer la demanda agregada”.
El escenario ideal para la fijación del salario mínimo
Para Farné, el problema del salario mínimo en Colombia es que se ha vuelto el referente de todos los salarios. A su juicio, el salario mínimo debería fijarse para defender a los trabajadores más vulnerables del mercado laboral, como es el caso de los jóvenes y los trabajadores menos calificados. En Colombia, en cambio, ocurre justamente lo contrario: los trabajadores ricos definen sus sueldos en salarios mínimos. “El salario mínimo solo debería otorgar un piso legal por encima del cual se negocien los otros salarios”, afirmó el analista.
En esto coincidió Jaramillo, para quien el problema más grande de la negociación son los pocos canales de representatividad. “En Colombia, solo el 4,6% de la población ocupada hace parte del diálogo social sobre el aumento salarial. Lo ideal sería aumentar la tasa de sindicalización y fortalecer la negociación diferenciada en cada sector económico. Así es como ocurre en la mayoría de los países: el salario mínimo constituye solo un piso legal y por encima de este se negocian los salarios en otros sectores. En Francia y en Alemania, por ejemplo, una cosa es el salario mínimo y otra el salario del sector metalmecánico, o del sector de turismo o del sector educativo”, concluyó el investigador.