miércoles, 18 de mayo de 2022
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“Es lógico que apenas el 0,2 de las empresas hayan sido innovadoras entre 2019 y 2020”: Experto

Análisis de Horacio Torres, Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero electricista, miembro del Consejo Nacional de Beneficios tributarios del Ministerio de Ciencia y vicepresidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN), a propósito de la última Encuesta sobre Desarrollo e Innovación Tecnológica de la Industria Manufacturera del DANE.

Foto HT 2018

El tema de la industria y su relación con la Ciencia, Tecnología, Innovación, Competitividad y Productividad es trascendental para el desarrollo de un país. El hecho de que apenas el 0,2% de las empresas industriales hayan sido innovadoras entre 2019 y 2020 es lógico para un país que aún se encuentra en etapas primarias de industrialización y que lleva pocas décadas de formación sistematizada en Ciencia, Tecnología e Innovación (ver gráfico 1).

Grafico 1 HORACIO INNOVACION GENERAL
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No obstante, es importante destacar que hay excelentes ejemplos de industrialización y aportes en Ciencia y Tecnología que no se pueden menospreciar y vale la pena que los medios de comunicación los analicen y socialicen como ejemplo del logro de un desarrollo industrial colombiano en áreas como energía, petróleo o metalmecánica, por ejemplo.

El bajo porcentaje de empresas industriales colombianas que son innovadoras da pie para analizar tres importantes temas, íntimamente relacionados:



  • El grado de desarrollo de la industria colombiana
  • El avance en Ciencia y Tecnología en Colombia
  • La relación e imbricación entre Ciencia, Tecnología e innovación, por un lado, y Competitividad y Productividad, por el otro. Esto último aún no se ve reflejado en la relación Empresa-Universidad-Estado-Sociedad.

A pesar de la extensa literatura sobre estos temas, desafortunadamente nuestros dirigentes políticos aún no han entendido la importancia de la imbricación Ciencia-Tecnología-Competitividad o si lo entienden no hay avances sustanciales para lograrlo. Por ser temas de largo aliento, esto se puede lograr si, y solo si, se tiene una política pública que supere varios periodos presidenciales y se cumpla un plan de largo plazo.

Sobre los principales obstáculos a la innovación señalados por las empresas innovadoras y potencialmente innovadoras para el periodo 2019-2020, el DANE destacó la “Incertidumbre frente a la demanda de bienes y servicios innovadores” (ver gráfico 2).

Gráfico 2. Obstáculos HORACIO
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Al respecto vale la pena decir que, en la actualidad, a las grandes barreras existentes para avanzar en Ciencia y Tecnología desde los “países del Sur”, se le suma el “obstáculo epistemológico del subdesarrollo”. Este último concepto implica, por ejemplo, que para que una investigación o un investigador alcance reconocimiento mundial, es necesario que salga de su propio país y trabaje en una institución del Primer Mundo. 

Por otra parte, la relación Ciencia-Tecnología-Innovación no es un modelo lineal, sino de lo que podríamos llamar de “redes”, en las que se presentan dos culturas, dos mundos: mientras la Productividad es la cultura de la ganancia, la Utilidad en la academia —que resulta de la producción de un bien o un servicio— es la cultura de la primacía, la preponderancia o predominancia que se ejerce sobre los resultados académicos de sus pares. Dos sistemas complementarios que tienen sus propias dinámicas, culturas y tiempos. Pero, ¿en qué condiciones logran conectarse? La respuesta a esta pregunta la dieron los investigadores Eduardo Albuquerque y Américo Tristao Bernardes, quienes presentaron un estudio sobre lecciones en este ámbito para países menos desarrollados [1].

Sin embargo, hay que socializar los avances en Ciencia, Tecnología e Innovación que se han venido dando en Colombia, pues desde hace varios años se viene desarrollando una política pública que comienza a dar frutos en la relación Estado-Empresa-Universidad-Sociedad. Esta consiste en otorgar beneficios tributarios a las empresas por sus aportes a Ciencia y Tecnología y, recientemente, también por contratación de doctores dedicados a CTI en las empresas.

Es muy alentador el aporte que ha dado Colombia –a través del Consejo Nacional de Beneficios Tributarios (CNBT)– a las pymes y grandes empresas colombianas. Las cifras reflejan el tratamiento fiscal del gasto en CTI para las pymes y las grandes empresas en la OCDE, la Unión Europea (UE) y otras economías importantes, algunas de las cuales ofrecen incentivos fiscales para el gasto empresarial en CTI. Colombia ocupa el primer puesto en beneficios tributarios para pymes con respecto a los otros países de la OCDE [2].

Una clara demostración de la relación Ciencia, Tecnología y la Productividad y la Competitividad de una región, es el caso de Bogotá y Antioquia, regiones que presentan los mayores índices de grupos de investigación y formación de doctores y programas doctorales y a la vez fueron las primeras en los resultados de competitividad regional 2014 [3], haciendo ver que los esfuerzos para el desarrollo de la competitividad están estrechamente ligados con la investigación en Ciencia y Tecnología, (ver gráfico 3).

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[1] Torres, H. “Ciencia, esencial para lograr mayor productividad en Colombia”, UNPeriodico marzo 28 de 2019

[2] Torres, H, Villareal, J. “Importancia de los beneficios tributarios para incentivar la CTI en Colombia”, UNPeriodico febrero 16 de 2021.

[3] Consejo Privado de Competitividad, “Índice Departamental de Competitividad,” Bogotá, 2014.