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Empiezan los debates sobre el incremento del salario mínimo para 2022

Más Colombia habló con dos analistas económicos y un empresario sobre el incremento del salario mínimo en 2022 y sus efectos en el bolsillo de todos los colombianos.

Este viernes, 3 de diciembre, iniciarán las conversaciones de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales para definir el salario mínimo en 2022. La mesa de discusión estará integrada por los empresarios (gremios), los trabajadores organizados (centrales obreras) y el Gobierno (Ministerio de Trabajo y Dirección Nacional de Planeación). 

Dos analistas económicos y un empresario nos contaron cuáles son sus proyecciones al respecto.

¿Cómo se fija el salario mínimo?

El salario mínimo se fija de acuerdo con dos indicadores: la inflación y la productividad. La inflación es el proceso por el cual los precios tienden a elevarse en el mercado interno con el paso del tiempo y la productividad es la medida económica que determina cuánto produce cada trabajador. Todos los años, trabajadores y empresarios se sientan a negociar el salario mínimo legal vigente en una mesa de discusión en la que el Gobierno, en principio, aparece solo como espectador. 

Según Julio César Moreno, analista de Corficolombiana, la corporación financiera más grande del país, “en 2021, la inflación estará cerrando al 5% y la economía al 10%. Así que es muy probable que el incremento del salario mínimo en 2020 sea del 6,5% o del 7%”.

Los cálculos de Jaime Rendón Acevedo, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales (CEIR) de la Universidad de La Salle, son similares. Rendón explica que el aumento salarial deberá ser la inflación más el componente de productividad, es decir, el 5% más los puntos de productividad de 2021. De acuerdo con sus cálculos, “los puntos de productividad en los últimos diez años en promedio han sido de 1,75% y, específicamente, en los últimos tres años, que son los del gobierno del presidente Iván Duque, estos en promedio han sido de 2,3%. Si se mantienen estos promedios, el aumento salarial debería oscilar entre el 6,5% y el 7,5%”.

Para ambos expertos, la productividad es un indicador que genera controversias entre los trabajadores y los empresarios organizados o agremiados, quienes en primera instancia son los que acuerdan el incremento salarial. Aunque usualmente este es uno de los factores en los que hay desacuerdo, el analista de Corficolombiana explicó que este será un año más difícil. “Según las proyecciones, a cierre de 2021, el crecimiento de la economía colombiana será del 10%. Sin embargo, a este punto ya conocemos que los empleos que se perdieron entre 2020 y 2021 no han sido recuperados en su totalidad. Esto significa que estamos teniendo más producción con menos trabajadores”, aseguró Moreno.

Al respecto, Rendón afirmó que el indicador de productividad pondrá en aprietos a ambas partes. Por esta razón, planteó que la negociación del salario mínimo de este año debe poner especial énfasis en involucrar a todas las partes para generar estabilidad en los ingresos de los colombianos y avanzar hacia la equidad laboral.

El problema, según Julio César Romero, es que las negociaciones sobre el incremento salarial que comenzarán este viernes al interior de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales no son muy representativas. “Por ejemplo, los trabajadores que hacen parte de la mesa son solo los trabajadores organizados. No hay un representante de los trabajadores informales, que son casi el 50% de los trabajadores ocupados, ni tampoco hay un representante de los desempleados. De ahí que, en casi todos los casos, las decisiones sobre salario mínimo no terminen beneficiando ni a trabajadores informales ni a desempleados”, explicó.

Por otra parte, la negociación del salario mínimo refleja dos puntos de vista distintos sobre el impacto de los salarios en el crecimiento económico. El primero plantea que tener un salario mínimo más alto aumenta los costos de producción de las empresas y, en consecuencia, puede incentivarlas a tecnificar su producción y reducir el número de empleados. El segundo señala que un salario mínimo un poco más alto aumenta la capacidad de compra de la población, lo cual redunda positivamente en la producción y las ventas. Dicha discusión cobró relevancia este año, pues el premio nobel de economía le fue otorgado a David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens, quienes con sus trabajos empíricos demostraron que los aumentos del salario mínimo suelen tener pocos efectos negativos sobre el empleo. 

En todo caso, los expertos coincidieron en que es muy probable que, este año, como ha ocurrido con frecuencia en el pasado, las partes —empresarios y trabajadores— no logren ponerse de acuerdo. En ese caso, le corresponde al Gobierno fijar el incremento que aplicará el año entrante por decreto.

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¿Cómo afectará el incremento del salario mínimo a la economía colombiana?

Una de las grandes preocupaciones sobre el incremento en el salario mínimo es su posible afectación sobre el desempleo y la informalidad. Según el analista de Corficolombiana, “aunque la discusión es muy amplia y no hay verdades absolutas, un incremento muy alto en el salario mínimo puede incentivar a las empresas a aumentar la inversión en tecnificar sus procesos para no contratar tanto, lo que en últimas tendría consecuencias sobre la tasa de desempleo y la informalidad”.

