Evaluación médica previa: el paso esencial antes de cualquier cirugía estética
Actualmente, cada vez más personas optan por someterse a procedimientos estéticos, en muchos casos impulsadas por los avances de la medicina, los costos realistas y la facilidad de acceder a estas intervenciones.
No obstante, y si bien estas intervenciones se realizan cada vez con más frecuencia y tienen altas tasas de éxito, es importante que los pacientes no bajen la guardia. En cirugías como el aumento de senos y otras que pueden catalogarse como estéticas hay un paso fundamental que no debe omitirse si se busca un resultado exitoso y seguro: la evaluación médica previa.
La revisión médica previa, muchas veces percibida como un trámite, es en realidad un filtro fundamental para identificar riesgos, detectar condiciones ocultas y garantizar que el cuerpo esté en condiciones adecuadas para afrontar una intervención quirúrgica.

Más que un requisito, se trata de una herramienta de prevención
La evaluación médica previa no se limita a la toma de signos vitales o a una revisión superficial. Es un proceso integral que busca conocer el estado real de salud del paciente antes de someterlo a procesos propios de las cirugías como anestesia, incisiones, pérdida de sangre y procedimientos invasivos. Sin ella, se corre el riesgo de pasar por alto enfermedades o factores que pueden comprometer la seguridad durante la cirugía o dificultar la recuperación.
Su función principal es preventiva: esta permite al equipo médico anticipar complicaciones, adaptar protocolos y, en algunos casos, posponer o cancelar la intervención si el riesgo supera los beneficios. Por eso, aunque el objetivo final sea estético, la fase diagnóstica tiene un carácter médico prioritario.

¿Qué incluye la revisión médica previa?
Aunque cada especialidad puede tener protocolos específicos, la evaluación médica previa suele incluir una serie de pruebas y entrevistas diseñadas para obtener un panorama completo del estado de salud del paciente.
Algunos de los criterios más habituales son:
- Historia clínica detallada: recoge antecedentes familiares, enfermedades previas, cirugías anteriores, alergias y uso de medicamentos.
- Examen físico general: evalúa el estado del corazón, pulmones, sistema nervioso y otros órganos clave.
- Pruebas de laboratorio: corrobora hemogramas, estudios de coagulación, niveles de azúcar, niveles hormonales y análisis metabólicos, entre otros.
- Evaluaciones complementarias: electrocardiograma, radiografías o estudios de imagen si el procedimiento lo requiere.
Este proceso permite detectar desde condiciones comunes, como hipertensión no diagnosticada o diabetes, hasta factores menos evidentes, como alteraciones en la coagulación que podrían derivar en complicaciones durante o después de la cirugía.

Factores que pueden llevar a modificar o aplazar una cirugía
En algunos casos, la evaluación médica previa no solo confirma si el paciente es apto para afrontar una cirugía, sino que también puede indicar la necesidad de ajustes en el plan quirúrgico o incluso recomendar un aplazamiento.
Algunas situaciones frecuentes que llevan a esta decisión incluyen:
- Presión arterial elevada o arritmias sin controlar.
- Infecciones activas o enfermedades respiratorias recientes.
- Desequilibrios hormonales o deficiencias nutricionales.
- Trastornos de coagulación o anemias no tratadas.
- Cuadros virales activos.
En estos escenarios, el objetivo no es cancelar la intervención de forma definitiva, sino reducir el riesgo hasta niveles aceptables. Esta precaución explica por qué los cirujanos suelen insistir en que no se omita ni se minimice la importancia del examen preoperatorio.

Coordinación entre especialistas
Antes de realizar cualquier procedimiento, la evaluación médica previa puede involucrar a varios especialistas, además del cirujano plástico y el anestesiólogo, cardiólogo. Endocrinólogos, internistas o hematólogos pueden ser parte del proceso, dependiendo de las condiciones de salud del paciente. Esta participación conjunta permite anticipar riesgos y asegurar un entorno quirúrgico más seguro.
Además, el análisis conjunto de resultados facilita la toma de decisiones informadas sobre el tipo de anestesia, la duración estimada del procedimiento y el plan de recuperación, elementos que influyen directamente en el éxito del tratamiento y en la seguridad del paciente.
Así que ya lo sabe: si está considerando someterse a un procedimiento estético invasivo, es clave darles toda la importancia a los pasos previos: de esto depende en buena medida el éxito de la cirugía, la facilidad de la recuperación e, incluso, la vida.
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