domingo, 7 de agosto de 2022
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“El sistema tributario impide sustituir importaciones por producción”: Santiago Pardo

Para el reconocido tributarista el sistema fiscal colombiano obstaculiza la competencia, la participación en el mercado internacional y la sustitución de importaciones.

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En el marco del XXXI Congreso Nacional de Exportadores que realizó la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Santiago Pardo, asesor en materia tributaria, afirmó que seguramente el próximo año habrá otra reforma tributaria, pues la que se aprobó hace unos días no solucionará el déficit fiscal. Según el experto, en el sistema tributario actual hay unos impuestos distorsionantes que impiden a Colombia aumentar su participación en el mercado internacional y sustituir importaciones por producción nacional. 

“Con el costo fiscal que rige y que va a seguir rigiendo, al menos por este año y el próximo, lo que hemos hecho hasta ahora es incentivar la salida de empresarios y personas naturales de Colombia”, afirmó. En 2020, el recaudo fue de 146,5 billones de pesos a nivel nacional, 14,4 billones a nivel departamental y 28,3 billones a nivel municipal, para un total de 188,9 billones. Con respecto al Producto Interno Bruto (PIB), la tasa de tributación en el mismo año se ubicó en 18,85%, muy por debajo del promedio de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que fue del 34%.

“Pero las cifras más preocupantes no son estas, sino las de evasión fiscal y beneficios tributarios”, puntualizó Pardo. Según los datos presentados en 2020 por la Comisión de Expertos en Beneficios Tributarios, la evasión fiscal fue de 80 billones de pesos y, adicionalmente, dejaron de recaudarse 92 billones de pesos por concepto de exenciones y demás beneficios tributarios. Con estos dos valores, señaló Pardo, el potencial de recaudo en Colombia asciende a 360 billones de pesos, casi el doble de lo que actualmente se recoge.



En términos tributarios, el país ha hecho poco por corregir dichas distorsiones. El tributarista explicó que las reformas tributarias hasta ahora se han concentrado en los contribuyentes formales, que pagan sus impuestos de forma ordinaria y que no cuentan con beneficios tributarios, como las empresas y los trabajadores asalariados. Como la labor de fiscalización se ha concentrado en estos, su tasa de tributación fluctúa entre el 60% y 70%. 

En cambio, no ha habido medidas efectivas para bajar los beneficios tributarios de ciertos sectores económicos, como recomendó la Comisión de Expertos en Beneficios Tributarios, ni para hacer frente al contrabando. De hecho, afirmó Pardo, “las acciones en contra del contrabando se han centrado sobre el 90% de los grandes contribuyentes formales, pero no sobre la economía informal. Hemos tenido años en los que el 10% de los combustibles entran con las tarifas de las Zonas Francas, a muy bajo precio, y compiten de manera desleal con los otros comerciantes. Y años en los que cerca del 40% de los materiales textiles son de contrabando. Sobre eso no hay ninguna acción, por ejemplo”.

Pardo afirmó que los datos de la Comisión de Expertos Tributarios arrojaron que las tarifas del Impuesto sobre la Renta para las personas naturales, aplicables a asalariados, son altas. Asimismo, las empresas se enfrentan a la tarifa más alta del Impuesto sobre la Renta entre todos los países de la OCDE. 

Por otra parte, las empresas se encuentran gravadas con tributos corporativos distorsionantes. Es el caso del Gravamen a los Movimientos Financieros 4×1000, según el cual se pagan $4 por cada $1.000 en cualquier tipo de transacción financiera, y del Impuesto de Industria y Comercio (ICA), que, al gravar el volumen de negocios y no el volumen de ganancias, impone una tasa de tributación efectiva muy alta a los negocios que cuentan con un alto volumen de negocios y un margen bajo de ganancias. 

“Si todos los impuestos de las empresas se combinaran, la tasa efectiva de tributación de estas sobre el total de sus ingresos sería 1,5 veces superior a la tarifa del Impuesto sobre la renta, que actualmente es del 31%, pero que, con la nueva reforma tributaria, ascenderá al 35%; es decir, entre el 70% y 80%. Así que si el Gobierno buscaba plantear una reforma estructural, debió empezar por eliminar el 4×1000 y el ICA, establecer acciones directas contra el contrabando y reducir los beneficios tributarios con los que cuentan algunos sectores económicos”, concluyó Pardo.