El suicidio de agricultores alarma a Francia
Según el Senado, en un país donde “el orgullo campesino” es un “valor casi sagrado”, se impuso una ley del silencio ante el alto número de suicidios entre los agricultores, especialmente los mayores de 55 años, que representan un tercio del total. Si bien la sociedad civil había realizado llamados de atención, esta es la primera vez que la cámara alta del Parlamento trata esta problemática. Para ello, un grupo de trabajo se dedicó, durante un año, a analizar lo que consideró el “drama silencioso” de los “agricultores en sufrimiento”.
Alexandre Estivalet es agricultor en una propiedad rural en Etaules, un pueblo ubicado en el centro-este de Francia. Hace pocas semanas, recibió la visita del Presidente de la República, Emmanuel Macron. Allí, le explicó la “situación difícil” que viven a diario los agricultores, quienes, a pesar de trabajar “más de 60 horas a la semana”, a duras penas logran “ganarse un salario”. Esta situación de precariedad económica se acentúa por el hecho de que, en muchos casos, las explotaciones agrícolas se transmiten de generación en generación, lo cual implica una “presión familiar indirecta” para mejorar los ingresos.
El informe del Senado, presentado el 17 de marzo de este año, resalta “el factor económico y el endeudamiento” como principales causas de los suicidios. El Informe explica que han disminuido las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) y que la negativa “evolución de los precios” de los productos agrícolas en los “últimos treinta años” ha empujado a los agricultores a una “carrera por la productividad”, en la que el aumento de la carga laboral y el endeudamiento los han enfrentado a “situaciones insostenibles”.
Según el informe, el agribashing, término que designa la “crítica del modelo de producción intensiva” por parte de la sociedad, especialmente por razones medioambientales y relacionadas con el bienestar de los animales, contribuye a exacerbar “el sentimiento de menosprecio” y “abandono” en los agricultores. Incluso, el Informe reporta que el 40% de estos experimentó al menos una situación de acoso en el último mes. Al respecto, Estivalet afirma que, a pesar de esto, los agricultores están «dispuestos a hacer esfuerzos para la transición ecológica», si el Estado «los apoya y no añade normas aún más restrictivas» a su labor.
Para la Comisión de Asuntos Económicos del Senado, “es urgente que las autoridades públicas se atrevan a abordar esta cuestión”. Además del fortalecimiento de la línea de asistencia psicológica Agri’écoute y del seguimiento del estado de salud de los agricultores y la provisión de trabajadores de reemplazo en casos de incapacidad médica, el Senado propone mejorar las condiciones laborales y las ayudas económicas del sector para responder a la “angustia del mundo agrícola”. En ausencia de medidas que “solucionen las dificultades actuales”, el fenómeno del suicidio de agricultores “corre el riesgo de agravarse”, concluye el informe.