domingo, 7 de agosto de 2022
Inicio  »  Campo  »  En peligro de extinción: Plantas silvestres emparentadas con algodón, maíz, papa y frijol

En peligro de extinción: Plantas silvestres emparentadas con algodón, maíz, papa y frijol

Estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza advierte que más de 70 parientes silvestres de cultivos de maíz, papa, frijol, calabaza, chile, vainilla, aguacate, tomatillo y algodón están amenazados de extinción.

Captura de pantalla 2021 09 10 a las 3.03.29 p. m.

El pasado 7 de septiembre, en el marco del Congreso Mundial de la Naturaleza de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), reunido en Marsella, se presentó el documento Extinction risk of Mesoamerican crop wild relatives. Este documento evaluó, para el caso mesoamericano, el riesgo de extinción de parientes silvestres de algunos de los cultivos más importantes del mundo. 

Por parientes silvestres (o plantas silvestres emparentadas) se entiende las especies “más o menos relacionadas con un cultivo”, que se cruzan con dicho cultivo para que tenga una característica deseable. Por lo tanto, son “fuente vital de genes de resistencia contra enfermedades, plagas y factores de estrés como las sequías y las temperaturas extremas” (Biodiversity International). 

La investigación es el resultado de la colaboración entre la UICN y siete entidades, entre las cuales están la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) de México, el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas de Guatemala y el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal del Salvador. 



¿Qué cultivos están en peligro?

Después de analizar 224 plantas silvestres emparentadas con los cultivos de maíz, papa, frijol, calabaza, chile, vainilla, aguacate, tomatillo y algodón, la investigación evidenció que “el 35% de estas plantas silvestres están amenazadas de extinción”. 

Según el documento, todos los grupos de plantas silvestres emparentados con la Vainilla analizados “corren el mayor riesgo de extinción” y se han clasificado como “en peligro crítico o en peligro” dentro de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. El segundo cultivo amenazado es el algodón, con un 92% de sus especies emparentadas en peligro crítico o en peligro. La investigación resaltó también que el 60% de las especies emparentadas con el aguacate, el 44% con las de maíz Zea y el 33% con las de maíz Tripsacum están en peligro crítico o en peligro. También están amenazadas de extinción el 31% de las plantas emparentadas con el frijol, el 25% con el chile, el 23% con la papa, el 12% con el tomatillo y el 9% con la calabaza.

Vaina de vainilla2

La Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN evidenció que estarían amenazados, asimismo, otros parientes silvestres de cultivos alimentarios como el plátano, la manzana, la ciruela y el jengibre.

¿Por qué están amenazados? 

Varios factores explican la extinción de las plantas silvestres. Entre estos, se destacan “la conversión de hábitats naturales para usos humanos” y el “el abandono de métodos agrícolas tradicionales que son reemplazados por la mecanización y el uso generalizado de herbicidas y pesticidas”. También representan amenazas “las especies invasoras y las plagas, la contaminación por cultivos genéticamente modificados, la recolección excesiva y la tala”.

¿Qué implicaciones tiene esta situación?

La desaparición de plantas silvestres emparentadas tendría consecuencias graves en la seguridad alimentaria del planeta, dado el papel que desempeñan para volver los cultivos agrícolas más resilientes ante el cambio climático y fenómenos meteorológicos extremos. La IUCN resaltó la utilización de estas especies para generar “calabazas resistentes al frío, maíz capaz de producir rendimientos superiores y papas resistentes a la sequía y al mildiú o tizón, enfermedad que históricamente devastó los cultivos de papas en Europa”.

Además de representar un reservorio de genes para diversos cultivos, algunos de los parientes silvestres se consumen directamente. “La población local usa tradicionalmente la diversidad de especies de la región como alimentos y medicinas”, puntualizó José Sarukhánn, Coordinador Nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).

Como resultado de lo anterior, Bárbara Goettsch, Co-presidenta del Grupo de Especialistas en Cactáceas en la UICN, advirtió que los resultados de la investigación arrojaron “consecuencias críticas para los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria”.

¿Qué se puede hacer?

Para José Sarukhán, Coordinador Nacional de la CONABIO, “es de importancia mundial […] la preservación de los parientes silvestres de cultivos de la región [Mesoamérica] y de su diversidad genética”.

Para ello, Bárbara Goettsch, Co-presidenta del Grupo de Especialistas en Cactáceas y Plantas Suculentas en la UICN, señaló que “es imprescindible que los sectores de la agricultura y la conservación trabajen juntos para salvaguardar a los parientes silvestres mesoamericanos de las especies cultivadas, fomentando al mismo tiempo las economías rurales y los medios de vida”. Goettsch también resaltó que “estas especies deben ser protegidas en el campo por medio de una producción agrícola diversa y sustentable” e hizo énfasis en la importancia de lograr una mejor representatividad “de la diversidad genética de los parientes silvestres de los cultivos […] en los bancos de germoplasma”.

Más allá de la región mesoamericana, el Director General de la UICN, Bruno Oberle, resaltó que “la diversidad genética es esencial para que nuestros cultivos resistan al cambio climático”. En aras de “construir un futuro resiliente”, el Director insistió en “la urgente necesidad” de establecer “un sólido marco global de conservación de la biodiversidad”. “Necesitamos biodiversidad para garantizar la seguridad alimentaria y medios de vida para la población creciente del planeta”, puntualizó.