miércoles, 18 de mayo de 2022
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“Entre el 2000 y 2019 la deuda pública pasó de 70 a 600 billones”: Aurelio Suárez

Para Aurelio Suárez, miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, Colombia ha perdido mercado interno, producción y empleo con las políticas de apertura económica.

Aurelio Suárez

El 8 de octubre llegó a las librerías Saqueo, Estudio de la economía colombiana 1990-2020. Soluciones Alternativas, el más reciente libro del analista económico, Aurelio Suárez Montoya. En este se exponen hechos históricos, políticos y sociales que llevan al autor a concluir que Colombia es un país estancado y vulnerable en términos económicos. 

El libro consta de cuatro capítulos: el primero presenta un recuento histórico desde la apertura económica, en la década de 1990, hasta la actualidad. El segundo y el tercero analizan cómo la política económica del país en las últimas tres décadas ha permitido la creación de una estructura empresarial altamente concentrada, en la que el capital extranjero tiene un lugar central. Finalmente, el cuarto capítulo recopila 27 soluciones de académicos y economistas reconocidos a la crisis económica que vive el país, y plantea una propuesta con tres ejes temáticos.

El miércoles pasado se hizo el lanzamiento oficial del libro, en el Gimnasio Moderno en Bogotá. En este, Aurelio Suárez Montoya conversó con Juan Manuel Ospina, economista y presidente del Partido Dignidad, sobre las consecuencias de las políticas económicas que se han adoptado en las últimas tres décadas y los retos que enfrenta Colombia en la actualidad. Aquí le contamos todos los detalles. 



Deuda y desnacionalización de la producción

Según Suárez, el libro fue titulado “Saqueo” porque es la palabra que describe lo que le ha ocurrido a Colombia en las últimas tres décadas, tras la política de apertura económica. “Hemos entregado la producción, la industria, el mercado interno y el trabajo del país al sistema global financiero. Lo que hemos tenido aquí, desde hace un poco más de tres décadas, no es un modelo extractivista, como muchos creen, sino el predominio del sistema financiero internacional. Sin bancos no hay petróleo ni minería”, señaló. 

A su juicio, los analistas y economistas han pasado por alto que, detrás del modelo de extracción minero-energético, hay otro que lo sostiene: el modelo financiero o bancario. Según Juan Pablo Fernández, economista y colaborador en el libro, son tres los papeles que ha tenido el capital financiero en la potenciación de la extracción minera y petrolera en Colombia: primero, el capital financiero ha sido fundamental en la fijación de los precios en la bolsa de valores. Segundo, las grandes empresas que se han constituido en Colombia son parte del sector financiero. Y, tercero, quienes aportan el capital e invierten en las actividades de extracción minero-energética hacen parte de la élite financiera, que en últimas es la beneficiaria del sistema económico actual. 

Según Suárez, el análisis de las políticas económicas en las últimas tres décadas arroja cuatro etapas fundamentales para la comprensión de la crisis que atraviesa el país en la actualidad: 1) la apertura económica; 2) el boom de los commodities; 3) la firma de varios Tratados de Libre Comercio (TLC) y 4) el predominio de un modelo de capital extranjero. El conjunto de estas medidas ha generado el mayor endeudamiento en la historia de Colombia. 

“Mientras en el año 2000 el Gobierno tenía una deuda de 70 billones de pesos, en 2019 esta ascendió a 600 billones de pesos. Esto significa que por cada habitante se deben, en promedio, 13 millones de pesos”, señaló Suárez. Adicionalmente, las importaciones son mucho mayores que las exportaciones y las rentas en el exterior de los capitales nacionales son inferiores a las rentas extranjeras del país. 

En cuanto a la estructura empresarial, el consultor económico y político afirmó que, como en cualquier mercado, hay ganadores. Su análisis de 103 subsectores económicos, entre 2003 y 2018, arrojó tres grandes conclusiones al respecto:

  1. Desnacionalización de la producción: por lo menos el 50% de la economía colombiana está en manos del capital extranjero. 
  2. Concentración de los ingresos en muy pocas empresas. 
  3. Predominio del capital financiero en la economía nacional. 

Juan Manuel Ospina agregó que la alta participación del capital financiero en una economía resulta preocupante, pues este, en vez de crear industrias y promover el desarrollo, genera concentración de la riqueza. “La particularidad del capital financiero es que es rentista y especulativo. En este sentido, está al servicio de los intereses de unos pocos y no genera beneficios para la población. Muchos creen que la solución a toda esta situación es la protección del mercado interno, pero debemos tener en cuenta antes cómo se compone y qué es lo que está ocurriendo con el capital financiero”, afirmó. 

Propuestas para solucionar la crisis económica y financiera

Para Suárez, las soluciones adoptadas hasta ahora por los gobiernos son ineficientes. “Todos los choques externos se han corregido con reformas fiscales; de ahí que ya llevemos 19 en las últimas tres décadas”, afirmó. Todas estas, además, se han caracterizado por dos aspectos: primero, son regresivas y se han concentrado en aumentar la tributación indirecta —impuestos sobre el trabajo y el consumo—, y no en la tributación directa —impuestos al capital—. Y, segundo, cada reforma tributaria ha introducido beneficios tributarios a ciertos sectores económicos que, con el paso del tiempo, resultan insostenibles. Entre 2001 y 2019, estos suman un valor de 196 billones de pesos. 

Teniendo en cuenta esta situación, Suárez propone tres soluciones: 

  1. Hacia el pleno empleo. Según el autor, el crecimiento económico es igual a la suma del crecimiento de la productividad y del empleo. En Colombia, se requieren medidas en ambas direcciones. 

En cuanto a la productividad, señaló que, mientras se mantengan las cláusulas de los TLC, ni la industria ni la agricultura van a prosperar. En consecuencia, propuso llevar a cabo una revisión y renegociación de estos. Adicionalmente, los recursos deben enfocarse hacia sectores productivos que generen muchos encadenamientos. “Debemos recuperar, por ejemplo, el nodo automotriz del país. Producir un carro ocupa más de 20 industrias”, afirmó. 

En cuanto al empleo, Suárez propone un plan de empleo público. A su juicio, el mercado laboral por sí solo no puede solucionar el problema del desempleo y se requiere intervención del Estado. Según señaló, esta podría financiarse con una reforma fiscal progresiva que grave a las empresas cuyo patrimonio sea superior a un billón de pesos. De acuerdo con sus cálculos, “un impuesto a la riqueza para las personas jurídicas pondría a pagar impuestos a varias empresas, entre las cuales 21 son del sector financiero y, de estas, 10 pertenecen al Grupo Aval”. 

  1. Corregir la política monetaria. Para Suárez, la política monetaria que se ocupó de conservar el poder adquisitivo de la moneda fracasó. Esta política, que se ha centrado en la regulación de la tasa de interés y en la valorización de la inversión extranjera, es la que ha permitido un crecimiento del sector financiero del 7% entre 2006 y 2019. “Lo preocupante es que, para el mismo período, la economía nacional solo creció al 4%”, señaló el autor del libro.
  2. Política ambiental. Por último, Suárez propone una política ambiental que incluya una plan de reforestación y un plan de legalización del cultivo de hoja de coca.