domingo, 7 de agosto de 2022
Inicio  »  Columnistas  »  Emprender se conjuga en plural

Emprender se conjuga en plural

Marta Isabel González, Columnista

Marta Isabel González

Ingeniera de Diseño de Producto, Magíster en Mercadeo, creadora de La Vendedora de Crêpes.

Así como en las grandes competencias de ciclismo que vemos por estos días, cuando se emprende parece que se va solo, pero en realidad hay un trabajo enorme de equipo detrás de esas llegadas en solitario a la meta.

Cuando decidí emprender me impresionaba ver que había grupos de emprendedores, amigos emprendedores, un gremio enorme del que yo no hacía parte y del que no estaba segura de querer pertenecer; yo creía que iba a ser más fácil si iba sola, pero estaba tremendamente equivocada, porque cuando se emprende, se quiera o no, se desarrolla una empatía por el otro; empezamos a darnos cuenta, sin necesidad de que nos lo cuenten,  de que detrás de cada idea, servicio o producto hay mucho trabajo que no se ve, hay familias, trasnochos, lágrimas y por fortuna también muchas alegrías.

Volviendo al tema del ciclismo, diría que todos los emprendedores hemos sido el Dani de algún Egan y todos esperamos algún día ser Egan, con la ayuda de algún Dani. El camino de cada emprendedor es diferente, hay subidas y bajadas, hay montaña y hay contrarreloj, y es maravilloso saber que siempre hay un pelotón de emprendedores que nos rodea y nos anima a seguir, aunque no seamos de su mismo equipo. Tal como en esas competencias, hay un profundo respeto por el trabajo del otro, y por ese mismo motivo, lo único que te descalifica es la trampa. Ni las caídas, ni el llegar antes o después que otro van a hacer que este gremio pierda tu respeto por ti, pero la trampa, como en el ciclismo, te deja fuera de competencia. Copiar el trabajo de otro emprendedor es la manera más fácil de perder la ayuda de un gremio solidario por naturaleza, porque cada uno de sus integrantes sabe, como decía al principio, el trabajo y la dedicación que hay detrás de cada negocio emergente.



Después de 3 años de haberme convertido en emprendedora, me siento agradecida y feliz de haber conocido no solo a personas especiales que se preocupan por mí sino

que promueven y protegen mi negocio como si fuera el de ellos y me siento orgullosa de poder hacer lo mismo por ellos. Me llena de felicidad haber conocido tantos emprendedores en estos tres años, así como me llena de felicidad trabajar en Bloom Ecoworking y haber conocido una red de emprendedores a la que respeto, admiro y que ya no son solo mis colegas sino mis amigos; los que me entienden, los que han pasado por problemas parecidos a los míos y que están ahí para aconsejarme y recordarme que todo tiene solución. Hay mil maneras de emprender, pero ninguna de ellas se conjuga en singular.

Gracias infinitas a mi círculo de emprendedores, ustedes saben quiénes son.