“Sal, solecito, caliéntame un poquito”: el español llega a las guarderías alemanas
La falta de personal en guarderías alemanas es un problema creciente. De acuerdo con un reportaje de DW, actualmente, el país enfrenta un déficit de 125.000 educadores y 430.000 plazas en instituciones de cuidado infantil, lo que ha llevado a la nación a buscar alternativas internacionales para cubrir la demanda.
En medio de esta crisis educadoras de España y varios países de América Latina han ocupado las vacantes disponibles. En Colonia, por ejemplo, la guardería Tausendfüssler se ha convertido en un ejemplo de cómo las educadoras hispanohablantes contribuyen al desarrollo bilingüe de los niños mientras enriquecen el ambiente cultural del centro.

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En las guarderías alemanas ahora se habla español
Al ritmo de, “Sal, solecito, caliéntame un poquito”, infantes de la guardería Tausendfüssler inician sus días. Así, con cánticos en español, estos niños, que generalmente no hablan el idioma, participan en actividades lúdicas que les enseñan vocabulario en otro idioma, algo poco común en las guarderías alemanas tradicionales.
Jessica Rojas Flores, una educadora boliviana que se trasladó a Alemania desde España, habló con DW sobre este movimiento pedagógico multicultural. Según Rojas, el método bilingüe es muy efectivo: aunque no hablan español en todo momento, las educadoras incorporan canciones y palabras clave, como “silla”, “mesa” o “plato”, palabras que los niños repiten y memorizan.
El modelo, incorporado hace ya varios años, ha mostrado ser un gana – gana, pues docentes y estudiantes logran explorar sus capacidades lingüísticas. A través de esta interacción, se cultivan habilidades de adaptación tanto en los niños como en las educadoras, quienes encuentran en Alemania la oportunidad de ejercer su profesión.

Alemania: una creciente crisis en la educación infantil
La crisis de personal en las guarderías alemanas se refleja en cifras alarmantes. En septiembre, se registraron alrededor de 3.600 cierres o limitaciones de servicio en guarderías de la región occidental del país, lo que afectó a miles de familias que se vieron obligadas a recoger a sus hijos antes de tiempo o a ubicarlos en otros grupos. En casos extremos, las guarderías han tenido que cerrar temporalmente por falta de personal.
Wido Geis-Thöne, experto en política familiar del Instituto de Economía Alemana, sostiene que Alemania se está quedando atrás en el cuidado infantil. Desde hace más de una década, el país ha garantizado un derecho legal a un lugar en guarderías para los niños menores de tres años, pero esta meta no se ha logrado en la práctica. Según declaró Geis-Thöne para DW, el sistema de educación infantil en Alemania necesita reformas urgentes que aseguren tanto la disponibilidad de plazas como la calidad en el servicio.

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Iniciativas ciudadanas y esfuerzos gubernamentales
Ante la aguda situación que enfrentan los alemanes han surgido varias estrategias. Katja Ross de Rostock lanzó una petición llamada “Todo niño cuenta”, que logró reunir más de 220.000 firmas, exigiendo una mejora en los estándares de calidad y personal en las guarderías. Esta iniciativa ciudadana fue la mayor en la historia de Alemania relacionada con el cuidado infantil, y Ross incluso tuvo la oportunidad de presentar su causa ante una comisión del Parlamento alemán.
En respuesta a estas demandas, el gobierno alemán ha prometido invertir 4.000 millones de euros en el sector a través de la Ley de Calidad para Guarderías. Esta ley, que estará en vigor en 2025 y 2026, tiene como objetivo fortalecer el sistema de cuidado infantil en los estados federados. Sin embargo, algunos expertos dudan que esta inversión sea suficiente para cubrir las necesidades actuales.