Por el contrario, el director del CEIR y profesor de la Universidad de La Salle enfatizó que no existe evidencia en Colombia ni en el mundo de que un aumento en el salario mínimo produzca, necesariamente, un aumento en el desempleo y en la informalidad. “En países como Brasil y México, los incrementos sustanciales del salario mínimo dieron lugar a incrementos en la tasa de ocupación. De hecho, el último Premio Nobel de economía fue otorgado a David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens. Los tres hicieron análisis del mercado laboral en los que demuestran que un aumento del salario mínimo muy por encima de la inflación no genera desempleo, como tiende a creerse”, aseguró Rendón.

Julio César Romero señaló que, en cambio, un incremento en el salario mínimo tiende a aumentar solo el consumo de los trabajadores ocupados formales, pero no el de todos los trabajadores del país (desempleados e informales quedan por fuera). El analista recalcó que, “durante la pandemia, lo que se vio es que hubo una reducción en los ingresos de los trabajadores formales, pero quienes más se vieron afectados fueron los trabajadores informales. Así que la brecha entre unos y otros se amplió aún más”. Esta brecha, afirmó, debe ser uno de los temas claves a la hora de negociar el incremento del salario mínimo para 2022. 

Una nueva propuesta: el salario mínimo empresarial

Una propuesta que ha hecho eco en estos días es la de crear un salario mínimo empresarial que esté 5 puntos porcentuales por encima del salario mínimo legal. Dicha propuesta fue realizada por Luis Aurelio Díaz, gerente general de Oikos Constructora. A su juicio, la creación de un salario empresarial como este, que esté por encima del salario mínimo legal, podría aumentar en términos reales la capacidad de compra de los trabajadores ocupados, que son cerca del 51%.

Dado que muchos de los bienes y servicios actualizan sus precios de acuerdo con el salario mínimo, el empresario consideró que un salario empresarial que esté por encima de este puede aumentar la capacidad de compra de los trabajadores formales. “Por ejemplo, los precios de la Vivienda de Interés Social y la Vivienda de Interés Prioritario se fijan a partir del salario mínimo legal vigente. Si hay un incremento de este, entonces el precio de dichas viviendas subirá. Esto significa que un aumento salarial, en realidad no significa un aumento en la capacidad de compra de los colombianos”, explicó el empresario. A su juicio, su propuesta, que será discutida en la mesa de negociación con todos los detalles, busca justamente atacar este frente. 

“Si logramos que el 51% de la población tenga un salario 5 puntos porcentuales por encima del salario mínimo legal, la capacidad de compra de este 51% aumentaría cerca de los 5,8 billones de pesos, equivalente a casi la tercera parte de lo que busca recaudar la reforma tributaria actual. Esto incentivaría el consumo y potenciaría la producción en el país”, concluyó. 

El salario mínimo afecta a todos los colombianos

Jaime Rendón recordó que el incremento del salario mínimo no solo afectará a los trabajadores que lo devenguen, sino a todos los colombianos. “Las administraciones de los edificios, las matrículas de los colegios, el transporte, las multas de tránsito, las viviendas de interés social, entre otros, empiezan a actualizar sus precios de acuerdo con la inflación y de acuerdo con el salario mínimo. Así que no es un tema menos”, aseguró. A su juicio, si el salario mínimo aumenta muy por encima de lo estimado, el Gobierno podría congelar su aumento o establecer otro tipo de controles para que los precios de los bienes y servicios no se disparen.

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Este viernes, 3 de diciembre, iniciarán las conversaciones de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales para definir el salario mínimo en 2022. La mesa de discusión estará integrada por los empresarios (gremios), los trabajadores organizados (centrales obreras) y el Gobierno (Ministerio de Trabajo y Dirección Nacional de Planeación). 

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Según Julio César Moreno, analista de Corficolombiana, la corporación financiera más grande del país, “en 2021, la inflación estará cerrando al 5% y la economía al 10%. Así que es muy probable que el incremento del salario mínimo en 2020 sea del 6,5% o del 7%”.

Los cálculos de Jaime Rendón Acevedo, director del Centro de Estudios e Investigaciones Rurales (CEIR) de la Universidad de La Salle, son similares. Rendón explica que el aumento salarial deberá ser la inflación más el componente de productividad, es decir, el 5% más los puntos de productividad de 2021. De acuerdo con sus cálculos, “los puntos de productividad en los últimos diez años en promedio han sido de 1,75% y, específicamente, en los últimos tres años, que son los del gobierno del presidente Iván Duque, estos en promedio han sido de 2,3%. Si se mantienen estos promedios, el aumento salarial debería oscilar entre el 6,5% y el 7,5%”.

Para ambos expertos, la productividad es un indicador que genera controversias entre los trabajadores y los empresarios organizados o agremiados, quienes en primera instancia son los que acuerdan el incremento salarial. Aunque usualmente este es uno de los factores en los que hay desacuerdo, el analista de Corficolombiana explicó que este será un año más difícil. “Según las proyecciones, a cierre de 2021, el crecimiento de la economía colombiana será del 10%. Sin embargo, a este punto ya conocemos que los empleos que se perdieron entre 2020 y 2021 no han sido recuperados en su totalidad. Esto significa que estamos teniendo más producción con menos trabajadores”, aseguró Moreno.

Al respecto, Rendón afirmó que el indicador de productividad pondrá en aprietos a ambas partes. Por esta razón, planteó que la negociación del salario mínimo de este año debe poner especial énfasis en involucrar a todas las partes para generar estabilidad en los ingresos de los colombianos y avanzar hacia la equidad laboral.

El problema, según Julio César Romero, es que las negociaciones sobre el incremento salarial que comenzarán este viernes al interior de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales no son muy representativas. “Por ejemplo, los trabajadores que hacen parte de la mesa son solo los trabajadores organizados. No hay un representante de los trabajadores informales, que son casi el 50% de los trabajadores ocupados, ni tampoco hay un representante de los desempleados. De ahí que, en casi todos los casos, las decisiones sobre salario mínimo no terminen beneficiando ni a trabajadores informales ni a desempleados”, explicó.

Por otra parte, la negociación del salario mínimo refleja dos puntos de vista distintos sobre el impacto de los salarios en el crecimiento económico. El primero plantea que tener un salario mínimo más alto aumenta los costos de producción de las empresas y, en consecuencia, puede incentivarlas a tecnificar su producción y reducir el número de empleados. El segundo señala que un salario mínimo un poco más alto aumenta la capacidad de compra de la población, lo cual redunda positivamente en la producción y las ventas. Dicha discusión cobró relevancia este año, pues el premio nobel de economía le fue otorgado a David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens, quienes con sus trabajos empíricos demostraron que los aumentos del salario mínimo suelen tener pocos efectos negativos sobre el empleo. 

En todo caso, los expertos coincidieron en que es muy probable que, este año, como ha ocurrido con frecuencia en el pasado, las partes —empresarios y trabajadores— no logren ponerse de acuerdo. En ese caso, le corresponde al Gobierno fijar el incremento que aplicará el año entrante por decreto.

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Por el contrario, el director del CEIR y profesor de la Universidad de La Salle enfatizó que no existe evidencia en Colombia ni en el mundo de que un aumento en el salario mínimo produzca, necesariamente, un aumento en el desempleo y en la informalidad. “En países como Brasil y México, los incrementos sustanciales del salario mínimo dieron lugar a incrementos en la tasa de ocupación. De hecho, el último Premio Nobel de economía fue otorgado a David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens. Los tres hicieron análisis del mercado laboral en los que demuestran que un aumento del salario mínimo muy por encima de la inflación no genera desempleo, como tiende a creerse”, aseguró Rendón.

Julio César Romero señaló que, en cambio, un incremento en el salario mínimo tiende a aumentar solo el consumo de los trabajadores ocupados formales, pero no el de todos los trabajadores del país (desempleados e informales quedan por fuera). El analista recalcó que, “durante la pandemia, lo que se vio es que hubo una reducción en los ingresos de los trabajadores formales, pero quienes más se vieron afectados fueron los trabajadores informales. Así que la brecha entre unos y otros se amplió aún más”. Esta brecha, afirmó, debe ser uno de los temas claves a la hora de negociar el incremento del salario mínimo para 2022. 

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Una propuesta que ha hecho eco en estos días es la de crear un salario mínimo empresarial que esté 5 puntos porcentuales por encima del salario mínimo legal. Dicha propuesta fue realizada por Luis Aurelio Díaz, gerente general de Oikos Constructora. A su juicio, la creación de un salario empresarial como este, que esté por encima del salario mínimo legal, podría aumentar en términos reales la capacidad de compra de los trabajadores ocupados, que son cerca del 51%.

Dado que muchos de los bienes y servicios actualizan sus precios de acuerdo con el salario mínimo, el empresario consideró que un salario empresarial que esté por encima de este puede aumentar la capacidad de compra de los trabajadores formales. “Por ejemplo, los precios de la Vivienda de Interés Social y la Vivienda de Interés Prioritario se fijan a partir del salario mínimo legal vigente. Si hay un incremento de este, entonces el precio de dichas viviendas subirá. Esto significa que un aumento salarial, en realidad no significa un aumento en la capacidad de compra de los colombianos”, explicó el empresario. A su juicio, su propuesta, que será discutida en la mesa de negociación con todos los detalles, busca justamente atacar este frente. 

“Si logramos que el 51% de la población tenga un salario 5 puntos porcentuales por encima del salario mínimo legal, la capacidad de compra de este 51% aumentaría cerca de los 5,8 billones de pesos, equivalente a casi la tercera parte de lo que busca recaudar la reforma tributaria actual. Esto incentivaría el consumo y potenciaría la producción en el país”, concluyó. 

El salario mínimo afecta a todos los colombianos

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